lunes, 15 de marzo de 2010

*CULTURA y SABIDURÍA y LO INDIO*. KEYSERLING

*CONDE HERMANN KEYSERLING (1880-1946) ES OTRO CELEBRE FILÓSOFO DE LA CULTURA CON ORIENTACIÓN A LA FILOSOFÍA DE LA VIDA.VITALISMO.*

Editó : Lic. Gabriel Pautasso

+ A LA MEMORIA DE JUAN CARLOS SÁNCHEZ, editor de Política y Desarrollo.

*Nació en Kvono (Kaunas, Estonia). Estudio Ciencias Naturales en Ginebra, Heildelberg y Viena, después Filosofía en Berlín. Desde 1918 alternó las estancias en su castillo patrio de Raiküll con frecuentes viajes por Europa, Oriente y América. Desde 1920 residió habitualmente en Darmstadt, donde fundó una célebre “Escuela de la sabiduría”, para una activa difusión de sus concepciones a través de dos revistas, como órganos de esta Schule der Weisheit.
De sus continuos viajes, son producto sus más celebres obras, en las que ofrece descripciones e interpretaciones de las culturas alternando con consideraciones filosóficas de su peculiar sabiduría.
Fue la figura más notable de la filosofía alemana no académica y sus obras tuvieron difusión mundial. Entre ellas (traducidas gran parte al español, sobre todo en Sudamérica) se destacan Edición de Obras completas. Traducciones españolas: Diario de la vida de un filósofo, 2 vols. (1929); El conocimiento creador. La filosofía del sentido (1930); Renacimiento (1931); Europa. Análisis espectral de un continente (1929); Norteamérica liberada (1931); Meditaciones sudamericanas (1933); La vida íntima (1934); El mundo que nace (1934); Hombres simbólicos (1940); Del sufrimiento a la plenitud (1947).

La filosofía, para KEYSERLING, es creación del propio ser espiritual, análogamente a la plasmación de una obra de arte. En sus doctrinas afloran motivos de las concepciones de KANT, BERGSON, SIMMEL, DILTHEY, SPENGLER, pero elaborados de modo personal. S primer criticismo kantiano evolucionó pronto en una filosofía “SENTIDO DEL MUNDO” Y DE LA VIDA.

El pensador alemán se opuso al atomismo y al intelectualismo en nombre de una especie de “primado de la vida y de la creación”. La “vida”, para él, no es exclusivamente la vida biológica, ni tampoco una entelequia metafísica; es un impulso creador, que da lugar a un “conocimiento creador”, el cual se manifiesta con particular vigor en la obra arte, pero puede manifestarse asimismo en el pensamiento científico u, desde luego, en el filosófico. Por eso “LA SABIDURÍA” es, por su naturaleza, actividad, no de orden teórico, sino vital y práctico. Por otra parte, el hombre no es una entidad abstracta, sino una existencia concreta que se manifiesta en innumerables creaciones culturales en la entera superficie de la tierra y en el curso de la historia. Conocer al hombre creadoramente y conocer su experiencia cósmica requiere, por consiguiente, adentrarse en dichas creaciones culturales e interpretarlas.

Típico es, por ello, en nuestro escritor su concepto capital de sentido (Sinn), que está en estrecha conexión con su interés por las culturales orientales. Según él, la percepción del “sentido” está viva en los pueblos orientales, mientras que apunta a desaparecer en Occidente a causa de la progresión y peligrosa mecanización e intelectualización del hombre occidental. Pero el sentido solamente puede descubrirse por símbolos y mitos. Pero el sentido solamente puede descubrirse por medio de una intuición peculiar, por una hermenéutica especial de los símbolos y mitos.
La inteligencia, que pretende abarcar la realidad, es, para él como para BERGSON, el instrumento que solamente permite medirla. El sentido es, en cambio, lo que el oriental ha aportado de eterno a la cultura.
Una compenetración del espíritu oriental con el occidental sería así lo único que proporcionar al hombre el descubrimiento de su personalidad, de las fuerzas que obran en el fondo íntimo y radical de su persona.
Por eso KEYSERLING propugna un conocimiento de “sabiduría” que, en vez de subordinarse unilateralmente a la medida, se oriente primordialmente hacia el sentido el sentido. Y “el logos es el principio que confiere el sentido”. A través de una hermenéutica de las expresiones deberá descubrirse el sentido, que no es una realidad hecha, un ser en sí mismo, sino un mundo esencialmente abierto, consistente en un proceso creador y expresivo interminable; no es únicamente la realidad que “hay”, sino más bien la que puedo haber. Tal será el verdadero principio, el fundamento de todo ser y todo devenir. La metafísica de KEYSERLING TERMINA ASÍ EN EL PRINCIPIO VITAL bergsoniano QUE DEVIENE Y EL RELATIVISMO DE LAS CULTURAS.

