miércoles, 8 de agosto de 2012

*MARTÍN LUTERO e IGNACIO de LOYOLA*



*Sektenmachen hilft und taugt nicht”: “El crear sectas no vale ni aprovecha en nada”*

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

La Realización de la unidad


El injerto en el árbol de la Iglesia

El apóstol SAN PABLO, se refiere al pueblo de ISRAEL, dice que será re-injertado. La reprobación de los israelitas había sido ocasión de que el mundo se salvara, pues hizo que el Cristianismo fuera a los gentiles. ¡Cuánto mayor será la bendición, dice el Apóstol, cuando ISRAEL vuelva de nuevo a injertarse en el árbol de la Iglesia! Pues entonces ésta habrá alcanzado la perfección que DIOS pretendía, e ISRAEL participara de las energías de vida y de gracia de la Iglesia, y por medio de ésta alcanzará la plena realización de su esencia, cosa que le sería imposible, separado de la Iglesia.
También las iglesias de la Reforma han experimentado que la separación de la unidad de la Iglesia conduce a una debilitación de la sustancia religiosa y, en no pequeño grado, a una anomia y desvirtuamiento de la piedad. Todas ellas se disponen hoy día, cada vez en mayor escala, a reflexionar nuevamente sobre las verdades de la fe católica, y a orientarse hacia ellas. Pero ya hemos advertido que el retorno que hoy día efectúa el Protestantismo hacia las verdades católicas, que va reconociendo, significa, en realidad, un retorno hacia los Reformadores LUTERO y CALVINO. Solamente en un punto, por cierto el central de la Reforma – la doctrina de la justificación -, el retorno desborda las enseñanzas de los Reformadores. En este particular, el Protestantismo está renovándose a base de la doctrina católica acerca de la justificación, y confiesa ya que LUTERO se equivocó en su doctrina acerca este punto. (Verbi gratia Assussen. Carta a los Romanos). Tampoco es de despreciar su nueva reflexión en torno del problema de la Iglesia. Esto tiene especiales repercusiones con respecto a la postura del Protestantismo ante el Papado y el misterio episcopal. Pero el reconocimiento de la jerarquía católica sigue tropezando con obstáculos insuperables. Esto lo prueba de manera bien evidente la obra OSCAR CULLMANN, titulada PETRUS.
El Protestantismo acentúa ahora su continuidad con respecto a la Iglesia que precedió a la Reforma, y esto es ya un gran progreso, en comparación con la actitud adoptada en tiempos de dicha Reforma, cuando se rechazaba como extraviada toda la evolución medieval de la Iglesia católica, y se pensaba que había que retornar el Cristianismo de los cinco primeros siglos. Pero tampoco en este punto hemos de olvidarnos de que el Protestantismo, cuando acentúa su conexión con la Iglesia de la Edad Media, lo hace en un sentido distinto de aquel con que lo hace la Iglesia católica. El Protestantismo reconoce únicamente en la Iglesia de la Edad Media aquello que dice bien con su propia manera de ser. Es el mismo género de eclecticismo que adoptaron los Reformadores con respecto a la Sagrada Escritura. Lo que, en último término, le interesa al Protestantismo es restaurar la mentalidad reformatoria y evangélica, y, por tanto, la forma primitiva de Protestantismo.
Con este interés se une ahora más intensamente que nunca un movimiento de reforma interior, que se esfuerza por conseguir una genuina renovación de la Iglesia primitiva evangélica. Esto tanto es así, que el Protestantismo se interpreta a sí mismo como una Reforma que continuamente se está renovando y que jamás llegará a estar terminada. Este es precisamente el valor más profundo de estas nuevas reflexiones que se han suscitado en el seno del Protestantismo, pues, por una parte, es índice de la persuasión existente acerca de la insuficiencia del Protestantismo, y, por otra parte, es una prueba de su vitalidad y de su dinamismo nada gastado. Este dinamismo que nunca descansa es (a pesar de todas las evoluciones desacertadas que ha tenido) la contribución más valiosa que el Protestantismo ha aportado a la historia espiritual de la humanidad occidental. Este dinamismo es también inherente al Catolicismo; pero a menudo estuvo ligado y no pudo desarrollarse con pujanza y fertilidad. El retorno del Protestantismo a la Iglesia católica podría tener una significación semejante a la que el apóstol SAN PABLO espera de los judíos en el árbol de la Iglesia.


