sábado, 21 de enero de 2012

*LOS MOVIMIENTOS y LUCHAS SOCIALES EN LA BAJA EDAD MEDIA*

“Los asuntos humanos se deciden por medio de conflictos de ideas, que suelen resolverse, a su vez, mediante conflictos por las armas” Hilaire Belloc.
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Luego de la decisión del gobierno español de frenar las extradiciones solicitadas por el juez Baltasar Garzón, y de la oportuna sentencia de la Cámara Federal, el gobierno nacional recargó las tintas sobre el alto tribunal.
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El primero en hacerlo fue el presidente Néstor Kirchner, cuando dijo, apenas conocida la decisión del Consejo de Ministros español, el jueves último, que ahora todo depende de la Corte.
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Ayer, el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, insistió: "En los países serios (los pronunciamientos de la Justicia) no se demoran eternamente", azuzó. Y el ministro de Defensa, José Pampuro, afirmó que la reapertura de los juicios "complica" la situación de los hombres de armas. Matizó la urgencia del gobierno con la necesidad de darle una señal de comprensión al sector militar.
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Hace un mes, la Corte, frente a similares reclamos del Poder Ejecutivo, emitió un duro comunicado destinado a frenar la ansiedad presidencial. Ayer, un ministro del alto tribunal decía que no entendía la estrategia presidencial: "No hay posibilidad de destrabar la votación", afirmó.
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Es cierto: cuatro ministros -Enrique Petracchi, Adolfo Vázquez, Guillermo López y Carlos Fayt- se inclinan por enviar la causa a Casación Penal antes de pronunciarse sobre el fondo del asunto, y apenas dos jueces quieren declarar ahora mismo la invalidez de las leyes -Antonio Boggiano y Juan Carlos Maqueda-. Se descuenta que, finalmente, las leyes serán declaradas inconstitucionales, porque a estas alturas sólo Eduardo Moliné O’Connor y Vázquez podrían defender su validez. Pero nada indica que pueda ocurrir en los tiempos que quiere el Ejecutivo.
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Ayer, en tanto, la Cámara Nacional Electoral -conformada por Santiago Corcuera, Alberto Dalla Via, Rodolfo Munne- visitó a la Junta Electoral, encargada de realizar el escrutinio definitivo de los comicios porteños.
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Pero más allá de la controversia que existe entre las listas de Aníbal Ibarra y de Mauricio Macri por los resultados y del aprovechamiento que cada candidato pueda hacer de ello, no hay que perder de vista que el único escrutinio válido no es el provisional, sino el definitivo, que es ejecutado y controlado por la Justicia.
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El tema se complicó por la distancia que va tomando Macri en el recuento. Ayer, según una fuente judicial, del 3,3 por ciento de ventaja en el recuento provisional, Macri había trepado a 4,70 por ciento por encima de Ibarra. Un operador cercano a Ibarra dijo a la Junta que si la diferencia superaba el 5 por ciento impugnarían el recuento. El propio Ibarra le puso paños fríos a la polémica: si bien manifestó que sus resultados son distintos de los judiciales, aseguró que no cuestionaría ningún dato que diera la Justicia.
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Por Adrián Ventura
columnaventura@lanacion.com.ar
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Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Adrián Ventura

En los siglos XIV y XV hace su aparición un conjunto de hechos que contribuyen a dotarlos de su carácter específico. Entre éstos destaca uno: la lucha que hoy diríamos de clases. Materializada a lo largo de casi doscientos años por una cadena de huelgas, revueltas, luchas sociales y repetidas insurrecciones. 
En la creciente complejidad de organización en las industrias modernas, una crisis económica o una revuelta social de hoy, afecta  a millones de personas y familias tanto productores como accionistas; en cambio, en una edad en que la máquina y el capital se empezaban a dibujar, el mismo fenómeno no  producía sino trastornos infinitamente menores. SI A ESTO AÑADIMOS QUE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA EDAD MEDIA POSEEN UNA ESTRUCTURA Y UNA MOTIVACIÓN Y JUSTIFICACIÓN RELIGIOSAS, QUE A PARTIR DEL SIGLO XVIII, NO SÓLO SE PIERDE, SINO QUE DESECHA OSTENTIBLEMENTE Y HASTA SE COMBATE EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS, NO HA DE EXTRAÑARNOS QUE SOCIÓLOGOS E HISTORIADORES, DESLUMBRADOS POR LA PRÓXIMA GRAVEDAD DE LAS PERTURBACIONES INDUSTRIALES DEL POSTMODERNISMO, SE OLVIDARON DE LOS HECHOS QUE AHORA VAMOS A ESTUDIAR.


Nos referimos aquí al capitalismo industrial, ya que en la Edad Media existieron, sin lugar a dudas, los capitalismos comercial y financiero. (ENRIQUE BAGUÉ, Edad Media. Diez siglos de civilización. Luis Miracle, Editor, Barcelona, 1942;  Cardenal HERGENRÓTHER, Compendio de la Historia de la Iglesia, Tomo II, Madrid, s.fecha; ALFRED VON MARTIN, Sociología del Renacimiento, F.C.E. México, 1963; ALFRED VON MARTIN, Sociología de la cultura medieval, I.E.P. Madrid, 1979; HENRI PIRENNE, Historia Economía y Social de la Edad Media, F. C. E, 9ª edición, 1963; HENRI SEE, Origen y Evolución del Capitalismo Moderno. F. C. E. México, 1939; HENRI SEE,  Orígenes del capitalismo moderno, F. C. E. México, 1961; JOSEPF LEO SEIFERT, Los revolucionarios del mundo. De BOGOMIL A LENIN A TRAVÉS DE HUS. Luis de CARALT Editor, Barcelona, 1953; WERNER SOMBART, Lujo y Capitalismo, Madrid, 1928: WERNER SOMBART, Los Judíos y la vida económica. Ediciones Cuatro Espadas, Buenos Aires, 1981; y, en forma especial, de MANUEL JORGE ARAGONESES, “Los movimientos y luchas sociales en la Baja Edad Media”, Madrid, 1949. Del Patronato de Historia Social de España del “Instituto “BALMES” de Sociología del Consejo Superior de Investigación Científicas, con un aporte de 151 páginas)
Registrado por DIARIO PAMPERO en su biblioteca CLEMENTE XIV, Hasta aquí una introducción bibliográfica.


El carácter de la lucha social en el campo y la ciudad se basaba en la obtención de reivindicaciones materiales, de mejoras de vida es, en el fondo, el denominador común de estos conflictos del bajo Medievo, aquel fin se persigue de distintas formas, producto a su vez de múltiples FACTORES, que dan a los hechos de cada época y cada región fisonomía propia.
En cuanto del Carácter de los Movimientos Urbanos se debe destacar en primer lugar, la complejidad de una lucha en la que interviene la ciudad como núcleo vivo, complejidad que se manifiesta en la diversidad de los grupos contendientes, en sus distintos fines y en su crecido número.
Luchan los gremios contra el patriciado para alcanzar el gobierno municipal. Con ello se benefician de las extensas prerrogativas que posee la autoridad urbana para aligerar las cargas fiscales y militares –volcadas preferentemente por la burguesía sobre las gentes de oficio– e impiden, a la vez, que capitalistas y altos burgueses reglamenten a su gusto las condiciones de trabajo. El alzamiento contra el patriciado se lleva a cabo, preferentemente, en las ciudades que cuentan con una industria de exportación, y por tanto, con abundantes asalariados para sostenerla, en quienes repercuten injusticias que se muestran dispuestos a tolerar. SU NÚMERO LES DA LA FUERZA. Caminando ya las clases populares por la vía revolucionaria no se contentan, dice BOISSONNADE, con reivindicar la igualdad y la justicia en la administración comunal, sino que alimentan, más de una vez, el sueño de un gobierno sindicalista, de un dominio de clase, de una dictadura de proletariado ejercida en su favor y en oposición a las otras categorías sociales. De estos disturbios se libraron aquellas ciudades en donde la clase dirigente estuvo sometida a constante y pacífica renovación o en las que sus gobernantes desplegaron cuidadosa solicitud para las necesidades de las otras clases. Es el caso de las ciudades de la Gansa teutónica, es el de las villas inglesas y es también de Venecia, de la que CARLOS DIEHL ha podido decir que “a partir del siglo XIV no había un solo veneciano que no tuviera algo y todos encontraban un empleo remunerador para su actividad. NO EXISTÍA EL PROLETARIADO Y LAS CRISIS SOCIALES ERAN DESCONOCIDAS. LA OLIGARQUÍA, CON UNA MEZCLA INTELIGENTE DE PRIVILEGIOS Y ATENCIÓN, HABÍA SABIDO OFRECER A TODOS LOS QUE NO ERAN NOBLES AMPLIA Y CUMPLIDA COMPENSACIÓN EN EL TERRENO ECONÓMICO”.
(CARLOS DIEHL: Una república de patricios. VENECIA. Madrid, 1943, p. 80-81).