LO INDIO EN KEISERLING

Junto con esta herencia hispano-europea, la cultura americana está constituida también por un elemento autóctono americano: lo indio; esto es, lo que los hispanos hallaron a su llegada y posterior penetración cultural en nuestro continente. Y en una caracterización del tipo de la que aquí se está intentando, lo primero que se cumple anotar acerca de este elemento cultural es su desigual presencia en el nuevo mundo. En efecto, los pueblos americanos no habían alcanzado el mismo nivel cultural en todas las áreas geográficas de América en el momento de tomar contacto con la cultura invasora y firmemente conquistadora. Hay, pues, una “DIVERSIDAD” INDÍGENA frente a una “UNIDAD” extranjera: lo cual produce, como consecuencia inmediata, el distinto grado de persistencia de lo autóctono y el diferente valor de su atracción e influencia sobre lo hispano. Y a este mismo resultado contribuye el desigual grado de resistencia que a la penetración del invasor conquistador opusieron los varios pueblos amerindios precolombianos.
Tal dato ha de ser tenido en cuenta, por tanto, a la hora de generalizar y comprender sintéticamente el valor y la significación del elemento indio de la cultura americana. Mas su existencia no impide, sin embargo, hacer la síntesis propuesta. Y ya en camino a ésta, es posible afirmar, en primer término, que LO INDIO significa, ante todo, primitivismo. Ha sido KEYSERLING, quizá, uno de los primeros y, sin duda, el mejor en percibir y exponer este primitivismo americano. América es, en efecto, “EL CONTINENTE DEL TERCER DÍA DE LA CREACIÓN” y “ES EN ÉL, PARA EL HOMBRE, VIVENCIA PRIMORDIAL, LA TIERRA Y NO EL ESPÍRITU QUE EN SÍ LLEVA”. De ahí la potencia de los influjos telúricos, que se puede observar, por ejemplo, en las alturas andinas, y de ahí también que en la naturaleza haya concentrada “MÁS FANTASÍA GENITRIZ QUE EN NINGÚN OTRO LUGAR DEL MUNDO”: “NINGÚN CONTINENTE – dice KEISERLING – PRODUCE, NI ALLÁ CERCA, TANTAS HIERBAS MEDICINALES, TANTOS VENENOS NI TANTAS PLANTAS ALIMENTICIAS. EN PARTE ALGUNA SE MUESTRA TAN RICO Y TAN INVASOR EL MUNDO VEGETAL Y DE LA SANGRE FRÍA; RICO EN TODOS SENTIDOS”. (KEYSELING, Meditación primera).
Pero en el paisaje, los hombres, y el más próximo de ellos a la tierra, el INDIO, cuyo primitivismo consiste en una cierta mayor unión con la naturaleza, de la que el indio no ha acabado de desprenderse todavía y que da a las poblaciones hispanoamericanas ese especial ambiente primitivo.
Por otra parte, el hombre americano es esencialmente taciturno, total y absolutamente telúrico y con una particular tendencia a la belleza, caracteres propios de un primitivismo heredado, sin duda, del aborigen. Por eso la vida hispanoamericana – subamericana dice KEYSERLING – está determinado por la “gana”, que es, en parte, herencia española, pero también la fecundidad y la riquísima vida emocional de aquellos hombres, así como también su extremada sensibilidad, su carácter estético – de donde es estético el pensamiento y la cultura – y la “TRISTEZA PRIMORDIAL”, que hizo a KEYSERLING llamar a América también el “EL CONTINENTE DE LA TRISTEZA”. Ahora bien: esta tristeza se caracteriza por ser de una “hechicera dulzura”: esa “miel de pesares”, de habla un cantar popular argentino. Y esa tristeza entraña, según KEYSERLING, “MÁS ALTO VALOR QUE TODO EL OPTINISMO DE LOS NORTEAMERICANOS Y QUE TODO EL IDEALISMO DE LA EUROPA MODERNA”, (Meditación séptima y Meditación décima).