Ahora bien, LUTERO nace en 1483, en EISLEBEN, Sajonia en el seno de una familia humilde. Sus padres, URS LUDER y MARGERITTE ZIGLER, lo educaron en un  ambiente rígido, más precisamente severo, rasgo éste que se reflejará en el carácter de LUTERO. Gracias a una persona, pudo estudiar filosofía y derecho en la Universidad de ERFURT; pero la filosofía en la cual abreva es aquella deformada y deformante de GUILLERMO de OCCAM. Ingresa en el convento agustino de WITTEMBERG, caracterizado por su dura disciplina y austeridad, pero también por la solidez doctrinal. Tiene como director a FRAY JUAN de STAUPITZ, quien es un hombre piadoso pero de carácter débil e imprudente, y sobre todo incapaz de dirigir el alma atormentada de LUTERO. 
LUTERO es un fiel discípulo de GUILLERMO de OCCAM y como tal fundará su doctrina con gran desprecio de la razón: “en todo lo que se refiere a las obras y a la palabra de Dios, es ciega, sorda, estúpida, impía y sacrílega”. LUTERO decía de sí mismo: Yo soy del partido de OCCAM”; “OCCAM, mi maestro, fue el más grande de los dialécticos; “GUILLERMO de OCCAM, de los doctores escolásticos, es sin duda el primero”. WILLIAM OCKHAM, franciscano inglés, fue una de las figuras que por desgracia jugó un papel importantísimo en la historia del pensamiento humano. Él mismo declaró querer iniciar con su obra la vía moderna de la filosofía. Su doctrina es profundamente confusa, muchas veces superficial y contradictoria, y algunos errores de fondo y ciertas conclusiones de sus estudios fueron particularmente nefastos. El hecho que el Nominalismo –también llamado “doctrina occamiana” – ha marcado la historia de la filosofía incluso hasta nuestros días. A PARTIR DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIV se difunde extraordinariamente; domina en la mayoría de las universidades y marca la dirección principal tomada por la filosofía y la teología escolástica hasta mediados del siglo XV. Para OCCAM y sus discípulos el conocimiento intelectual humano tiene como objeto propio las cosas, no las esencias universales. ARISTÓTELES, cuando habla de abstracción, señala el obrar de la inteligencia que descubre en las cosas su propia esencia a partir de la experiencia sensorial. En OCCAM la abstracción es una simple separación de ciertos datos de la experiencia a fin de considerarlos con prescindencia de las circunstancias que los acompañaban. Así, por ejemplo, sin considerar            que la realidad que es objeto de atención tenga ahora existencia, o no la tenga, cualquiera sea el método de observación, lo conocido es siempre un hecho singular, nunca algo de suyo universal. Ahora bien, SAN AGUSTÍN, el doctor de la Gracia, y después de él, SANTO TOMÁS de AQUINO, explican cómo la acción de la Gracia es ciertamente un gran misterio: cómo Dios mueve al hombre sin detrimento de su libertad. Pero por el hecho de no poder abarcar y comprender el insondable misterio de la gracia no nos autoriza para achicarlo ni para deformarlo. Ése es el centro de la Revelación y el corazón de nuestra vida cristiana, y eso es lo que mejor demuestra que hay un abismo –y un abismo insalvable- entre el Protestantismo y Catolicismo. El Obispo de Hipona y el Doctor Común enseñan cómo la gracia, lejos de suprimir la naturaleza humana, la eleva y nos hace partícipes de la vida misma de Dios… En la Cruz, Nuestro Señor satisface realmente por nuestros pecados y de allí fluyen como de un río inagotable todo el torrente de gracias que se derraban en la Iglesia y en las almas de los fieles a través de la Santa Misa y de los Sacramentos.

*El problema sobre la re-catolización del Protestantismo*  

Nos hallamos ante el problema acerca de cómo podrá realizarse ese retorno e incorporación del Protestantismo a la unidad de la Iglesia católica. Desde  el punto de vista teórico, existen tres posibilidades.
La primera es el retorno global del Protestantismo a la Iglesia católica. Pero semejante re-catolización de nada serviría si solamente se efectuaba externamente. Nunca ha sido provechoso, y además hoy día es imposible, llevar a cabo el principio decretado por la dieta imperial de AUGSBURGO, en el año 1555, que reza así:Cuius regio, eius religio”, el cual principio no era sino la expresión de un ilimitado absolutismo estatal. Hoy día ya no es el Estado, sino cada individuo, el que decide con propia responsabilidad acerca de su fe. Cuando el Estado, como ocurría en el Nacional-Socialismo y ocurre hoy día en el Bolchevismo, reclama para sí el derecho de decidir la religión de sus ciudadanos, está obrando, en principio, de una manera anticristiana. Tampoco los dirigentes de las Iglesias pueden obligar a los miembros de éstas a alterar los fundamentos de su fe, pues no tienen derecho ni autoridad para ello.
La realización de la unidad tiene que ser obra únicamente del Espíritu Santo. Ahora bien: una inspiración del Espíritu Santo que un momento, o después de larga preparación, aunará a todo el mundo cristiano, repitiendo de esta manera en gran escala el magno acontecimiento de PENTECOSTÉS, tendría de tal manera un carácter escatológico, que con su realización solamente se podía contar en la hora suprema y definitiva de la historia del mundo.


*El Problema de la unión*  

La reunificación de las iglesias no puede tampoco efectuarse por medio de una unión del Protestantismo con la Iglesia católica, en la que aquél conservase su propio contenido doctrinal y retuviese totalmente sus formas de culto y de vida. Ocurriría entonces que el Protestantismo reconocería las verdades de la fe católica, y que la Iglesia católica reconocería a su vez los fundamentos de fe de las Iglesias evangélicas, y las peculiaridades de la vida eclesiásticas de éstas, nacidas de su tradición. Ahora bien: tal cosa es absurda; contradice al sentido mismo de la verdad.
En tiempos de la Reforma se publicó, en el año 1548, el famoso Interim de AUGSBURGO, el cual trataba de facilitar a las iglesias protestantes el retorno a la Iglesia católica, exigiéndoles, sí, la sumisión a la Sede Romana, pero haciéndoles concesiones tales como la celebración del culto divino en la lengua del país, la comunión bajo dos especies y el matrimonio de los pastores. Pero este intento de conciliación fue rechazado por el Protestantismo. Tampoco hoy día es posible llevarlo a cabo. Antes de que esta forma de unión fuera realizable, habría que resolver muchas cuestiones preliminares, y tendría que efectuarse entre los protestantes un cambio radical en la manera de pensar. Y aún entonces habría que proceder únicamente paso a paso.