Dentro estrictamente de la función laboral, los gremios miran con recelo la actuación de los grandes empresarios capitalistas  ya que su calidad de extranjeros –los hanseáticos en FLANDES y los flamencos en ITALIA– los hacen escapar a una legislación hecha sólo para burgueses y, a su vez, estos magnates de la industria textil no se pueden sujetar, sin correr el riesgo de una ruina inmediata, a las reglamentaciones gremiales, tan limitadas para el volumen de una industria que vive de exportaciones e importaciones en grandes masas. (H. PIRENNE: Historia económica y social de la Edad Media. México, p. 209). 
Frente a compagnonnages, confraternitates, Brüderschaften y Gesellenverbande, unidas entre sí por el apoyo mutuo y aludiendo ha podido BOUSSONNADE hablar de algo así como de INTERNACIONAL, los maestros mantienen su posición con alianzas que procuran extender también fuera del recinto ciudadano. Así, en el año 1383, los herreros de Maguncia, Worms, Spìra, Francfort, Aschaffenbourg, Krenznach, Oppenheim y Bingen conciertan una alianza contra los KNECHTEN de sus respectivos oficios que empezaban a dar muestra de agitación. (H. PIRENNE, op. Cit, p. 206.
El ingrediente político enmascara, generalmente, las posiciones de los distintos al establecer una doble y recíproca corriente entre éstos y aquél. En efecto, los poderes estatales, siempre deseosos de reafirmar su dominio sobre la ciudad, intervienen en la lucha social a favor o en contra de determinado grupo contendiente, según convenga a las necesidades de su política; pero, a su vez, la clase protegida o atacada se vale de esta protección o de este ataque para obtener cómodamente ventajas económicas y sociales.


GINO ARIAS dice que la ciudad es en la Edad Media uno de los núcleos primordiales en que debe ejercer la soberanía el poder superior, si quiere gozar de prestigio y solidez, y ello por la inveterada posición de aquélla frente a la nobleza, que la hace pieza muy importante en el ataque contra el poder señorial. La estructura económica, genuinamente URBANA, del otoño medieval, obliga, por otra parte, a monarcas y Estados a depender de la ciudad.
En cuanto al CARÁCTER DE LOS MOVIMIENTOS AGRARIOS, podemos precisar:
Las sublevaciones del campesinado revisten a su vez rasgos particulares.
El campesino soporta todos los males que se le vienen encima hasta que su capacidad de resistencia se agota. Entonces ataca como fiera para acabar con  los causantes de sus tragedias. MICHELET, uno de los historiadores franceses del siglo XIX, con frase certera, pone  de relieve esta cita significativa. “Los sufrimientos del campesino – dice refiriéndose a la JACQUERIE de 1358 – habían colmado la medida; todos habían golpeado encima como sobre una bestia caída debajo la carga; la bestia se levantó rabiosa y mordió”. La extensión que alcanza estos movimientos no es una prueba que indique meditada preparación plena. Si bien influye el ejemplo, la explosión colectiva de estas REVUELTAS se ve impuesta por la simultaneidad de circunstancia, sin que obedezca a una fecha prefijada ni a unos planes previstos. Muy por el contrario, casi siempre carecen de unidad, de programa, de dirección. (El llamado “cordobazo” del 29.5.69, ¿se encuadraría en este tipo de insurrección de masas?). Matan, roban, desatan su cólera (ira de la masa) contra los señores, pero saciados no saben qué resolución tomar. La misma estructura a-gremial – por tanto, sin sus  relaciones y la organización y la organización que ella implica – de los trabajadores del campo, hubiera hecho dificultosa una rápida, conjunta y meditada utilización de las fuerzas agrarias.
La REVUELTA AGRARIA presenta algunas veces REIVINDICACIONES de tipo política-social,  pero éstas se formulan de modo claro. Las AGITACIONES campesinas poseen, por ello, un carácter social mucho más diáfano que las URBANAS, tantas veces encubiertas con disfraces políticos.
No persiguen los campesinos la concesión de puestos en el Estado, sino sólo que mejore éste sus condiciones de vida, se rebajen sus impuestos, se refrenen los ABUSOS de los señores, etc., etc.
Carecen de conceptos políticos de alguna coherencia de los que pueden hacer bandera de LUCHA.
Conseguida en líneas generales, durante los siglos XII y XIII, la completa EMANCIPACIÓN CIUDADANA respecto a los señores laicos o eclesiásticos, las LUCHAS en el seno de las ciudades del OTOÑO medieval se desarrollan dentro de un AMBIENTE COLECTIVO propio o nacional, pero casi nunca FEUDAL. Los alzamientos agrarios se enfrentan con el PODER FEUDAL de manera directa y  clara. Si aquellas representaban una segunda etapa en el proceso de un desarrollo que camina hacia la perfecta organización y consolidación del gobierno de la CIUDAD, las CAMPESINAS de este mismo momento histórico recaban para sus miembros la libertad personal CON TODOS SUS DERECHOS, LIBERTAD QUE YA TENÍAN LOS CIUDADANOS HACIA TIEMPO.


