martes, 15 de septiembre de 2009

La traición

Es lógico que del campo enemigo del cristianismo vengan ataques, la subversión y al caos. Siempre fue así.
La rebelión universitaria se ha notado por primera vez en la Argentina con intervención de las universidades católicas y, lo que marca diferencia con las estatales, es que en las primeras autoridades académicas han colaborado con la revuelta.


“Los tímidos y los emboscados están bien cerca de hacerse desertores y traidores. DESERTOR y TRAIDOR, cualquiera que concediera su colaboración material, sus servicios, su talento, su ayuda, su voto político a partidos y a poderes que niegan a Dios, que substituyen la fuerza del derecho, la amenaza y el terror a la libertad, que hacen de la mentira, de los conflictos, del sublevamiento de masas, tantas armas para su política y que hacen imposible, la paz interior de los países y entre las naciones.” (PÍO XXI a los jóvenes romanos de la Acción Católica, 8/12/1947).

Antes de los lamentables sucesos de mayo de 1969 protagonizados por agitadores izquierdistas manifestábamos que frente a la calma reinante en las universidades, no se podía suponer que todos los “factores de desorden hayan cambiado tan de repente en forma colectiva” y que “las minorías marxistas volverán a la calle, con la protección de sus maestros”. Esto, desgraciadamente, sucedió antes de lo imaginado. Ahora lo reiteramos, que si bien los revoltosos son minoría, no se los vencerá sin energía y fe en la justicia de la causa del orden. Debemos convencernos que “no se triunfa sobre la SUBVERSIÓN y el COMUNISMO con masas amorfas, sino con gente que tenga mayor energía para el bien que sus seguidores tienen para el mal”. Logrados hombres de ese temple el beneficio puede ser asombroso, por dos razones poderosas: la ayuda de Dios para las personas realmente quieren hacer Su voluntad, y el efecto proporcionado que tienen en épocas de debilidades y de seguir la corriente, toda persona o grupo serio y enérgico dispuesto a jugarse por sus principios hasta las últimas consecuencias.

Es lógico que del campo enemigo del cristianismo vengan ataques, la subversión y al caos. Siempre fue así. Lo característico del momento y lo que le confiere gravedad especial, es ver que muchos que se atreven a usar el rótulo “católico” y peor aún, sacerdotes, se hayan pasado con armas y bagajes al ejército de la Revolución anticristiana y desarrollan allí una acción cuya eficacia hace sombra a los mismos comunistas de partido y del que ciertamente no hicieron gala al servicio de Dios y la nación. Y esto tiene un solo nombre: TRAICIÓN.
En este episodio de la rebelión universitario se ha notado por primera vez en la Argentina, intervención de las universidades católicas y, lo que marca diferencia con las estatales, es que en las primeras autoridades académicas han colaborado con la revuelta. Suspender clases, celebrar misas públicas tan sólo por los estudiantes muertos – como si no hubiera bravos policías gravemente heridos y hasta un transeúnte, quemado vivo por los “estudiantes” – publicar manifiestos subversivos o ambiguos, etc., no constituyen precisamente actos de lealtad con el país ni, mucho menos servicio a la Iglesia.
La que se distinguió en Buenos Aires a favor de la izquierda fue la Universidad del Salvador, cerrando los ojos y olvidando la cerrada oposición de la FUA a la misma existencia de las universidades no estatales y “libres”. Su Rector concelebró una misa – confiriendo así solemnidad especial al acto – por los estudiantes caídos, luego de lo cual alumnos de la misma universidad se sentaron en la calzada, interrumpiendo el tránsito en la calle Callao. El sermón – por lo que pudimos leer en los diarios – también echo leña al fuego, al reclamar que la vida universitaria se desarrollara en un clima de libertad. Preguntamos: ¿quién niega la libertad aquí? O bien, ¿reprimir con energía los desórdenes producidos con la excusa fútil, del aumento irrisorio a 57 pesos de la comida en un comedor estudiantil – ya quisieran comer los obreros por $ 57 – o impedir que se haga política en vez de estudiar en las universidades, es atentar contra la libertad? ¿Conocen el R. Rector y los sacerdotes revoltosos la encíclica Libertas de León XIII, carta magna de la libertad cristiana?

En estos episodios constatamos con sorpresa la celebración de numerosas misas a favor en definitiva de una causa adversa al catolicismo. Debemos recordar que en la Santa Misa se renueva el sacrificio de la Cruz, es decir, es el mismo sacrificio de Nuestro Señor en el Calvario o donde Él se ofrece y baja al altar verdadera, real y sustancialmente. Usar irresponsablemente de este Sacrificio para hacer progresar movimientos “non sanctos”, aprovecharse de Él como arma de mala demagogia, no puede merecer otro calificativo que el de sacrílego y clama al cielo pidiendo castigo. No nos extrañemos después si tuviéramos que sufrir consecuencias.
Por otra parte, entrando en el terreno civil, allí decimos que es de “dominio pública la blandura con se trata el gobierno nacional a todo intento subversivo si lleva consigo un lenguaje “católico”- ¿Han sufrido, por ejemplo, sanción alguna las universidades del Salvador y Católica de Córdoba por su inconducta? No, nada de eso. Sin embargo, tal medida en nada afectaría la doctrina de la Iglesia, a la que todo gobernante tiene el deber de obedecer, ya que la encíclica Divini Illus Magistri de PÍO XI, que trata de la educación, reconoce al Estado la facultad de velar por la formación cívica de la juventud. Volvemos a preguntad: ¿es dar formación cívica a la juventud contribuir a la revolución cultural?