*El problema de la conversión* 

La tercera posibilidad para llegar a la unidad de la fe es viable en cualquier momento, y se ha practicado desde siglos. Es la conversión de los que se hayan convencidos de la verdad católica y siguen el impulso de la verdad. El número de tales convertidos es mucho mayor de lo que sospecha el Protestantismo. Entre ellos se encuentran muchas personalidades que ocupan puestos relevantes en la vida espiritual de nuestra época, y que sienten un hondo anhelo religioso por ser los miembros más fieles y fervorosos de la Iglesia católica; mientras que aquellos otros que abandonan la Iglesia católica para pasarse al Protestantismo, obra casi siempre por indiferencia religiosa, y, a menudo, después de efectuado su cambio de religión, abandonan y pierden por completo su vida religiosa. Parece que en esto se cumple aquel dicho de NIETZCHE: WER DAS VERLOR, WAS DU VERLORST, MACHT NIEMALS HALT (QUIEN PERDIÓ LO QUE TÚ PERDISTE, YA QUE NUNCA SE DETIENE).

*Proyección e implicancias políticas en el Siglo XX: jesuitas* 

*1556-31 de julio-2012: IÑIGO de LOYOLA, fundador de la Compañía de Jesús, muere en la Casa Romana de la Orden. Había nacido cerca de Azpeitía en el año 1491 y durante su vida había peregrinado a Tierra Santa, LUIS de GÓNGORA y ARGOTE, le dedicará el soneto “A la rigurosa acción con que SAN IGNACIO redujo un pecador:
“Si el fervoroso celador cuidado del grande Ignacio no ofreciera luego (Farol Divino) su encendido fuego a los cristales de un estanque helado”.


*DANTE empleó ya la imagen del torrente a propósito del español  DOMINGO DE GUZMÁN. Torrencial fue también el, por vasco, doblemente español  IGNACIO de LOYOLA (1491-1556), PRIMERO CAPITÁN DEL REY DE ESPAÑA y de JESÚS DESPUÉS. Sublimando el hispano-cristianismo militancia, su “Compañía enfrentó a la herejía, como la enfrentaron con armas diferentes los “TERCIOS” españoles. Sólo vio el Santo, no el hombre. MARTÍNEZ MONTAÑEZ (+ 1649). Universidad de Sevilla.