*ITALIA también soportaba la ola de revoluciones, pero no en todo su territorio ni con iguales caracteres. En el reino de las Dos Sicilias la realeza impide todo intento de revuelta urbana  cerrando a los artesanos el acceso al poder municipal. En FLORENCIA la existencia de un proletariado de asalariados industriales plantea análogos problemas a los que se debatieron en Brujas, Ypres o Gante. En ROMA se intenta una restauración democrática al modo clásica, de sentido más o menos UTÓPICO. En Génova, no SIMÓN BOCANEGRA (1376), en Siena (1368), en Pavía (1356) y en Bolonia (1376), el pueblo intenta hacerse con el gobierno de la ciudad para actuar con plena independencia.
Los MOVIMIENTOS POPULARES alientan en las diversas ciudades italianas, y entre todos los más interesantes, quizá sean, y por eso nos ocuparemos especialmente de ellos, el de los CIOMPI FLORENTINOS, que es una verdadera lucha de clases, promovida por aquel bajo pueblo inexorablemente oprimido, actuación subversiva que proviene del SOTTOSUOLO PLEBEO, que diría MONTICELLI; y los que tienen lugar en Siena, Roma, Pavía.
En FLORENCIA el pueblo aparecía dividido en POPOLO GRASSO, agrupado en las llamadas artes mayores, y en POPOLO MINUTO, que formaba las artes menores. Por bajo de una y otra clase estaban los trabajadores no agremiados, que carecían de derechos políticos: LOS PICOLINI o POPOLANI  “ese polvo humano relegado al olvido, que poco contaba en la ciudad, salvo en los días que estallaba la REVOLUCIÓN, de la cual era su EJÉRCITO invariable; la “oscura multitud de los CIOMPI, que andaban descalzos. Por otra parte, MATEO VILLANI decía, al hablar de “los INCENDIOS” populares que devastaron FLORENCIA: “Nuestros burgueses eran demasiado gordos y vivían en el REPOSO y el ORGULLO”. (F. T. PERRENS: Florencia, un milagro de la civilización. Buenos Aires, 1946, p. 57). FLORENCIA es el primer lugar italiano en iniciar una verdadera guerra de clases, ya que siempre aventajó a otras ciudades, tanto por la seguridad de su lógica revolucionaria como por su civilización”.
La cólera de los popolani los agrupa en 1342 tras un dictador, el francés GAUTHIER de BRIENNE, duque de Atenas; sin embargo, la etapa plenamente REVOLUCIONARIA corre  a lo largo del último tercio del siglo.
Para deshacer la OLIGARQUÍA  gubernamental que habían mantenido los ALBIZZI en FLORENCIA, SALVESTRO de MÉDICIS propuso una ley en virtud de la cual ninguna familia florentina podía ser excluida de la magistratura bajo el pretexto de que sus antepasados hubieran sido GIBELINOS. Esta ley, aprobada por una mayoría, dio pie para que la masa popular formulase toda una serie  de reivindicaciones de tipo SOCIAL. Se pidió, para los estamentos que nunca alcanzaron el PODER, la provisión de puestos; la admisión en la magistratura de los miembros de las ARTES MENORES en un número proporcional al de las MAYORES; la supresión jurisdiccional de los oficiales, de los jefes de industria, en el campo del trabajo; y la creación  de TRES CORPORACIONES PARA ENCUADRAR A LOS OBREROS DEL ARTE DE LA LANA. 
Pero la Señoría no estaba dispuesto a acceder a estas peticiones y no viendo otra solución al pleito, apeló al terror, medida contraproducente que conducirá a la explosión, alentada por una ley que suprimía la moratoria de las deudas. El pueblo se subleva, la multitud de los CIOMPI  irrumpe en el palacio del podestá y en el de la señoría, y FLORENCIA se encontrará sumida en la más desenfrenada ANARQUÍA hasta que MIGUEL LANDO, el cardador nombrado gonfaloniero a favor de las circunstancias, se haga con el mando. MIGUEL LANDO equilibra la magistratura suprema, integrándola con tres representantes de las artes mayores, tres de las menores y tres de los CIOMPI; se aplazan las deudas por un período de doce años; se reorganizan las funciones de la ciudad y retorna la tranquilidad. Relativamente poco iba durar aquélla. Si prescindimos de las dificultades que tuvo necesidad de afrontar MIGUEL LANDO contra los propios CIOMPI ; SIEMPRE insatisfechos, tras un período transicional en el que detentan el mando de la república BENEDICTO ALBERTI, JORGE SCALI y SALVESTRO DE MÉDICIS, la aristocracia patricia y comercial, los burgueses de las artes mayores, dando vivas al PARTIDO GÜELFO , SE APODERAN DE LOS CENTROS VITALES DE LA CIUDAD, derogan todas las disposiciones dictadas durante el período revolucionario, instauran una BAILÍA encargada de REFORMAR el gobierno, los destierros se suceden, la aristocracia de los NOBILI POPULANI  surge más poderosa del pasado de OPRESIÓN y los CIOMPI (LOS CABECITAS NEGRAS, LOS MERSA)  vuelven a ser la OSCURA MULTITUD DE LOS QUE ANDAN DESCALZOS.  


  *UNA REVOLUCIÓN JUDÍO-REPUBLICANA EN EL SIGLO XII*


*UN PAPA JUDÍO, ANACLETO II: Desde este momento la influencia aumenta sin cesar. Hijo de LEO,  PETRUS LEONIS ha recibido del Papa URBANO II (1088-1099) la guarda del castillo San-Angelo; anima al partido pontifical de PASCUAL II (1099-1108) y muere “cónsul de los Romanos” el 2 de junio de 1128. Mientras su hija se casa con el normando ROGELIO o ROGERIO de Sicilia, su segundo hijo, PIERLEONI II, discípulo de ABELARDO, de tendencias arrianas, en París; nombrado cardenal por PASCUAL II en 1116, y luego en Francia y en Inglaterra pretende la tiara…de Papa*.


Varios Papas anteriores habían permitido generosamente el acceso de los judíos a la Corte Pontificia, brindándoles amistad y utilizándolos como banqueros, lo cual había conducido a la Santa Iglesia al CISMA de PIERLEONI, que estuvo a punto de hundirla. La generosidad del Papa INOCENCIO II con la familia de judíos conversos de GIORDANO PIERLEONI (JORDÁN), IBA A AMARGAR LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL BONDADOSO PONTÍFICE, y a causar estragos al Papado, amenazándole ahora en el terreno político. 
Cinco años después de la muerte del Antipapa judío, su hermano GIORDANO, aprovechando las posiciones valiosas y los recursos que le habían permitido conservar la bondad de sus adversarios, organizó en la  sombra e hizo luego estallar una REVOLUCIÓN, que de haber progresado, hubiera sido de incalculables alcances. Los conspiradores, mostrando gran genio político, supieron elaborar un programa de lucha, atractiva hasta el máximo para el pueblo romano, único quizá suficientemente atractivo para arrastrar a la nobleza y pueblo romano en un movimiento contra el Sumo Pontífice de la Catolicidad, en tiempos en que la religiosidad era intensa. Con este plan o plataforma de lucha, como la llamarían en nuestros días, los PIERLEONI demostraron ser capaces de sentar escuela y fijar normas para el futuro a la quinta columna judía infiltrada en la Cristiandad, no sólo en el terreno religioso, sino también en el político.
El movimiento acaudillado por GIORDANO PIERLEONI, fomentaba en los moradores de la Ciudad Eterna los recuerdos gloriosos de la antigua República. En que ROMA era gobernada por sus patricios y su pueblo y no por autócratas; y había llegado así a convertirse en la primera nación del mundo antiguo. Se hizo intensa labor personal, recordando las glorias del antiguo Senado Romano y señalando el contraste de ese esplendor glorioso de tiempos de la República, con el estado de postración en que se encontraba en el siglo XII.  Era urgente que los Romanos hicieran un esfuerzo por salir de la decadencia y volver a los tiempos en que ROMA era la primera ciudad del mundo, la más poderosa en el orden político, en el militar y en económico, época en que los romanos dictaban su voluntad y su ley a todo el orbe.
Desgraciadamente  el poder temporal del Papa era un estorbo. Todos como cristianos respetaban al SANTO PADRE, pero éste no debía estorbar el resurgimiento y engrandecimiento de ROMA, debiendo para ello reducirse a sus funciones religiosas y dejar que la ciudad hiciese un esfuerzo por recuperar los esplendores del pasado y volver a las formas de gobierno que le permitieron gozar de ese pretérito glorioso.


