jueves, 30 de abril de 2009

El Domingo del Buen Pastor


SAN PEDRO , a quien Jesús resucitado constituyó cabeza y Pastor de su Iglesia, nos dice en la Epístola, que Cristo es el Pastor de las almas, que eran a modo de ovejas descarriadas, por las cuales Él vino a dar su vida y a reunirlas en un aprisco en torno suyo.

El Evangelio nos trae la parábola del BUEN PASTOR defiende a sus ovejas contra las incursiones del lobo y las libra de la muerte (Or.). Anuncia asimismo que los paganos vendrán a unirse con los Judíos de la Ley Antigua, para no formar sino una Iglesia, un solo rebaño y un solo Pastor.
Esta parábola fue pronunciada por Jesús después de curar al ciego de nacimiento. Habiendo expulsado los Judíos a este ciego de la sinagoga, Cristo le ofrece como asilo su Iglesia y compara a los fariseos con los malos pastores, que abandonan a sus ovejas.
Jesús los reconocía por ovejas suyas; y, lo mismo que los discípulos de Emaús, éstas reconocen a su vez que Cristo ha resucitado (Alel.) y levantando hacia Él los ojos (Of.), le manifiestan su agradecimiento por tan inefable dignación (Int.).
Apretémonos todos juntos al divino Pastor de nuestras almas escondido en el Sacramento, y cuyo representante visible es el Papa.

Podemos con razón decir a Jesús resucitado aquello del salmista: “¡OH JESÚS! Nosotros, nosotros los cristianos, somos tu pueblo y las ovejas de tu manada”; y Tú eres nuestro Pastor que resucitaste y moriste por tu rebaño.
¿Qué pastor hace lo que Tú hiciste por tus ovejas, que no contento con apacentarlas por los parajes más amenos y buscarlas cuando de extravían y cargarlas sobre tus hombros, vertiste toda tu sangre por rescatarlas de las garras del lobo carnicero? Pero ni eso te bastó. Otros pastores viven de la leche y de la carne de sus ovejas y se visten de sus lanas. Tú en cambio nos das en alimento tu propia carne y sangre como vehículos de tu misma divinidad, y nos revistes con tu santidad y justicia. Pues ¿qué pastor alimentó a sus ovejas con su propia sangre? (SAN AGUSTÍN). Y, sin embargo, esto lo hiciste Tú, “Príncipe de los pastores” y “Pastor magno de tus ovejas”. Viniste al mundo no para matarlas y perderlas, sino para tengan vida y vida sobreabundante. Por eso sales hoy a las calles a buscar en las casas a tus ovejitas enfermas que no pudieron venir a recibirte. Hoy se acostumbra en muchos pueblos administrar la Comunión pascual a los enfermos y se llama el Dios chico en oposición al Dios grande, que es el día del Corpus. ¡Surrexit Pastor bonus! Resucitó nuestro buen Pastor, y juntamente con Él resucitamos nosotros! “Pues si el Señor me pastorea nada me faltará”, puede decir a boca llena el alma cristiana con el salmista. “Aun cuando anduviere envuelto en sombras de muerte, no temeré, porque Él está conmigo y me ha preparado una regalada mesa, y su misericordia me seguirá todos los días de mi vida, hasta que llegue a morar con Él en el día largo de la eternidad”. La alegoría del Buen Pastor ha sido siempre muy saboreada por las generaciones cristianas y por eso vemos tantas veces representado a Cristo en las Catacumbas del siglo II y III como divino ORFEO y BUEN PASTOR, que carga con la oveja perdida.
Ver: La lección de la Epístola del Apóstol SAN PEDRO, I, 2, 21-25.
Continuación del Santo Evangelio según SAN JUAN 10, 11-16.
En aquel tiempo: Dijo JESÚS a los Fariseos: Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas.

*Leer: + Misal Diario Popular por Don GASPAR LEFEBVRE O.S.B. Traducción castellana del Rdo. P. GERMÁN PRADO. O. S. B. de SILOS, ESPAÑA. Desclée de Brouwer, Brujas – Buenos AIRES, 1941.
+ Misal Diario para América por Don ANDRÉS AZCARATE O.S. B. Abad de San Benito de Buenos Aires, 5ª edición, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1957.*

ADDENDA:

SAN BERNARDO y SAN NORBERTO LIBERAN A LA IGLESIA DE LAS GARRAS DEL JUDAÍSMO.