La mentalidad jesuita tuvo gran influencia tan difundida y penetrante en todo el mundo del catolicismo que paradójicamente dicho proceso pasa inadvertido. Puede que esto ocurra porque comenzó hace muchos siglos y se efectuó en forma muy lenta, gradual y constante. Será necesario puntualizar los hitos esenciales de la concepción Ignaciana, sus múltiples cambios y adaptaciones posteriores y su innegable proyección en el ámbito mundial del catolicismo.
El itinerario espiritual de SAN IGNACIO de LOYOLA (1491-1556) da alguna luz sobre toda la evolución posterior y su penetrante influencia. La Compañía de Jesús, creación genial española, paradójicamente logró imponerse más lentamente en España que en otros países. Tal vez, porque en asuntos primordiales para la salvaguarda de la fe, marchaba la Compañía a contramano con la España de su tiempo. Ello ha hecho decir, quizá con un poco de exageración a JOAQUÍN PEDRO de OLIVEIRA MARTINS refiriéndose a la orden jesuita: “El genio español, expandiéndose y reformando la religión conquistó. Si esa reforma vino a ser más tarde suicida, no es España responsable del hecho”. (“Historia de la Civilización Ibérica”, Aguilar, 1959, p. 332-4).
Hubo, en España también otros problemas esenciales para la salvaguarda de la fe, nos referimos a los estatutos de limpieza de SANGRE. Y esto tiene, importancia por numerosísimos conversos, o cristianos NUEVOS, continuaban con la práctica de la religión judía durante muchísimas generaciones, a veces, siglos. Y como lo atestigua JULIO CARO BAROJA (“Los judíos en la España moderna y contemporánea”, ed. Arion, 3 tomos, Madrid, 1969) muy documentadamente muchos de esos “conversos” alcanzaban dentro de la Iglesia católica altas dignidades, y cuando eran descubiertos pagaban ese ocultamiento con su vida, otras veces terminaban sus días siendo rabinos en otras países.
“Los judíos y jesuitas, nos dice CARO BAROJA, (Tomo 2, pp. 231 y siguientes), pese a que en la Historia se han visto a veces en campos opuestos, han mantenido unos vínculos muy sutiles, que puede decirse arrancan de los puntos de vista del mismísimo  fundador de la Compañía. Tenía SAN IGNACIO de LOYOLA, respecto de los judíos y los conversos, ideas que estaban en contradicción con la de muchos prelados españoles de su época… Así, SAN IGNACIO mantuvo una postura hostil a los estatutos de limpieza y a todo lo que éstos implicaban en el mismo momento de su máxima expansión”.
“Repetidas veces dijo que él hubiera considerado gracia especial el venir de linaje de judíos, y a este propósito el padre RIVADENEYRA cuenta varias anécdotas que han sido recordadas por jesuitas modernos para subrayar la diferencia que existe entre él y LUTERO en lo que hace al judaísmo se refiere: LOYOLA cree ante todo, que los judíos son hermanos según la carne; LUTERO que son los asesinos de CRISTO…(DAVID MESEGUER, “LOYOLA y LUTERO ANTE EL PROBLEMA JUDÍO”, en A.B.C. viernes 31.7.1959; ALBERO A. SICROFF: LES CONTROVERSES DES STATUS DE “PURETÉ DE SANG” en Espagne du XV an XVII” p. 270-290; DOMINGUEZ ORTIZ: “La CLASE SOCIAL DE LOS CONVERSOS…”pp. 70-73. Todos citados por JULIO CARO BAROJA. Es decir, que el reformador protestante es más “popular” que el santo católico atendiendo a las estimaciones tradicionales”.
“No ha de chocar, pues, que entre sus primeros y más eficaces colaboradores estuvieron varios conversos, cristianos piadosos, y aún teólogos de fama en el mundo católico. De este linaje fue el segundo general de la Compañía, DIEGO LAINEZ. Y junto al converso de Almazán descuella POLANCO, el hijo de la adinerada familia, también conversa, de Burgos, que no llegó a ser cuarto general de la Compañía a causa de fuertes presiones, pero que ejerció siempre una influencia considerable dentro de ella”. Cita también CARO BAROJA el libro de MIGUEL MIR: “Historia interna documentada de la Compañía de Jesús”. Tomo I p. 332, en el que relata las dificultades que por cuestión de los estatutos de limpieza de sangre tuvo SAN IGNACIO con SILICEO, arzobispo de Toledo.
Recién en el año 1593 se implantó el estatuto de limpieza en la Compañía.
“Es sabido, por otra parte, que en pleno siglo XVII los hijos de los conversos y aun judaizantes, estudiaron a menudo con los jesuitas de las diversas ciudades, donde éstos tenían colegios, y que de ellos salieron hombres, que de un lado poseían una sólida educación talmúnica y de otro profundos conocimientos escolásticos como ISAAC CARDOZO, el apologista de Israel”. No queremos seguir recolectando citas, reflejo de hechos que patentizan “vínculos muy sutiles” entre judíos, conversos y jesuitas, desde el inicio de la Compañía sino más bien aprehender escorzos esenciales del itinerario espiritual de SAN IGNACIO. Hacia finales de la Edad Media, ocurre en el orden de la PIEDAD un fenómeno muy similar al expresado por CHARLIER en el mundo artístico.
El gran arte – inseparable del conocimiento simbólico – que mostraba a Dios en todas las cosas tiende a ser sustituido por un arte que manifieste la manera de como el hombre siente a Dios. (Arte de tendencia psicolizante).
El siglo XIX, vio desarrollarse, en el mismo país, a veces, explica F. CAYRÉ en “Patrologie et histoire de la Theologie”. Tomo II, p. 701 y sgtes, Desclée y Co. París, 1945: “al lado, de escuelas de tendencias místicas muy acusadas, otras de un carácter muy diferente, esencialmente prácticas y afectivas. Entre otras está la escuela de WINDESHEIM, célebre por haber dado al mundo la “Imitación de Cristo”. El iniciador fue GERARDO GROOT (1340-1384), quien organizó con la ayuda de FLORENT de RADEWIJNS (1350-1400) una congregación llamada “los hermanos de la vida común”…Con brillantes copistas, la escuela formó autores ascéticos notables, gustaban realizar preciosos retiros espirituales (Se ha llamado, no sin cierta malicia, a estos retiros anónimos rapiaria). La “Imitación de Cristo”, cuyo método concuerda con lo que se sabe de esta escuela, fue escrito por TOMÁS de KEMPIS y está en mucho tomado de escritores antiguos, especialmente SAN BERNARDO”.
Estamos, pues, en presencia del tipo de piedad afectiva y práctica que genéricamente ha sido llamada la “DEVOTIO MODERNA”, que significa el giro para alcanzar la experiencia de la fe.