La nobleza Romana, muy minada como hemos visto por los entronques judaicos, así como los habitantes de la ciudad, se emborracharon con tales prédicas y se fueron adhiriendo al movimiento acaudillado por GIORDANO o JORDÁN PIERLEONI, hasta que éste adquirió en el año 1143 tal fuerza, que pudo dar una especie de golpe de Estado, suprimiendo la Prefectura Urbana, convertida en odiosa por la propaganda de los conspiradores, los cuales además desconocieron el poder temporal del Papa sobre la ciudad, constituyeron el Senado, instalándolo en el antiguo CAPITOLIO y proclamaron la REPÚBLICA ROMANA bajo la dirección del ilustre Patricio  GIORDANO PIERLEONI.  Así se pagaba este cristiano cripto-judío, el perdón recibido del Papa INOCENCIO II y de SAN BERNARDO, y el permiso de conservar riquezas  y posiciones sociales, que ahora empleaba para hacer triunfar tan novedosa REVOLUCIÓN. Pero así es la ley de la vida, toda generosidad y tolerancia que se tenga con el lobo, equivale a darle facilidad para que devore a las ovejas. 
El heroico y benemérito Papa INOCENCIO II murió amargado, sin haber podido triunfar contra esta dolorosa REVUELTA. Y su sucesor CELESTINO II, sólo duró cinco meses de Pontífice, REFUGIADO EN LA FORTALEZA DE LOS FRANGIPANI, mientras la nobleza y el pueblo de Roma INCREPABAN AL Papa, vitoreaban a la República, al Senado y al nuevo amo de la situación, GIORDANO PIERLEONI.  El siguiente Papa, LUCIO II, intentó salir del cautiverio con la ayuda de algunos nobles fieles a la Iglesia  para tratar de apoderarse del Capitolio, pero fue herido mortalmente de una pedrada por las turbas de PIERLEONI y su pandilla, CONSOLIDARON SU PODER SOBRE LA NUEVA REPÚBLICA.
En tan difíciles circunstancias, fue electo y consagrado Papa un humilde monje, que estando retirado del mundo en un convento en un convento ubicado a la salida de Roma, fue elevado al Pontificado con el nombre de EUGENIO III, el año 1145.  En cuanto fue electo, las fuerzas revolucionarias lo instaron a que diera su aprobación a la Constitución Republicana y a que reconociera al Senado, cosas ambas a las que se negó el Papa, por lo que tuvo que huir de Roma para ser consagrado en VIERBO, donde dio muestras de gran energía, excomulgando al caudillo revolucionario GIORDANO PIERLEONI y a los miembros de su Senado Romano, mientras el populacho, con la protección de éstos, asaltaba los Palacios y las fortalezas de los Cardenales y de los Nobles partidarios del Sumo Pontífice y cometía crueles asesinatos en las personas de los cristianos fieles a la Santa Sede.
Este generoso perdón que el glorioso Papa INOCENCIO II había brindado a los PIERLEONI, había permitido a éstos acumular una fuerza política, que no sólo amenazaba ya gravemente a la Santa Iglesia, sino que se traducía en grave peligro para la vida y bienes de los Cardenales y se manifestaba en proditorios asesinatos de fieles hijos de la Iglesia.  Es indudable que la generosidad con los perversos, puede convertirse en gravísimo peligro para los buenos, sobre todo cuando se ejerce a favor de los hebreos.
El Papa contaba sin embargo con la fidelidad de los CAMPESINOS, logrando con el apoyo de éstos y de algunos nobles del campo, asediar a la ciudad e impedir la entrada de víveres, hasta obligar a los revoltosos a entrar en tratos con el Pontífice reconociendo su autoridad, a cambio del reconocimiento papal a la Constitución Republicana y al Senado, cuyas facultades quedarían limitadas a las municipales. Mediante esta transacción, pudo el Papa entrar en Roma e instalar su Corte en la Ciudad  Eterna en el año 1145. 
Pero esta tregua fue solo la precursora de una nueva tormenta, ya que como de costumbre, el Judaísmo aprovecha las treguas nada más para REORGANIZAR sus fuerzas en la sombra, ADQUIRIR mayor poder y dar Lugo una nueva EMBESTIDA. Al estallar otra vez la INSURRECCIÓN, en la que tomó parte también un nuevo caudillo de las masas populares, llamado ARNALDO DE BRESCIA, el Santo Padre tuvo que huir de ROMA otra vez, sin que una nueva intervención de  SAN BERNARDO en su favor, ante el pueblo de ROMA, recibiera atención de una multitud enloquecida por los revolucionarios.
ARNALDO DE BRESCIA, apoyando el movimiento organizado por GIORDANO PIERLEONI, lo desviaba del terreno meramente político en que se había iniciado, al RELIGIOSO, acusando a los Cardenales de avaros, soberbios, enriquecidos a costa de los sudores del pueblo, y al Papa de ser un ente sanguinario, verdugo de las Iglesias, cuyo arte consistía en llenar sus bolsillos y vaciar los ajenos, diciendo también que la Santa Iglesia, lejos de ser tal, era una cueva de ladrones. Afirmando además que ni la Iglesia ni los clérigos deberían poseer riquezas, las cuales pertenecen en legitimidad propiedad a los seglares y fundamentalmente al Príncipe, con lo que hábilmente incitaba la codicia de los monarcas y de los nobles para inclinarlos a expropiar los bienes del clero.
En su huida, Su Santidad tuvo que ir a refugiarse a FRANCIA, que en esa época era, junto con el Sacro Romano Imperio, el más generoso sostén de la Santa Iglesia Católica y el baluarte principal de ésta, en la lucha contra el Judaísmo. Allí el combatido fraile, convertido en Papa, obtuvo el apoyo del rey LUIS VII de Francia y organizó un ejército, al frente del cual penetró en Italia, llegando hasta las puertas de ROMA, donde recibió el ofrecimiento inesperado de ROGERIO DE SICILIA, consistente en toda clase de apoyo para restablecer su autoridad.
En realidad, en estos años, el magnate normando ROGERIO había cambiado mucho. Casado con una hermana de los PIERLEONI, lo vemos volcando toda su fuerza a favor del Anti-papa  judío, al mismo tiempo que abría su Corte a los israelitas y a los musulmanes, cuya influencia fue muy grande en ella. Pero los hebreos abusaron como siempre de la protección que se les brindó y del encumbramiento que al amparo de ella lograron, hasta que, al fin de cuentas, ROGERIO DE SICILIA abrió los ojos al peligro judío. Entonces varió su política hacia los israelitas, tratando de destruir al Judaísmo, pero recurriendo al ya gastado y fracasado recurso de obligarlos a convertirse al Cristianismo, para lo que promulgó unas leyes. En cualquier forma, cuando ofreció su apoyo al Santo Padre, ROGERIO DE SICILIA había ya dado un viraje con respecto a su anterior política y el Papa aceptó desde luego su respaldo, entrando en ROMA apoyado por las tropas del Normando, el 28 de noviembre de 1149. Desgraciadamente los revolucionarios manejaban ya a su antojo al pueblo de ROMA, presentándose ahora como redentores de él; y sólo siete meses después, tuvo Su Santidad que huir de nuevo precipitadamente de la ciudad, refugiándose en ANAGNI donde murió, el mismo año en que falleció el gran SAN BERNARDO DE CLARAVAL,
Después del efímero reinado de ANASTASIO IV,  fue electo Papa el Cardenal inglés NICOLÁS BREASKSPEARE, obispo de ALBANO.  Cuando este ilustre y enérgico Papa subió al Trono de San Pedro, la SITUACIÓN DE LA IGLESIA EN ROMA ERA CATASTRÓFICA.  La fuerza revolucionaria que organizara y dirigiera el judaica GIORDANO PIERLEONI, era dueña de la ciudad y autora de los más proditorios asesinatos, que alcanzaban incluso a los peregrinos llegados a la capital del mundo católico a impulsos de su Fe.
ARNALDO DE BRESCIA instigaba con sus prédicas los progresos de la revolución que empezaba a extenderse amenazadoramente a otros lugares de ITALIA. La osadía de los revoltosos llegó al extremo de herir de gravedad a GUIDO, Cardenal de Santa Pudenciana, lo que colmó la medida, haciendo que el Papa a poner remedio radicalmente. Empezó por lanzar un “entredicho” por primera vez en la historia contra la ciudad de ROMA, por el cual se suspendieron las ceremonias del culto; y el pueblo romano, que aunque engañado por los jefes de la revuelta seguía siendo intensamente RELIGIOSO, abandonó en su mayor parte a los agitadores.
Al mismo tiempo, con gran maestría, Su Santidad aprovechó el apoyo que le brindaba el nuevo Emperador de Alemania, FEDERICO BARBARROJA,  como condición para coronarlo, que sofocara la revuelta y le entregara a ARNALDO DE BRESCIA, cosa que cumplió en cuanto entraron sus tropas a ROMA.  Como de costumbre, se movió el engranaje de la judería para gestionar que el Papa perdonara la vida a ARNALDO DE BRESCIA, pero ante este combativo Papa, consciente del peligro, de nada valieron todas las intrigas, que de haber tenido éxito, hubieran permitido a los conspiradores reanudar en el futuro su revolución, como ya lo habían hecho en anteriores ocasiones.
De acuerdo con el Papa, el Emperador, después de arrestar a ARNALDO, lo entregó al Prefecto de ROMA, quien lo mandó ahorcar, quemando su cadáver y lanzando sus cenizas al Río TIBER. Ante tan inesperada como enérgica actitud del Papa los revoltosos de ROMA se espantaron y por fin se restableció y consolidó la anhelada paz en la ciudad y en sus alrededores. (L. .DUCHESNE “Liber Pontificalis”. Tomo II.  J. M. WATTERRICH. “Vitae Romanorum Pontificarum”. Tomo II. Rabino LOUIS ISRAEL NEWMAN: “Jewish Influence on Christiam Reform Movements”. Gregorovius; “GESCHISCHTE DER STAD ROM IN MITTEL ALTER”. Vol. II. Tomo II. LLORCA-GARCÍA VILLOSLADA-MONTALBÁN,  S. J. “Historia  de la Iglesia Católica”, Tomo II.  OTTO DE FRESINGA, “crónica”. Tomo VII. )
La Santa Iglesia se había resistido a emplear la violencia en contra sus enemigos, pero éstos habían abusado de su bondad y habían sembrado la anarquía, causando grandes estragos y cometiendo infinidad de crímenes.
 El enérgico Papa inglés, comprendió que para salvaguardar la vida y los derechos de los BUENOS, era necesario aplastar a los MALOS, aunque el empleo de la violencia repugnara al Vicario de Cristo. Una nueva política se iniciaba en la Iglesia de Roma, consistente en aniquilar a los lobos para poder salvar a las ovejas. La responsabilidad de este cambio de política, no recae sobre el Papado como se han dicho los escritores judíos y sus secuaces, sino sobre la SINAGOGA DE SATANÁS, que con sus conspiraciones, sus movimientos herético-revolucionarios, sus crímenes y con la anarquía provocada, obligó a la SANTA IGLESIA A BUSCAR MEDIOS DE DEFENSA MÁS EFECTIVOS.
Para terminar es preciso aclarar que ARNALDO DE BRESCIA, siendo muy joven, se fue a Francia donde fue discípulo del heresiarca ABELARDO, del que recibió sus ponzoñosas enseñanzas. Respecto de ABELARDO, podemos decir que fue adepto a la herejía del israelita ARRIO y condenado por ello. El Rabino JACOB S. RAISIN, dice que ABELARDO, el profesor más popular en esos días, sostenía entre otras cosas que: “LOS JUDÍOS NO DEBÍAN SER CULPADOS POR LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO”. ABELARDO atacaba además la autoridad de los Padres de la Iglesia. (Rabino JACOB S. RAISIN. OB. CIT.  Capítulo XVII).
Y era en general favorable a los hebreos.
Por  otra parte, es indudable que si el Papa INOCENCIO II no hubiera limpiado al clero de la SANTA IGLESIA de quintacolumnistas, con la degradación de todos los clérigos, incluyendo Obispos y Cardenales adictos al anti-papa judío PIERLEONI o consagrados por él,  la Iglesia quizá hubiera sucumbido ante el empuje del movimiento revolucionario, o ante el ataque insidioso de las sociedades secretas heréticas, que cual amenazadora red habían tendido por toda la Cristiandad los FALSOS CRISTIANOS, practicantes en secreto del Judaísmo. Si en los momentos decisivos de esta lucha, los quinta-columnistas hubieran conservado en el Cuerpo Cardenalicio y en los  Obispados sus posiciones, hubieran combinado su acción a la fuerza revolucionaria de las sectas heréticas para lograr la desintegración de la Iglesia en sus más altas jerarquías. La depuración hecha por S. S. INOCENCIO II, salvó a la Cristiandad de una inminente catástrofe en las siguientes décadas.
Con respecto al Judaísmo subterráneo de la familia PIERLEONI,  italiana y  aristocrática,  un documento oficial de la Sinagoga, Enciclopedia JUDAICA CASTELLANA,  en su vocablo PIERLEONI dice textualmente: “PIERLEONI, familia romana prominente desde el siglo XI hasta el siglo XIII. BARUJ LEONI, financiero del Papa aceptó con el nombre de BENEDICTO CRISTIANO. Su hijo LEÓN fue del Partido papista que favorecía a GREGORIO VII. El hijo de LEÓN, PEDRO LEONIS (PIERLEONI),  fue también jefe del partido papal y defendió a PASCUAL II contra el Emperador alemán ENRIQUE V. Su hijo PIERLEONI II, fue nombrado Cardenal en 1116 y elegido Papa en 1130, adoptando el nombre de ANACLETO II. LUCREZIA PIERLEONI mandó registrar al pie de su busto sus relaciones de parentesco con las casas reales de AUSTRIA y ESPAÑA.  PESE A LOS BAUTISMOS Y MATRIMONIOS MIXTOS, LOS PIERLEONI MANTUVIERON DURANTE SIGLOS SUS LAZOS CON LA COMUNIDAD JUDÍA”.  (“Enciclopedia Judaica Castellana”, Edición citada. Tomo VIII. Vocablo “PIERLEONI”, p. 452).
En unos cuantos renglones, una obra de autoridad indiscutible, y sobre todo insospechable de antisemitismo, nos revela que los falsos cristianos cripto-judíos DE LA FAMILIA PIERLEONI, establecieron hace más de ochocientos y ochenta años (1130-2010) un conjunto de normas de estrategia, que vemos repetirse a menudo, y que han sido decisivas en los triunfos hebreos tanto de esos tiempos como de los siglos posteriores:
I)                   Introducirse y adquirir influencia con los jerarcas eclesiásticos y políticos, por medio de la ayuda bancaria.
II)                Infiltrarse en los Partidos Católicos y en los Conservadores, para adueñarse de su jefatura y después llevar a la ruina la causa cuya dirección lograron obtener.
III)             Engañar con un tan falso como aparente cristianismo incluso a Papas no sólo inteligentes, sino a geniales como GREGORIO VII, por añadidura, era enemigo radical y enérgico del Judaísmo.
IV)             Hacer méritos tan valiosos como defender al Pontífice PASCUAL II del EMPERADOR, de quien luego obtuvieron LEYES  favorables a los hebreos, y el Capelo Cardenalicio para uno de los PIERLEONI, que después había desgarrar a la Santa Iglesia con el espantoso CISMA estudiado.
V)                Y finalmente, inventar fábulas de un pretendido parentesco con las Casas Reales de ESPAÑA y AUSTRIA, fábulas que han venido utilizando constantemente para engañar a incautos gobernantes, con el fin de lograr de ellos protección y valiosísimas ventajas políticas, que siempre han reanudado en perjuicio de naciones cristianas, o de la causa de la defensa de la humanidad en contra del IMPERIALISMO JUDAICO. También nos revelan que en ITALIA como en el resto del mundo, una FAMILIA DE ORIGEN HEBREO, a pesar de los repetidos bautismos, de los matrimonios mixtos, y de su aparente CRISTIANISMO, sigue durante siglos ligada a las organizaciones hebreas. 