Panorama histórico:

Dos años más tarde, en 1130, a la muerte del Papa HONORIO II, la Iglesia conoció el denominado “CISMA DE ANACLETO” y se dividió en dos obediencias pontificias: la de INOCENCIO II y la de ANACLETO II; el Abad de Claraval iniciaría entonces toda una labor para resolver el problema, recorriendo diversos puntos de Europa con la intención de ganar partidarios para el primero como verdadero sucesor de San Pedro, y en ello se empeñó hasta el final definitivo del problema, en 1138.
El Abad de Claraval se esforzó asimismo en la reforma de la Iglesia por medio de su acción e influencia, pero uno de los aspectos que más llama la atención en este sentido es la misión y el combate en 1130-1138, en pro de su unidad, frente al “Cisma de Anacleto”. A la muerte de HONORIO II en 1130, se produjo una doble elección para sucederle: GREGORIO PAPARESCHI, que tomó el nombre de INOCENCIO, y PEDRO DE LEONE, de una rica familia de origen judío, que pasó a llamarse ANACLETO II. Con la división del Colegio Cardenalicio se produjo también la del pueblo romano, siempre muy inmiscuido (por el intervencionismo de sus familias principales) en las elecciones y la política pontificia. Para resolver el problema, el rey LUIS VI de Francia, “el Gordo”, llevo a cabo una reunión de un concilio en Étampes, donde la figura clave fue SAN BERNARDO, quien se decantó por los derechos del primero. A PARTIR DE AHÍ, se empeñó en obtener para él los apoyos del propio monarca francés, de ENRIQUE I de Inglaterra y del emperador LOTARIO, realizando numerosos viajes por Francia, Alemania e Italia, donde estuvo tres veces y consiguió que Pisa y Génova en 1133, y Milán en 1135, se adhiriesen igualmente. El Doctor MELIFLUO en 1137 trató de ganarse además a ROGERIO II de Sicilia, hacia quien antes había tenido muchas reticencias por su enfrentamiento con varias ciudades italianas y con el emperador y el papa. Su labor en este tiempo consistió, por lo tanto, en viajes, entrevistas, predicaciones y cartas a diversos personalidades de la Iglesia y de la política, todo culminó con éxito, pues la muerte de VÍCTOR IV en 1138, elegido sucesor del recién fallido ANACLETO II, cerró definitivamente el asunto.