Los últimos episodios han demostrado cabalmente una vez más, que en Hispanoamérica manos consagradas empujan al carro de la Revolución y ayudan al progreso del comunismo constituyendo amenaza constante para la Iglesia Católica, para todo gobierno y para toda sociedad. El poder destructivo revolucionario de ese sector del clero es tremendo, ya que satisfechas sus necesidades materiales por los fieles que esperan de ellos la dedicación total a la gloria de Dios y salvación de las almas, al abandonar sus tareas pueden volcar todo su tiempo y sus poderosas organizaciones a la causa revolucionaria. Unas pocas religiosas del Sacré Coeur promoviendo desórdenes en Córdoba, en el barrio Jardín, mi barrio al sur de la ciudad, a parte de traicionar a SANTA MAGDALENA SOFÍA BARAC, quien fundó su congregación para combatir a la revolución francesa, hacen más daño al país que un grupo mucho mayor de activistas desarrollando la misma tarea. No olvidemos que si bien el daño mayor se causa a la Iglesia, Ella es indefectible por promesa divina,, mientras las sociedades y los gobiernos pueden perecer. Comprendemos que la situación de mayo 1969 era delicada, ya que los progresistas tienen interés en provocar un enfrentamiento en Iglesia y autoridades civiles, pero seguir ciegos, sordos y mudos frente a esta amenaza es suicida. No resulte que por no tomar medidas – preventivas, si se puede, pero también las represivas que la doctrina católica permita y la prudencia aconseje – no amanezcamos un día en la triste situación de la Cuba de Fidel Castro. El tiroteo a soldados del Ejército Argentino por guerrilleros urbanos de torres de iglesias en Córdoba mayo 69 es un aviso demasiado serio para ser desoído. Debe aclararse cómo aclararse hasta allí los francotiradores.

En segundo lugar debemos constatar otra TRAICIÓN, la que, sumada a la clerical, llena de zozobra a los hombres de buena voluntad. Se trata de la defección de las clases que ocupan un lugar de relieve en la sociedad y por sus condiciones, estado social, situación familiar u otras, SON EJEMPLO – BUENO o MALO – para los demás. Estas clases parecen haber perdido la cabeza al convertirse ellas también en masa – en la peor acepción del término: grupo de hombres que no piensa sino siente y es movida por impulsos exteriores – adoptando actitudes suicidas que caracterizan a dirigentes carentes de vigor y de honor, propias de épocas de crisis y decadencia La larga lista de declaraciones, en especial de asociaciones profesionales formadas por hombres que pasaron por la universidad, se agrega a las armas de los enemigos del orden. Hombres prósperos juegan con un fuego que no sólo puede incendiar al país, sino quitarles su prosperidad. Pero eso no quita el predominio de la insensatez general, la que se nota también en conversaciones, donde REVOLUCIONARIOS DE CAFÉ emplean toda clase de lugares comunes sentimientos. Los medios de comunicación social, por supuesto, contribuyeron a la subversión. Revistas ilustradas, de edición lujosa, rebosantes de avisos de empresas capitalistas y hasta entes estatales, han preparado el ambiente. Aquí el único comentario que nos ocurre es el de LENIN: que “SI EL COMUNISMO HICIERA UNA LICITACIÓN PARA COMPRAR CUERDA PARA AHORCAR A LOS CAPITALISTAS FORMARÍAN FILA PARA PARTICIPAR EN LA LICITACIÓN”.

Todo esto demuestra nuevamente que los enemigos del país, los que ayudan la revolución comunista, no hay que buscarlos en los barrios obreros ni, mucho menos, en las villas de emergencia. Aquí se habla de los dirigentes sindicales que también envenenaron el ambiente, tampoco los vemos subalimentados, marginados de la vida pública y en estado de gran pobreza. Quedó claro que NO HA SIDO EL PUEBLO SENCILLO, el que trabaja y no hace política, quien preparó el “bogotazo”(“cordobazo”), ya que, los pretextos “UNIVERSITARIOS” esgrimidos, al hombre de la calle mayormente no le interesan, ni en ellos tiene arte ni parte. Pero también quedó que son las minorías activas las que mueven la sociedad. Y si no existe una –elite-, también activa, formada en los principios católicos, dispuestos a jugarse por el bien común, los comunistas pueden imponer su imperio, en el momento menos pensado, aunque la población no lo quiera, esté bien alimentada y no desee los dolores de cabeza, angustias y sufrimientos propias y naturales del régimen comunista.


Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
DIARIO PAMPERO Cordubensis nº 88
Instituto Eremita Urbanus

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