*Bibliolibros:

- RICARDO C. ALBANES, “Los judíos a través de los siglos”, México, 1937.
 - Cardenal HERGENRÖTHER, Compendio de Historia de la Iglesia”, Trad.
Francisco Díaz Carmona, Tomo II, Madrid, p.  32 – Lucha de los Papas con
Los Republicanos. Cisma de Pedro Leone. San Bernardo y varios Sínodos
Se declaran por Inocencio II.
- JEAN LOMBARD, “La cara oculta de la Historia Moderna”, Tomo I,  Editorial Solar, Bogotá, 1989, Capítulo VI, p. 73,  p.  74: Hildebrand y los normandos, instrumentos de los judíos PIERLEONI contra el Emperador; p.  75: Un papa judío: ANACLETO II;  p. 76: …y una República en Roma.
-MAURICE PINAY, “Complot contra la Iglesia”, Traducción española del Dr. LUIS GONZÁLEZ, Organización  San José, Buenos Aires, 1968,  Capítulo XXVII, p.  587-595, “UNA REVOLUCIÓN JUDIO-REPUBLICANA EN EL SIGLO XII”. 
-JUAN REGLÁ CAMPISTOL, “Historia de la Edad Media”, Tomo II, Montaner y Simón, Barcelona, 1960, p.  88: Religiosidad popular y manifestaciones heréticas; p. 289: La inquietud social en el campo; 271; Antagonismos sociales en las ciudades.   


*EL GRAN PAPA INOCENCIO III y el famoso Concilio de Letrán, imponen como bueno y obligatorio lo que los judíos llaman Racismo y Antisemitismo*

Fuente: MAURICE PINAY, “Complot  contra la IGLESIA”.  Tomo II.  Trad. DR . LUIS GONZÁLEZ, Organización San José, Capítulo XXXVII, p. 687 a 695. Buenos Aires, en original de 1963-1968.