Esta “DEVOTIO MODERNA”, se extiende de alguna u otra forma a todos los ámbitos. El abad del Monasterio de MONSERRAT, GARCÍA de CISNEROS (1455-1510) reforma su abadía con la ayuda de ejercicios espirituales que impone a sus monjes. Su libro “Ejercitatorio de la vida  espiritual”, nos dice CAYRÉ, constituye el primer ensayo de sistematización metódica de la ORACIÓN, y fue utilizado por SAN IGNACIO, de allí su importancia. Contiene cuatro partes. Las tres primeras presentan una serie graduada de MEDITACIONES encaminadas a PURIFICAR EL ALMA DE SUS FALTAS (I) A ILUMINARLA SOBRE LAS REALIDADES SOBRENATURALES (II), A UNIRLA A DIOS MEDIANTE LAS CONSIDERACIONES DE SUS PERFECCIONES (III). LA CUARTA TRATA DE LA CONTEMPLACIÓN Y DE LOS GRADOS DEL AMOR PERFECTO. Cada parte corresponde a una semana, especialmente las tres primeras, y el autor les asigna un TEMA para meditar para cada día, lo mismo que previene la forma de hacerla, el lugar, el tiempo, el orden a seguir. Es por lo tanto un verdadero RETIRO de varias semanas que está aquí organizado para vigorizar el fervor. Para mejor proveerlo, CISNEROS, tiene confianza en el oficio mejor recitado de donde su otra obra; “Directorio de las horas canónicas”. Como podemos observar GARCÍA DE CISNEROS no escinde la meditación (”Ejercitatorio de la vida espiritual”) del CANTO Coral (“Directorio de las horas canónicas”). SAN IGNACIO , durante un retiro en Monserrat, conoció, el libro de Ejercicios de CISNEROS, de donde se cree que le vino la IDEA GENERAL de su obra; no obstante el texto no ofrece casi trazos de copia o préstamos directos de ella, aunque sí de la “IMITACIÓN DE CRISTO” de TOMAS de KEMPIS. En Manserra en soledad y meditación, penetró a fondo la verdad que le ofrecían estas obras ayudado por luces de lo alto. Los “EJERCICIOS ESPIRITUALES” no eran propiamente hablando en su redacción primera, una obra literaria compuesta para el público; eran simples NOTAS en las cuales el convertido transcribía sus reflexiones personales, desde que observó en su alma un movimiento espiritual profundo e intenso. Posteriormente estudia en ALCALÁ, SALAMANCA y PARÍS (1528). Durante estos años en que enfrenta escuelas hace seguir los ejercicios a DISCÍPULOS ocasionales y así recluta los primeros miembros de su Instituto. La fundación de éste, fue preparada por los votos privados en MONTMARTE 1534, decidido definitivamente en 1537 se le permitió 80 miembros en 1540, hasta que es aprobado por PABLO III, SIN RESTRICCIÓN DE MIEMBROS en 1544.
Esto hizo decir a un moderno historiador “que el carácter del Jesuitismo nacido en ESPAÑA preparado en FRANCIA y desenvuelto en ROMA, es una ASIMILACIÓN DEL ESPÍRITU COSMOPOLITA QUE ITALIA entonces practica en todas las cosas”. Mientras SAN IGNACIO establecía su orden y enviaba a sus hijos a los cuatro rincones del mundo, salía la edición pública de los EXERCICIOS en 1548. Contenía el texto notas complementarias. Dice muy bien CAYRÉ. Este maravilloso INSTRUMENTO APOSTÓLICO ha sido utilizado por sus discípulos con extraño ÉXITO y una extraordinaria FLEXIBILIDAD DE TALENTO. 
La influencia doctrinal de los ejercicios tiene muchas derivaciones, las razones profundas por las cuales SAN IGNACIO aboga por sus “exercicios”. Tal de “R. GARCÍA VILLOSLADA Y BERNARDINO LLORCA en “Historia de la Iglesia Católica, III, B.A.C. Madrid, p. 552 y sgtes. Al expresar que “La mística, con SAN DIONISIO, había afirmado que la perfección consistía exclusivamente en una “Divina Patri”, en un sufrimiento de lo Divino, donde la beatitud es alcanzada por un don de Dios, y no mérito de hombre”. A ESTA ACTITUD DEL HOMBRE INSERTADA EN LA DEVOTIO TRADICIONAL SE OPONE LA DEVOTIO MODERNA. IGNACIO DE LOYOLA fuertemente influenciado por esta última, opina “también aquél a cuya alma no le ha sido otorgada la sobrenatural contemplación, tan altamente apreciada por la mística, puede conseguir la perfección por su PROPIO ESFUERZO y AFÁN”. “PUEDO ENCONTRAR A DIOS SIEMPRE QUE QUIERO”, había manifestado IGNACIO DE LOYOLA a su hermano de orden MANARES. “El hombre -enseñaba- no tiene más que dirigirse hacia Dios por los debidos caminos para alcanzarle; a ello llega solo, con su fervor y conveniente uso de las facultades naturales. Así como ANDANDO, AVANZANDO y CORRIENDO el cuerpo se adiestra, también es posible, por medio de ejercicios, dar a la voluntad la disposición necesaria PARA ENCONTRAR LA VOLUNTAD DIVINA”. Estos principios, formulados por IGNACIO, fueron los fundamentales de la Orden de los jesuitas. El teólogo jesuita FRANCISCO SUÁREZ escribió después que la santidad consiste sólo en fundir nuestra voluntad con la voluntad de Dios; pero esta fusión puede muy bien alcanzarse SIN LA GRACIA DE LA CONTEMPLACIÓN. El jesuita español GODÍNEZ va más allá todavía, pues expone que, por regla general, no debe tenerse por más perfecto a aquel que vive en más profunda contemplación, sino a aquel cuya VOLUNTAD se esfuerza más fervorosamente por lograr la PERFECCIÓN.
El modo en que un hombre con sólo sus fuerzas naturales puede llegar a la perfección por medio del ejercicio sistemática, ha intentado puntualizarlo IGNACIO de LOYOLA en su libro de EJERCICIOS.
Invitando a sus discípulos a insistir sobre la libertad en la predicación, IGNACIO ha provocado la creación del nuevo sistema teológico elaborado por MOLINA. Ha influido también en la doctrina de la gracia. Ha instaurado una precisión de método en la meditación – con un sentido psicológico – que supera todo lo hecho hasta entonces. Desde el Fundamento hasta últimas contemplaciones, los Ejercicios, están cuidadosamente dispuestos de manera que cada movimiento del ejercitante se ordene según un determinado sistema psicológico. Como la fantasía, ha de sujetarse la vida afectiva a la disciplina más estrecha: pena y alegría, desesperación y júbilo, nada se abandona al arbitrio momentáneo, difícil de prever, sino que los sentimientos mismos quedan bajo la vigilancia de una voluntad consciente de su fin.
Pero lo que nos interesa especialmente hacer notar aquí es lo CAYRÉ expresa en nota a página 795 del libro citado: Muy apegado a sus “ejercicios espirituales” S. IGNACIO ha suprimido para favorecerlos, la obligación del coro para los religiosos”. El canto coral que había sido, una fuente valiosísima e irremplazable de espiritualidad queda ensombrecido por esta nueva actitud religiosa que indudablemente tiene ya otros antecedentes y que en apariencia, facilita las conversiones. Se comprende fácilmente que la carencia o precariedad del enraizamiento con un arte como era el canto gregoriano hace girar el alma hacia una racionalización y experiencia psicológica-afectiva del misterio cristiano. Consecuentemente, el conocimiento simbólico que nos permite comprender que el mundo es un teatro de fuerzas divinas y un símbolo de ideas supra-terrenas y eternas pierde su riqueza esencial. Esta empresa tenía que ser llevada a cabo por la EDUCACIÓN de la juventud. Y a eso tarea lanzaron, casi desde la primera hora, los jesuitas.
El general de la Compañía de Jesús, ACQUAVIVA, hizo preparar entre 1582 y 1598, y publicar en 1599 una RATIO ATQUE INSTITUTO STUDIORUM SOCIETAS  JESU, que estableció las reglas fundamentales a las que debían someterse, Colegios, Seminarios y Universidades.
