viernes, 3 de octubre de 2008

Homilía sobre la Santísima Virgen



Por San Bernardo

Dice el evangelista:
“Y nombre de la Virgen era MARÍA”.
Digamos un poco también acerca de este hombre, que significa ESTRELLA DE MAR, y se adapta a la VIRGEN MARÍA con la mayor proporción. Se compara MARÍA oportunísimamente a la estrella, porque así como la estrella despide el rayo de su luz sin corrupción en sí misma, así sin lesión suya parió la Virgen a su Hijo. Ni el rayo disminuye a la estrella su claridad, ni el Hijo a la Virgen su integridad. Ella, pues, es aquella noble estrella nacida de Jacob, cuyos rayos iluminan todo el orbe, cuyo esplendor brilla en las alturas y penetra los abismos, alumbrando también la tierra y calentando más bien los corazones que los cuerpos, fomenta las virtudes y consume los vicios. Esa misma, repito, es la esclarecida y singular estrella, elevada por necesarias causas sobre este mar grande y espacioso, brillando en méritos, ilustrando en ejemplos. Oh, cualquiera que seas, el que en la impetuosa corriente de este siglo te miras más bien fluctuar entre borrascas y tempestades que andar por la tierra, no apartes los ojos del resplandor de esta estrella, si quieres no ser oprimido por las borrascas. Si se levantaren los vientos de las tentaciones, si tropezares en los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella, llama a MARÍA.
Si fueres agitado de las ondas de la soberbia, si de retractación, si de la ambición, si de la emulación, mira la estrella, llama a MARÍA.
Si la ira, o la avaricia, o deleite carnal impeliere violentamente la navecilla de tu alma, mira a MARÍA.
Si turbado con la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado con las idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima sin suelo de la tristeza, en el abismo de la desesperación, piensa en MARÍA.

En los peligrosos, en las anguastias, en las dudas, piensa en MARÍA, invoca a MARÍA. No se aparte MARÍA de tu boca, no se aparte de tu corazón. Y para conseguir los sufragios de tu intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues; no desesperarás si la ruegues; no te perderás, si en ella piensas. Si ella te tiene su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si ella te ampara; y así, en ti mismo experimentarás, con cuanta razón se dijo: Y EL NOMBRE LA VIRGEN ERA MARÍA”.

SAN BERNARDO DE CLARAVAL

MEDITEMOS el sermón de SAN BERNARDO DE CLARAVAL y también meditemos lo siguiente: La Santísima VIRGEN es mediadora de todas las gracias; es la Omnipotencia suplicante y es Madre nuestra. Las gracias pasan por sus manos, todo lo puede y es madre.
En consecuencia no debemos desesperar. Si bien la situación en grave, gravísima, y todo optimismo tan sólo puede agravar la situación – ya que se depositan esperanzas en situaciones y personas que luego son los mejores agentes de Revolución Anticristiana -, se impone la confianza, mas no en los hombres sino en la Madre de Dios. Si hace falta un MILAGRO para solucionar la crisis de la Iglesia, en el mundo y en la Patria, hay que pedir insistentemente este milagro, teniendo la seguridad que Nuestra Señora tiene más que suficiente poder para concederlo. Mas sería loca presunción esperarlo si no cumplimos nuestra deber de vivir como auténticos cristianos, obedeciendo al pedido de FATIMA: oración y penitencia.

EDAD MEDIA

“Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba a los Estados; entonces, aquella energía propia de la sabiduría de Cristo y su divina virtud habían compenetrado las leyes, las instituciones y las costumbres de los pueblos, impregnado todas las capas sociales y todas las manifestaciones de las naciones, tiempo en que la Religión fundada por Jesucristo, firmemente colocada en el sitial de dignidad que le correspondía, florecía en todas partes y a la legitima protección de los magistrados; tiempo en que al sacerdocio y al poder social unían auspiciosamente la concordia y la admirable correspondencia de mutuos deberes.
Organizada de este modo la sociedad, produjo un bienestar muy superior a toda imaginación. Aún se conserva la memoria de ello, y ella perdurará grabada en un sinnúmero de monumentos de aquellas gestas, que ningún artificio de los adversarios podrá jamás destruir u oscurecer”.

S. S. LEÓN XIII, Encíclica Inmortale Dei.

Mas confiemos en Fátima y oigamos a la SANTÍSIMA VIRGEN:
–Visteis el infierno donde van a parar las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieren lo que Yo os digo, muchas almas se salvarán y habrá paz. La guerra va a terminar, pero si no dejan de ofender a Dios, comenzará otra peor. Cuando viereis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da que va castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre, de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieren mi pedido, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, Rusia esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas… finalmente… mi Corazón Inmaculada triunfara… El Santo Padre me consagrará Rusia que se convertirá y será concedida al mundo algún tiempo de paz”.

AÑO GUADALUPANO DEL SANTO ROSARIO

Por encarecimiento de SAN PÍO V, la católica Europa rezaba con todo fervor el Santo Rosario para obtener el triunfo de los cristianos contra los secuaces de Mahoma. Y dicho Romano Pontífice que con ojo insomne y como vigilante alerta miraba de la atalaya del Vaticano hacia el Golfo de Lepanto, allá en lontananza, desgranando las cuentas del Rosario con sus manos en plegaria, tuvo la revelación del triunfo de los cristianos y emocionado exclamó a la Corte Pontificia que lo rodeaba: “Arrodillémonos y demos gracias a Dios porque los cristianos han triunfado”. Y el Senado de Venecia declaró: “No son los generales, no son los hombres, no son las armas: es NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO quien nos ha dado la victoria. Y SAN PÍO V añadió a la Letanía Lauretana la invocación “Auxilio de los Cristianos” e instituyó la fiesta de María Santísima de las Victorias, señalando para su celebración el 7 de octubre, aniversario de la Batalla de Lepanto. Y su inmediato sucesor, GREGORIO XIII, por su Bula “Monet Apóstolus”, del 1º de abril de 1573, cambio el título de esta fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario. Con tal motivo y al cumplirse la cuarta centuria de haber sido expedido este documento eclesiástico, se declaró AÑO GUADALUPANO DEL ROSARIO, el lapso comprendido del 1º de abril de 1973, al 1º de abril de 1974, extendiendo estas actividades marianas hasta el 7 de octubre del mismo año, con el anhelo de que sea el principio de una permanente CRUZADA NACIONAL Y MUNDIAL GUADALUPANA DEL SANTÍSIMO ROSARIO.

Ing. Garibi Velasco, director de “El Eco Guadalupano”. Ap. 1 – 1079.
Guadalajara, Jalisco, México.

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 102 Cordubensis




1 comentario:

Peter Tal dijo...

USTED BIEN EDUCADO PERO TREMENDO IDOLATRA.
La biblia dice es indecoroso que una mujer hable en a iglesia la aparicion de Fatima es indecoroso.
1 de Corinto 14 .34 FATIMA ES FALSO SE APRARECIO FUE EL DIABLO.