S. S. INOCENCIO III reconocido con justicia como uno de los más grandes Pontífices de la Santa Iglesia, desempeñó indudablemente un primerísimo papel en la lucha por salvarla de la demoníaca revolución cripto-judía incrementada en el siglo XII, al mismo tiempo que hacía posible el florecimiento de la Cristiandad en el siglo XIII, que con toda razón fue llamado el Siglo de Oro de la Iglesia. Pero para lograr todo esto era necesario primero, combatir eficazmente y dominar al enemigo capital del Cristianismo, y de toda la humanidad, es decir a la Sinagoga de Satanás, y en este terreno el ilustre Papa, se distinguió  como en todas sus santas empresas. No es pues de extrañar que el rencor hebraico lance contra el benemérito Pontífice las más venenosas invectivas.
El gran dirigente judío MOSES HESS, precursor del Sionismo, colaborador de CARLOS MARX, de quien después de distanció y que tuvo al igual que éste, una influencia decisiva en el mundo israelita del siglo XIX y en el desarrollo de las ideas SOCIALISTAS, dice sobre el Papa INOCENCIO III, en su obra titulada “Roma y Jerusalem”, textualmente lo siguiente: “Desde que INOCENCIO III concibió el diabólico plan de destruir a los judíos, que en ese tiempo trajeron la luz de la cultura Española a la Cristiandad, obligándolos a coserse una insignia de oprobio en sus ropas, proceso que condujo hasta el reciente plagio de un niño judío, bajo el régimen del Cardenal ANTONELLI,  la Roma Papal se convirtió en una invencible fuente de veneno contra los judíos” (MOSES HESS, “ROME AND JERUSALEM”. Translated and edited by RABBI Maurice J. BLOOM. New York, 1958. Principio del Prefacio del Autor, en la página que corresponde el número 7).
Es sin embargo importante hacer notas, que a S. S. el Papa INOCENCIO III le pasó lo que a muchos hombres piadosos que en un principio desconocen en toda su magnitud la maldad judaica. Bombardeados por la hábil intriga de los hebreos, que les hablan de injusticias, de atrocidades, y que los israelitas no son malos como los pintan, acaban por creer que es indebido atacarlos, lo que en realidad no han sido más que una natural defensa de los pueblos por ellos agredidos.  Así al principio de su Pontificado, INOCENCIO subió al trono de San Pedro movido de compasión hacia los judíos,  dictando en 1199, una serie de medidas tendientes a asegurar a los hebreos protección en el desarrollo de su culto y en la integridad de su vida, su cuerpo y sus propiedades. Influía sin duda también en esta política, la idea que acariciaron primero SAN BERNARDO y después el famoso Ministro castellano ALVARO DE LUNA, de que era necesario evitar hacerles a los judíos la vida imposible, obligándolos a convertirse fingidamente al Cristianismo, con lo cual el Judaísmo adquiría una forma más temible y peligrosa. Era preferible que fueran hebreos declarados y no falsos cristianos que desgarraban por dentro de la Iglesia. Esta idea inspiró la política de algunos Papas que brindaban tolerancia y cierta protección a los judíos públicos, mientras por otra combatían a sangre y fuego a los cristianos judaizantes, cripto-judíos que minaban a la Cristiandad y amenazaban con destruirla. Pero, como el caso de PÍO IX y de otros  ilustres Pontífices, los golpes traidores de los hebreos y la comprobación de que éstos eran el motor de las herejías, obligaron a INOCENCIO III a cambiar su inicial política de benevolencia.
Qué de cosas no habrá enseñado la dolorosa experiencia a este gran  Papa, para hacerle cambiar en pocos años su inicial política de protección a los hebreos, por ese “diabólico plan para destruir a los judíos”, que el destacado y autorizado jerarca israelita MOSES HESS, atribuye a Su Santidad, quien por otra parte demostró en el Concilio IV de LETRÁN, que estaba dispuesto a combatirlos con la energía necesaria para salvar a la Iglesia. 
Con el fin de lograr los objetivos, de estructurar debidamente las defensas de la Santa Iglesia, frente a los mortales enemigos, mediante una Reforma adecuada y para solucionar el asunto de la libertad de Tierra Santa y otras cuestiones capitales, convocó a un nuevo Concilio Ecuménico que es quizá el más famosos reunido por la Iglesia, el CONCILIO IV de LETRÁN en ROMA, que hasta la fecha sigue siendo luz que ilumina las CONCIENCIAS de los católicos. Además de los Prelados, Abades y Priores que asistieron a él, concurrieron el Emperador de Constantinopla, los reyes de FRANCIA, INGLATERRA, ARAGÓN, HUNGRÍA, SICILIA, JERUSALÉN, CHIPRE, otros príncipes destacados y embajadores de otros Estados, inaugurándose el Sínodo Universal el 11 de noviembre de 1215.  
¿Qué distintas esas innovaciones y reformas que fueron aprobadas en LETRÁN, de las que en el próximo Concilio Vaticano II pretenden imponer los que están sirviendo los intereses del Judaísmo y del comunismo? Mientras aquéllas tendían a fortalecer a la Iglesia en su lucha contra la Sinagoga y sus herejías, las que ahora fraguan el Judaísmo y el comunismo, por medio de sus agentes en al Alto Clero, tienen por objeto destruir las tradiciones básicas de la Santa Iglesia, impedir a los católicos toda defensa con el Imperialismo Judaico y abrirle las puertas al comunismo, todo naturalmente disfrazado como siempre, con postulados tan hermosos en apariencia, que sólo son utilizados como medio para encubrir finalidades ocultas, que tienden a los objetivos antes indicados. Pretextando luchar por la unidad de los pueblos o la unidad cristiana, postulados sublimes con los que todos estamos de acuerdo, los quintacolumnistas desean colocar a la Santa Iglesia sobre bases falsas que faciliten en un futuro el triunfo de sus ancestrales enemigos. Lo que interesa a éstos es precisamente modernizar a la Iglesia y  adaptarla a los tiempos modernos, desechando tradiciones caducas que ya no tienen razón de ser, sino precisamente destruir aquellas tradiciones que constituyeron la mayor fortaleza para la Santa Iglesia, y que mejor la defienden contra las acechanzas de sus enemigos. Nosotros no nos oponemos a las reformas que faciliten a la Iglesia el cumplimiento de su  misión y la refuercen contra sus peores enemigos que son el comunismo y el Judaísmo; lo que consideramos un peligro mortal, son esas pretendidas reformas que tienden precisamente a lograr lo contrario, es decir a facilitar la DERROTA DE LA IGLESIA frente a dichos adversarios que también lo son de la humanidad libre.
El Concilio IV de LETRÁN dio vigencia UNIVERSAL a la disposición aprobada por Sínodos Provinciales, de que los judíos fuesen señalados en forma tal, que se les pudieron distinguir de los Cristianos, así el Canon LXVIII ordena: “Para que no puedan tener escape o excusa o abuso de tan dañina mezcla, por el velo de un error semejante: Decretamos que los tales de ambos sexos, en toda provincia de Cristianos y en todo tiempo, se distingan públicamente de los otros pueblos por la calidad del vestido habiéndoles sido esto mismo mandado también por MOISES”. (“Concilio IV de Letrám”. Canon LXVIII comp.. de “Acta Conciliorum et Epistolae Decretales ac Constitutiones Summorum Pontoficum”. Compilados por el P. JOANNIS HARDUINI, S. J. Paris, MDCCCXIV. Tomo VII. Folio 70).
Este Concilio de LETRÁN es el que más protestas y furor contra la Santa Iglesia ha provocado siempre entre los HEBREOS, sin tomar en cuenta que esa ley de MOISÉS que ellos deben con tanto celo observar, les ordenó señalarse en el VESTIDO, como lo afirma el Santo Sínodo. Pero es que los judíos cumplen la ley de MOISÉS en lo que les conviene y la desobedecen también en lo que se les antoja. Si por la aprobación de ese Canon tanto se disgustan con la Santa Iglesia, deberían si fueran lógicos disgustarse también con MOISÉS que se las ordenó, pero este mandato de inspiración divina, tuvo que tener sus razones bien fundadas. En efecto, quien pertenece a una organización virtuosa y buena puede ufanarse de llevar un informe, que ante todo el mundo lo honre como miembro de dicha institución; en cambio, si pertenece a una asociación perversa, el uniforme será indudablemente signo de oprobio ante todas las gentes. Se ve pues que el mandato por boca de MOISÉS estuvo basado en su infinita previsión y sabiduría, ya que si la nación hebrea cumplía con sus mandamientos y obraba con VIRTUD, la señal en el vestido sería un motivo de honra y  orgullo; en cambio si obraba, con maldad y perfidia, dicha señal lo sería de vergüenza y deshonra, y serviría para que los demás pueblos se cuidaran de las asechanzas de ese PUEBLO-SECTA perverso, que de ser el escogido de DIOS, acabó por sus maldades convertido en Sinagoga de Satanás.