Como bien expresa CAYRÉ siguiendo las directivas de SAN IGNACIO, se dejaba a los maestros una gran libertad que permitió a los teólogos de la Compañía tomar una posición bastante nueva en la cuestión, entonces tan controvertida, de la GRACIA. Se puso en evidencia la parte del hombre y de la libertad en la producción del mismo acto sobrenatural. En un orden práctico querían los jesuitas, oponerse a la supremacía espiritual del protestantismo, y para ello, usaron sus armas, es decir la educación humanística, renacentista, en colegios que se apresuraron a fundar por doquier. Y es precisamente en esta pedagogía de la CONRAREFORMA de la “Ratio Studiorun” donde se advierte una levísima desviación en la mentalidad católica.
Esencialmente porque hay una sustitución de la primacía de la causa final por la causa eficiente. Se busca inconscientemente el éxito, y ello lleva al proselitismo en lugar de conducir al apostolado; a la propaganda en lugar del testimonio. He aquí el germen del mundo moderno y el hilo conductor de todas las grandes realizaciones jesuitas, directas o indirectas. Es el forjamiento de una mentalidad que se irá acentuando y cuyas últimas proyecciones las vemos en nuestros días en el llamado marxismo-cristiano. Para oponerse con éxito a los protestantes quienes habían enaltecido el libre examen, el trabajo útil, la riqueza honesta, todas las cualidades medias que predominaban en la índole de los pueblos septentrionales, el espíritu jesuítico, dice JOAQUÍN PEDRO de OLIVERA MARTINS concibió y realizó de otro modo la reforma de la religión de los pueblos del mediodía: atenuó la doctrina de la Gracia; soslayó las prescripciones rígidas de los doctores de la Iglesia y “provocó la creación del nuevo sistema teológico elaborado por MOLINA; inventó  la dirección espiritual indulgente, la casuística acomodaticia. (La originalidad de los jesuitas no es la de haber inventado la casuística “sino la de haber mostrado su importancia y fijado las leyes, notablemente el PROBABILISMO”). CAYRÉ y “La teología del Compañía de Jesús, con JULIO CARO BAROJA, consulta: “Que hay cierta afinidad entre la sutileza de las “reponsa” de los RABINOS y los “CASOS” allegados por los jesuitas y otros autores que crearon el CASUÍSMO es cosa que puede defenderse. 
“Hizo una religión complaciente y adecuada, y para darle consistencia dio a la dirección metódica y mecánica de la IMAGINACIÓN el papel que en el protestantismo tenía la voz de la conciencia y el orden en la vida. Con una perspicacia genial, la Compañía descubrió el principio educativo de los hombres: FORMAR UNA ATMÓSFERA SENSUAL IMAGINATIVA, en cuyo ambiente las ideas germinasen; preparar convenientemente EL MEDIO para MOLDEAR en él e INCLINAR LOS PENSAMIENTOS”, concluye OLIVEIRA MARTINS.
Interesa ahora comprender en virtud de qué actitud espiritual profunda el jesuita considera un deber influir a través de los LAICOS en el orden temporal de la sociedad, más concretamente en la esfera del PODER.
Puede decirse que el verdadero papel político de los jesuitas, nos dice un conocido historiador, empezó cuando se dedicaron cada vez con más empeño a dirigir las conciencias de reyes y príncipes.
La manifestación del amor al prójimo había conducido a la beneficencia social organizada, luego, la conducta de la orden iba cada vez más derechamente a la dirección espiritual de los príncipes; pues en los señores veían los jesuitas la PERSONIFICACIÓN DE LOS PUEBLOS.
“Una vez que SAN IGNACIO y los suyos se hubieron propuesto el problema de ser CONFESORES de los PRÍNCIPES, se les ocurrió luego la REFLEXIÓN de si sería compatible con el acceso a lugares tan altos el voto de HUMILDAD.
SAN IGNACIO en 1553 escribía al Provincial de la Orden en LISBOA, MIRÓN, que con ello sólo recibían beneficio el bien común y el servicio de Dios, pues los miembros toman parte en el bien de la cabeza y los súbditos en el bien del príncipe; así que nunca es tan bien empleada la AYUDA ESPIRITUAL como en éste”.
Muy pronto se crearon problemas gravísimos a raíz de la ACTUACIÓN de los JESUITAS en éste y otros planos.
*EL PAPA CLEMENTE XIV, LOS HA PUNTUALIZADO CON FUNDAMENTADA METICULOSIDAD al promulgar el BREVE “DOMINUS AC REDEMPTORdel 21 DE JULIO de 1773, por el cual suprime A PERPETUIDAD A LA COMPAÑÍA.
En el apartado 20 y parte del 21 del BREVE “DOMINUS AC REDEMPTOR” CLEMENTE XIV, después de enunciar “LAS ACUSACIONES SUMAMENTE GRAVES” contra los integrantes de la Compañía y enumerar los muchos antecedentes que habían acumulado sus predecesores, expresa en forma sintética; “…las acusaciones contra la Compañía, SOBRE TODO POR SU INMODERADA CODICIA DE BIENES TERRENALES”.
En el 21: “Fueron infructuosos además los esfuerzos de nuestros precederos, URBANO VIII, CLEMENTE IX, X, XI, Y XII, ALEJANDRO VII Y VIII, INOCENCIO X, XI, XII Y XIII, y BENEDICTIO XIV, quienes intentaron devolver a la Iglesia su tan deseada tranquilidad, mediante la sanción de muchas y saludables resoluciones, ya sea en cuanto a la obligación (por parte de la Compañía) de abstenerse en absoluto de todo manejo temporal, o bien en asuntos sin atingencia con las Misiones, o bien en lo que atañe a éstas; ya sea en cuanto a las gravísimas disputas y recriminaciones, suscitadas ásperamente por la misma Compañía contra los ordinarios de cada lugar, contra las órdenes regulares y los lugares piadosos, contra toda clase de comunidad, en Europa, Asia y América, no sin gran ruina de las almas y extrañeza de los pueblos; ya sea también sobre la interpretación y ejecución de diversos ritos gentílicos, que han practicado (los jesuitas) con cierta frecuencia en algunos países, sin cuidarse en absoluto de lo que ha sido aprobado tradicionalmente por la Iglesia Universal; o sobre la aplicación e interpretación de aquellas doctrinas que la Santa Sede Apostólica ha condenado con razón por ser manifiestamente nocivas para el mejor afianzamiento de las costumbres; y finalmente sobre otras cosas de suma importancia, no sólo muy necesarias para conservar en su integridad la pureza de los dogmas cristianos, sino también motivo de que en esta nuestra edad (no menos que en otras épocas muy recientes) se originasen multitud de males y daños, por ejemplo, conmociones y tumultos en varios países católicos, persecuciones de la Iglesia en algunos regiones de Asia y Europa”. Luego de la supresión a perpetuidad de la Compañía de Jesús promulgada por CLEMENTE XIV, su sucesor en el siguiente siglo PÍO VII, en una famosa Constitución Apostólica de 1814, restableció la extinguida estructura de la Compañía de Jesús. ES IMPORTANTE HACER NOTAR QUE LA MENTALIDAD JESUÍTICA NO CAMBIO EN LO ABSOLUTO.