Es una tristeza sin tragedia, telúrica, un “DOLOR FLOTANTE CONFORME A LA PURA PASIVIDAD DE LA VIDA PRIMORDIAL”, y cuyo remedio es el arte, especialmente la danza, la poesía y la música. Y he aquí ya de nuevo el fundamental rasgo estético de lo hispanoamericano.
Pero la pena de volver al primitivismo para ver en él el origen de otro rasgo más de lo autóctono americano, que se puede observar en Hispanoamérica: su in-intelectualidad fundamental. AQUÍ YACE, SEGÚN KEYSERLING, LA MAGNA SIGNIFICACIÓN POSIBLE DE LA HUMANIDAD HISPANOAMÉRICA. “MERCED, PRECISAMENTE, A SU FALTA DE INTELECTUALIDAD Y A SU PRIMITIVISMO, ORIGINALMENTE REFINADO, SIN EMBARGO, PUEDE PRODUCIR, POR VEZ PRIMERA DESPUÉS DE TIEMPOS DILATADOS, UNA CULTURA EXCLUSIVAMENTE BASADA EN LA BELLEZA, QUE, SIRVIENDO DE POLARIZADOR AL RESTO DEL MUNDO, ENTREGADO A UNA INTELECTUALIZACIÓN SIN TREGUA NI MEDIDA, SEÑALARÍA A LOS HOMBRES TODOS NUEVAS POSIBILIDADES Y NUEVOS CAMINOS”. Claro es que una cultura exclusivamente basada en la Belleza no parece que tendría tan magno porvenir, pero, en cual caso, ese valor de in-intelectualidad sí podría ser fecundo, quizá, para la Cultura. (Meditación octava).
Consistiría, según todo lo anterior, el primitivismo en un sentido de pureza, de elementalidad y de proximidad a la naturaleza en el sentido de naturalidad, prescindiendo de toda idealización de este concepto. Quizá, pues, este modo de ser primitivo del hombre se caracterizase por una vinculación más íntima al mundo corpóreo y sensible, por lo que él mismo llama “revalorización de la materia”, cuyo origen es fundamentalmente telúrico. “El hombre vive enraizado e inmerso en esta naturaleza dominante, en este océano de materia viva y activa, se ve forzosamente ligado a ella y comunica misteriosamente con ella”. Es lo que expresa el poeta chileno PABLO NERUDA (NEFTALÍ REYES) en “Entrada a la madera” – cuando va “entrando oscurecidos corredores” para hallar “la dulce materia rosa de alas secas”, o cuando – en Alturas de Macchu Pichu – habla de “lo más genital de lo terrestre”, concediendo a esto, como se ve, un valor creador.

*Apoyo bibliográfico: Teofilo Urdanoz O.P., “Historia de la Filosofía”, tomo VI, BAC, Madrid, 1987; Jaime Delgado, “Introducción a la historia de América”, Madrid, Ed. Cultura Hispánica, 1957.*

*Edito: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar  Diario Pampero Cordubensis nº36. Instituto Emerita Urbanus. Córdoba de la Nueva Andalucía, sábado 12 de marzo del Año del Señor de 2010. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! GRATIAS AGAMUS DOMINO DEO NOSTRO! gspp.*

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