A su vez el Canon LXIX, confirmado leyes Canónicas anteriores, ordenó que los hebreos fueran eliminados de los puestos de Gobierno, ya que ello les permitía ejercer funesto dominio sobre las naciones Cristianas. Al efecto, dicho Sagrado Canon manda: “LXIX.- Para que no intervengan los judíos en los oficios públicos. Siendo asaz absurdo, que el blasfemo de CRISTO ejerza la fuerza del poder sobre los Cristianos, sobre esto ya decretó providamente el Concilio Toledano. Nosotros a causa de la audacia de los transgresores lo renovamos en este capítulo. Prohibiendo que los judíos intervengan en los Oficios  Públicos, ya que con ese motivo son dañados muchos cristianos. Mas si alguien les admitiere a tal oficio, mandamos que por Concilio Provincial (que prescribimos sea celebrado cada año) sea reprimido con el rigor que conviene, una vez que haya sido dado el aviso. Y del mismo modo le sea negada la sociedad de los Cristianos en los comercios y en otras cosas…Y dimita con pudor el oficio que irreverentemente asumió”.  (“Concilio IV de LETRÁN”. Canon LXIX. Colección de: Acta Conciliorum et Epistolae Decretales ac Constitutiones Summorum Pontificum. Compiladas por el P. JOANNIS HARDUINI, S. J. Edición citada. Tomo VII. Folio 70).
El Canon LXVII trata de reprimir la tendencia judaica que ya hemos estudiado, de DESPOJAR A LOS CRISTIANOS DE SUS BIENES, y que en la EDAD MEDIA por lo general satisfacían por medio de cruel USURA.
A tal efecto dicho Canon ORDENA: “LXVII. DE LAS USURAS DE LOS JUDÍOS.- Cuanto más es lesionada la religión por la exacción de las usuras, tanto más gravemente crece sobre éstas, la perfidia de los judíos, de tal modo que en breve tiempo, arruinan los bienes de los cristianos. Y para que no sean gravados excesivamente por los judíos: Decretamos en decreto sinodial, que si bajo cualquier pretexto los judíos arrancaren de los cristianos, fuertes e inmoderadas usuras, les sean quitadas por los cristianos afectados mientras satisficieren completamente el inmoderado gravamen. También los cristianos se fuere necesario, propuesta la apelación por la censura eclesiástica, sean compelidos a abstenerse de comercio con los judíos”.
“Y añadimos a los Príncipes, que a causa de esto no sean dañados los Cristianos, sino más bien traten de CONTENER a los judíos de tanto gravamen”. (“Concilio IV de LETRÁN”. Canon LXVII. Colección de: “Acta Conciliarum et Epistolae Decretales ac Constitutiones Summorum Pontificum”.  Compiladas por el P. JOANNIS HARDUINI, S. J. Edición citada. Tomo VII. Folio 70).
Como se ve, este documento incontrovertible de las ACTAS DE LETRÁN y que acusa a la perfidia de los judíos de ARRUINAR en breve las riquezas de los cristianos, nos confirma una vez más la tendencia hebraica, basada en sus libros sagrados del TALMUD y de la CÁBALA de arrebatar a cristianos y gentiles sus bienes. Las Sinagogas han sido hace casi  dos mil años más que  templos para rendir culto a Dios, los cuarteles generales de la cuadrilla de ladrones más peligrosa y potente de todas las edades, siendo indudable que los demás pueblos, tienen un derecho natural de legítima defensa, como lo tienen para cuidar sus riquezas, de cualquier otra banda de ladrones. Y NADIE PUEDE PRIVAR A LAS NACIONES DE ESTE DERECHO, NI SIQUIERA LOS CLÉRIGOS QUINTACOLUMNISTAS QUE MÁS QUE SERVIR A DIOS, ESTÁN SIRVIENDO A LOS INTERESES DEL JUDAÍSMO.
Qué distinto este Santo Concilio de LETRÁN a algunos supuestos o sedicentes Concilios, que al contradecir la doctrina y normas tradicionales de la Iglesia, han sido en realidad verdaderos Conciliábulos como aquellos que convocados por el Papa, cayeron en garras de los herejes arrianos, o aquel reunido por WITIZA. En el Concilio Lateranense se palpó claramente la inspiración divina, ya que se respetaron las tradiciones vitales y se hicieron algunas innovaciones, pero todas tendientes a defender a las OVEJAS de las acechanzas del LOBO, y a combatir a éste, personificado principalmente en el JUDAÍSMO y sus movimientos heréticos.
El Canon LXI está dirigido contra los cristianos que EN SECRETO son judíos, diciendo que los tales aunque voluntariamente tomaron las aguas del bautismo, no abandonan al antiguo hombre (es decir su anterioridad “personalidad” para vestir el nuevo hombre, “reteniendo las reliquias del rito anterior, juntan en tal mezcla el decoro de la religión Cristiana. Maldito el hombre que entra en la tierra por dos caminos y que no debe vestir ropas tejidas con lino y lana. (Al margen. Deut. 22) “DECRETAMOS QUE LOS TALES, SEAN REPRIMIDOS POR LOS PRELADOS DE LAS IGLESIAS, POR LA OBSERVANCIA EN CUALQUIER MANERA DEL ANTIGUO RITO: PARA QUE, A LOS QUE EL ARBITRIO DE LA LIBRE VOLUNTAD, TRAJO A LA RELIGIÓN CRISTIANA, LOS CONSERVE EN SU OBSERVANCIA LA NECESIDAD DE UNA SALUDABLE COACCIÓN. (“Concilio IV de LETRÁN”. Canon LXX. Colección de: “Acta Conciliorum et Epistolae Decretales ac Constitutiones Summorum Pontificum”. Compilación  del P. JOANNIS HARDUINI, S. J. París, MDCCXIV. Tomo VII. Folio 70). 
Es interesante notar cómo coincide este Sagrado Canon con la cita que hicimos de un autorizado escritor israelita, en el sentido de los MARRANOS o JUDÍOS SECRETOS, tenían dos personalidades, la CRISTIANA ostentosa y pública, y la JUDÍA CLANDESTINA.  Es pues evidente que este diagnóstico es muy acertado, ya que lo aceptan autoridades respetables de las dos partes en pugna. Por otra parte se ve claramente que en estas fechas, la coacción contra estos delincuentes estaba a cargo de los OBISPOS, es decir de la llamada INQUISICIÓN EPISCOPAL, lo que confirma la opinión de HENRY CHARLES LEA, de que la Inquisición PONTIFICIA nació unos años después. Además se ve claro, que es INEXACTA la afirmación que hacen muchos historiadores judíos de que las CONVERSIONES simuladas de hebreos al Cristianismo, fueron obligadas por la fuerza, ya que aquí se habla claramente CONVERSIONES  VOLUNTARIAS, y se insiste en este punto, lo que demuestra que ya para estas fechas las falsas conversiones de los ISRAELITAS, no eran forzadas, sino determinadas por el hecho de que así convenía a los intereses de los judíos, lo que se explica fácilmente por las grandes posibilidades que les darían esas FINGIDAS CONVERSIONES para introducirse en la sociedad cristiana y en el clero, socavar sus cimientos y facilitar su destrucción.
POR MUCHO MENOS de lo que aprobaron, el célebre PAPA INOCENCIO III y el autorizadísimo CONCILIO ECUMÉNICO CUARTO DE LETRÁN DEL AÑO 1215, definiendo DOCTRINA DE LA IGLESIA y NORMAS A SEGUIR; son acusados de RACISMO y ANTISEMITISMO, muchos patriotas que defienden a sus NACIONES o a la IGLESIA del IMPERIALISMO JUDAICO y de sus REVOLUCIONES MASÓNICAS o COMUNISTAS. Es indudable que si este glorioso PAPA y el no menos célebre Concilio Lateranense, hubieran existido en nuestras días, desde mediados del Siglo XX y principios del siglo XXI, habrían sido ACUSADOS de ser NAZIS, y condenados por RACISMO y ANTISEMITISMO, por esos Cardenales y Prelados que al igual que aquellos que ayudaban a los ADORADORES DE SATANÁS y a otras judaicas herejías, más están al servicio de los ENEMIGOS DE CRISTO que de su SANTA IGLESIA. Por ello, son tan peligrosas las ponencias planeadas en los oscuros conventículos de la Sinagoga de Satanás y del comunismo que se proponen, la CONDENACIÓN DEL ANTISEMITISMO POR EL CONCILIO VATICANO II (1962-1965) en aquel entonces en preparación; ya que si se obedece la consigna hebrea, podría aparecer que la Santa Iglesia se contradice a sí misma, y que lo que antes dijo que era bueno ahora dice que es malo, con gravísimo peligro de que se quebrante la Fe que en ella tienen los fieles. Pero esto no les importa a los agentes del Judaísmo en el Alto Clero, ya que lo que desean precisamente es QUEBRANTAR la Fe religiosa de los católicos y lograr que las Iglesias se vayan quedando desiertas. Estamos seguros que los Padres del Concilio obrarán en todo esto con suma cautela, estudiando detenida y definidamente las Bulas Papales, Concilios Ecuménicos, Doctrina de los Padres y de Santos de la Santa Iglesia, que han considerado como buena y necesaria la lucha contra los judíos, para no incurrir en contradicciones que causen perjuicios fatales a la Santa Iglesia. Tendrán que vencer indudablemente la enconada resistencia de la quinta columna judía en el clero, que ha extendido sus poderosos tentáculos al Episcopado y al Cuerpo Cardenalicio, pero tenemos fe, que en esta como en otras ocasiones semejantes, los buenos, con la Ayuda de DIOS NUESTRO SEÑOR, podrán triunfar sobre los malos. 