*Hemos tomado el texto de la traducción latina, cuyo original se incluye, publicado bajo el título “Clemente XIV: el breve que abolió a la Compañía de Jesús”. Ediciones Hostería Volante, La Plata, ARGENTINA, 1966*.  

*Datos histórico-doctrinales extraídos del libro “Jesuitas, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad (origen y finalidad) por OSCAR H. WAST, 1ª. Edición. México, D. F. 1971, 217 pp. (p. 15-28).

*LUTERO y SAN IGNACIO como PREPARADORES DE LA UNIDAD*

Puede  parecer extraño que a LUTERO y a SAN IGNACIO de LOYOLA, a quienes hemos designado como representantes de dos mundos espirituales, les presentemos ahora como preparados del camino que conduce hacia unidad eclesiástica. Y, sin embargo, así es. Pues ninguno de los dos pretendió la escisión de la Iglesia. En el caso de SAN IGNACIO, esto está bien claro. Pues, como hijo fiel católico, consagró toda su vida a su ensalzamiento y a la restauración de su unidad. Pero tampoco quería la escisión de la Iglesia, sino su unidad. En su interior lamentaba continuamente el que la Iglesia se desgarraba, y decía sin cesar: SEKTENMACHEN HILFT UND TAUGT NICHT (El crear sectas no vale ni aprovecha para nada).