*ADDENDA por PINCHAS E. LAPIDE*

“Así, pues, los “distritos judíos”  proliferaron;  las leyes antijudías crecieron en severidad y año tras año los judíos siguieron sufriendo prohibiciones y humillaciones increíbles. Podemos darnos una vaga idea de lo que tenían que soportar leyendo la famosa constitución LICET PERFIDIA JUDEAEORUM , que el Papa INOCENCIO III promulgó en el año 1199. Esta Carta Magna de tolerancia legislaba contra los “bautismos forzosos de judíos”; ningún cristiano deberá “capturarles, aprisionarles, mutilarles, pegarles, herirles, torturarles,  matarles, atacarles con palos o piedras o infligirles violencias del tipo que sea… ni tampoco es permisible violar cementerios judíos o cadáveres”.
Concluyendo esta horripilante lista de prohibiciones, el Pontífice, inequívocamente, declara la razón de tal tolerancia: “Aunque la infidelidad (perfidia) de los judíos tiene que ser condenada por múltiples motivos, no deben ser perseguidos severamente por los fieles, porque por medio de ellos se evidencia la verdad de nuestra de fe”. (per eos FIDES nostro veraciter comprobatur).   
La RECOMENDACIÓN PAPAL, repetida una y otra vez era que los judíos no deben ser severamente oprimidos (non sunt a fidelibus graviter opprimendi), lo cual implica claramente que la opresión normal es permisible. La historia de los seis siglos siguientes muestra cómo fue interpretada esta débil prohibición por los fanáticos que no encontraban ninguna opresión lo bastante severa ara los “enemigos de Cristo”.
Incapaz de asimilarse a los judíos o de convertirlos, el cristianismo victorioso acabó haciendo de ellos parte integrante de su propio mundo, un ejemplo del castigo que tiene Dios reservado a los “ciegos” y, en consecuencia, una prueba viva de que JESÚS es el verdadero Mesías.
Pero continuemos con el Papa INOCENCIO III, que es epítome de cuanto sus  antecesores habían declarado en los siglos anteriores:

“Ellos mismos dijeron: caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos; estas palabras han hecho hereditariamente culpable a una nación entera y siguen a los judíos como una maldición por dondequiera que vivan y trabajen, desde que nacen hasta que mueran… Como Caín, nunca serán destruidos; entre las demás naciones han de preservar su raza y su identidad nacional… De esa forma, confirman, por la maldición que yace sobre ellos, la muerte y victoria de JESUCRISTO, y son testimonio vivo de su verdad”. Esta “torpe simplificación teológica”, como la llama el padre EDWARD A. SYNAM, fue aceptada durante largo tiempo como verdad  evangélica, tanto por los príncipes como por los Prelados cristianos; y como, según recuerda SYNAN, estos intérpretes medievales de las parábolas de repudiación y de los relatos de la pasión tienen aún descendientes entre nosotros.

Citemos la tesis del Papa INOCENCIO III más extensamente: 
 “(ELLOS) debieran  ser dispersados por toda la faz de la tierra como vagabundos, para que su rostro esté lleno de ignominia…Porque los que blasfeman el nombre de cristianos no merecen buenos tratos… más bien deben ser tratados con la servidumbre a que ellos mismos se han hecho merecedores…No desagrada al Señor, al contrario, es aceptable a sus ojos que la dispersión de los judíos viva y sea útil a los reyes católicos y a los príncipes cristianos…”

Y de aquí se va a la conclusión lógica: “LOS JUDÍOS NO DEBEN SER PROTEGIDOS, EN NINGUNA CIRCUNSTANCIA, POR LOS PRÍNCIPES CRISTIANOS, SINO, POR EL CONTRARIO, SOMETIDOS A LA SERVIDUMBRE”.
“...DECLARAMOS que mientras reprimáis la arrogancia de los judíos…dais prueba de vuestro celo por DIOS”. Y contra el conde de NEVERS, que escandalizó a INOCENCIO III permitiendo a sus judíos enriquecerse y prosperar en paz, el PAPA truena: “TÚ…debieras poner un peñasco en el camino de las supersticiones judías… no sea que los enemigos de la Cruz sean exaltados sobre los siervos del crucificado. Tú eres quien más los favorece y en ti tienen a su mejor defensor. ¿No te sentirás lleno de indignación contra un súbdito tuyo que ayudara a tu enemigo? Pues mucho más deberás temer la ira divina si ofreces tu favor a aquellos que clavaron al Hijo de Dios a la cruz y que aún persisten en su blasfemia…Te rogamos, te advertimos, exhortamos a tu nobleza… que te corrijas en lo que precede y te inhibas de semejantes acciones en el futuro…”
En resumen, la Iglesia tomó medidas para que los judíos entraran en la cristiandad medieval sin derechos y anatematizados.  (p. 62 a 64).

 *PINCHAS E. LAPIDE: “LOS TRES ÚLTIMOS PAPAS Y LOS JUDÍOS”. Traducción de JESÚS PARDO SANTAYANA, Editorial TAUROS, Madrid, 1969, 380 p. p. 62 a 64:  En la Hemeroteca “CHARLES MARTEL” (CARLOS MARTILLO) del Diario Pampero e Instituto Eremita Urbanus.  Sin comentarios….y  de SAN BERNARDO, gran Padre de la Iglesia, Epístola nº 241 y recomendamos de  INOCENCIO IV, Papa. Bula IMPÍA JUDAEORUM PERFIDIA DEL 9 de MAYO DE 1244. compilación del Bullarum Privilegiorum ac  Diplomatum Romanorum Pontificum. Amplissima Collectio. Caroli  Cocquelines, Roma, 1739-1753.*

*EDITÓ: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EREMITA URBANUS. Córdoba de la Nueva Andalucía, 19 de mayo del Año del Señor de 2010. SAN PEDRO CELESTINO Papa y Confesor y SANTA PUDENCIANA. SOPLA EL PAMPERO. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Gratias agamus Domino DEO nostro.gspp*.

“YA HA LLEGADO LA ÚLTIMA HORA DE LA PROFECÍA DE CUMAS. UN GRAN PERÍODO DE SIGLOS NACE DE NUEVO; YA LA VIRGEN VUELVE A LA TIERRA, Y CON ELLA EL REINO DE SATURNO; UNA RAZA NUEVA DESCIENDE DE LO ALTO DE LOS CIELOS.
“TÚ, ENTRETANTO, CASTA LUCINA, FAVORECE EL NACIMIENTO DE ESTE NIÑO, QUE VIENE A ANUNCIAR AL MUNDO EL FIN DEL SIGLO DE HIERRO Y EL RETORNO A LA EDAD DE ORO”. 

VERGELIUS. (Égloga IV, 5-10)

SANTA MARÍA IN ARA COELI: (SANTA MARÍA DEL ALTAR DEL CIELO).