*BIBLIOGRAFÍA FINAL*

HARTMANN GRISAR, S. J. Martín Lutero. Su vida. y su obra. Madrid, 1934.
Jacques Maritain, Tres Reformadores, trad. Cast. DE ángel ALVAREZ DE Miranda, pesa, Madrid, 1958.
Walter Sierp, S. J. Guía ignaciana a través de su vida, Friburgo de Brigs. 1929.
Idem, Escuela Suprema de amor divino, Warendorf 1935.
RICARDO G. VILLOSLADA, IGNACIO DE LOYOLA. UN ESPAÑOL AL SERVICIO DEL PONTIFICADO, Zaragoza, 1956.
Obras Completas de San Ignacio de Loyola. Edición Manual. B. A. C. Madrid, 1952.
“RAZÓN y FE”, Número extraordinario con motivo del centenario ignaciano. Enero-febrero 1956. Madrid.
DENZINGER, El Magisterio de la Iglesia (trad. Del Enchiridion Symboloroum por D. R. BUENO) Barcelona, 1956.
LUDWIG OTT, MANUAL DE TEOLOGÍA DOGMÁTICA, Barcelona, 1956.
JOSEPH NEUNER S. J. y HEINRICH ROOS S. J., Der Glaude Kirche in denUrkunden del Lehrverkündignug (La fe de la Iglesia en los documentos del Magisterio), Ratisbona, 1948.
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M. GRABMANN, Santo Tomás de Aquino, Barcelona.
Cartas y escritos de SAN FRANCISCO JAVIER, publicadas por el p. ZUBILLAGA S. J. B. A. C. Madrid.
JOHANNES HIRSCHBERG, Historia de la Filosofía, vol. I, 1954, vol. II, 1956, Barcelona.
OSCAR CULLMANN, Petrus, Zurich, 1952.
“Herder-Korrespondenz” (Noticias sobre el movimiento ecuménico), Friburgo de Brisgovia 1948/49.
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ALOIS MAGER O. S. B., Der hl. Franz von Sales als Seelsorger (La labor pastoral de San Francisco de Sales) en “Benediktinische Monatsscrift”, fasc. 3-4, Beuron, 1949.
HANS ASMUSSEN, Abendmahl und Messe (La Santa Cena y la Misa), Stuttgart, 1949.
FEDOR M. DOSTOJEWSKIJ, “RUSSLAND UND DIE MENSCHHEIT. ESSAYS ÚBER ABENDLÄNDISCHE BEGEBENHEITEN (Rusia y la humanidad. Ensayos sobre los asuntos de Occidente), Salzburgo 1950.
FRIEDRICH RICHTER, “MARTÍN LUTERO e IGNACIO DE LOYOLA. Representantes de dos mundos espirituales. Trad. Constantino Ruiz-Garrido. Prefacio de Angel Santos, S. J. Ed. Fax, Madrid, 1959.


“Haced todo a gloria de Dios” (1 Cor., 10. 31). La lectura de la VIDA DE LOS SANTOS inspiró a SAN IGNACIO el amor a la santidad. Renunció a la gloria de las armas para alistarse bajo el estandarte de CRISTO, y para trabajar por la GLORIA DE DIOS y LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS. 
Se retiró a la gruta de MANRESA, en la que llevó una vida muy austera. Fue allí donde compuso su admirable libro de los Ejercicios Espirituales. Comenzó a estudiar la lengua latina a la edad de 33 años, y durante su permanencia en la Universidad de París, atrajo a varios compañeros con los que echo las bases de la Compañía de Jesús. Murió el año 1556. SAN IGNACIO DE LOYOLA, en la soledad de MANRESA, había trazado el plano del edificio espiritual que debía edificar durante su vida. Su libro de los Ejercicios espirituales es un resumen de lo que debe hacerse y de lo que él mismo hizo para llegar a la perfección. Comenzó por llorar sus pecados y expiarlos mediante ruda penitencia. Es el primer paso: lavar nuestros pecados con lágrimas. Así procedieron todos los santos; ¿los imitamos nosotros? Sigamos la divisa de SAN IGNACIO de LOYOLA: *TODO PARA LA MAYOR GLORIA de DIOS*

  
DIARIO PAMPERO Cordubensis Nº 462
INSTITUTO EREMITA URBANUS
Córdoba de la Nueva Andalucía, a 7 de agosto  del Año del Señor de 2012. FESTIVIDAD DE SAN CAYETANO, Confesor. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Asunto: MARTÍN LUTERO e IGNACIO DE LOYOLA. Gspp* Ave María Purísima!

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