*En esta ocasión la Divina Providencia acudió, como lo tiene prometido, para salvara su Iglesia, valiéndose como acostumbra siempre, del surgimiento de hombres capaces y resueltos a sacrificarlo todo para lograr la salvación de la Catolicidad; caudillos que en un momento dado, por inspiración de Dios, saben estimar en toda su magnitud el desastre ocurrido o la catástrofe ocurrido o la catástrofe que se avecina y que se lanzan en cuerpo y alma con desinterés, con mística superior y empuje arrollador, a la lucha contra la Sinagoga y sus secuaces.
Así surgió SAN IRENEO, cuando el gnosticismo judaico amenazó desintegrar a la Cristiandad, de igual manera apareció SAN ATANASIO, el gran caudillo antijudío cuando la herejía del hebreo ARRIO estuvo a punto de desquiciar a la Iglesia y así surgieron después, en situaciones parecidas, SAN JUAN CRISOSTOMO, SAN AMBROSIO DE MILÁN, SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, SAN ISIDORO DE SEVILLA, SAN FÉLIX y los Arzobispos SAN AGOBARDO, AMOLÓN y muchos otros, todos luchando implacables, iluminados por la Gracia divina, tanto en contra de los judíos, enemigos seculares de la Santa Iglesia, como de su quinta columna, de sus herejías y de sus movimientos subversivos.
Ahora que la Iglesia sufría la más grave crisis desde su nacimiento, ¿quién surgirá?, ¿quién o quienes serían los caudillos anti-judíos, instrumentos de CRISTO en esta ocasión para salvar a su Santa Iglesia?
Como de costumbre, la asistencia de Dios se manifestó a través de la aparición de dos grandes luchadores: SAN BERNARDO, Doctor de la Iglesia y Abad de Clairvaux y SAN NORBERTO, fundador de la Orden Norbertina y Arzobispo de Magdeburgo, emparentado con la familia imperial de Alemania.
Cuando San Bernardo tuvo noticias de los infaustos acontecimientos ocurridos en Roma, tomó una resolución que muchos se resisten a tomar, o sea, la de dejar la vida apacible y tranquila del Convento, para lanzarse a una lucha dura, llena de incomodidades, sufrimientos y peligros, que además a todos se antojaba perdida, ya que el supuesto Papa cripto-judío dominaba por completo la situación con so oro y con el apoyo que seguía recibiendo, mientras que INOCENCIO II, abandonado y fugitivo, excomulgado por ANACLETO, parecía tenerlo todo perdido, debilitado todavía más sus pretensiones una elección que, según el decir de teólogos e historiadores eclesiásticos de peso, no era muy canónica. Sin embargo San Bernardo tomó en sus manos la causa ya casi liquidada, sólo porque tenía la convicción de que era la buena, de que la Santa Iglesia no podía en tal forma caer en las garras de su peor enemigo: el Judaísmo.
Prescindiendo del problema de que la mayoría de 23 Cardenales había votado por Anacleto en contra de seis que votaron por INOCENCIO y haciendo caso omiso de la forma en que había sido electo éste, consideró la cuestión desde el punto de vista en que debía considerarse. En carta dirigida al Emperador LOTARIO de Alemania, decía entre otras cosas: “Que era una afrenta para Cristo que “un vástago judío ocupara el Trono de San Pedro”. Con ello ponía el Santo Doctor de la Iglesia el dedo en la llaga y diagnosticaba la situación en toda su gravedad, pues no podía ser posible en realidad, que un judío, enemigo de la Santa Iglesia, fuera papa. Decía también en dicha carta al Emperador que: “la reputación de Anacleto era baja e incluso entre sus amigos, mientras que INOCENCIO estaba al abrigo de toda sospecha”.
El Abad ERNOLD, biógrafo contemporáneo de San Bernardo, informa que PIERLEONI como Legado y como Cardenal había amasado inmensas riquezas y “que después había robado a las Iglesias despojándolas de sus valores y “que cuando incluso los malos cristianos que lo seguían se habían negado a destruir los cálices y crucifijos de oro para fundirlos, Anacleto utilizó judíos en este propósito y ellos celosamente destrozaron los vasos sagrados y los grabados, y con el dinero obtenido de la venta de esos objetos, Anacleto según se tenía informes, estaba en posibilidad d perseguir a los partidarios de INOCENCIO II”.
El Obispo HUMBERTO DE LUCCA, el Dux Veneciano ANDREAS DANDOLO, ANSELMO Abad de Grembloux y otros cronistas e historiadores presentan estas y otras gravísimas acusaciones contra el Antipapa judaico. Obispo HUMBERTO de Lucca, “Crónica en Codex Udalrici, nº 246, pág. 425.
El punto clave en esta lucha radicaba principalmente en la personadle Emperador de Alemania y también en el rey de Francia, representando ambos las fuerzas políticas entonces más potentes en la Catolicidad. San Bernardo , con la ayuda de su gran amigo SAN NOBERTO, dirigió todo su empeño a convencer a ambos monarcas que se encontraban indecisos, para que prestaran todo su apoyo a INOCENCIO II, con cuyo objeto les envío cartas y realizó ante ellos toda clase de gestiones.
LUIS VI de Francia no se resolvió al fin y pidió que se reuniera un Concilio, congregado de acuerdo con su deseo en Etampes, al que acudió San Bernardo, quien con su elocuencia y ardor que los padres del Sínodo se declararan a favor de INOCENCIO, aduciendo entre otras razones, además de las ya apuntadas, la de haber sido electo primero y la de que, aunque Anacleto había tenido después el voto de una mayoría abrumadora de Cardenales, la elección primera seguiría siendo válida mientras no fuera jurídicamente anulada. Se argüía además, que INOCENCIO había recibido su Consagración Pontifical de manos del funcionario competente para realizarla, es decir, del Cardenal Obispo de Ostia.
De mucho sirvió la audacia y energía del heroico Cardenal AIMERICO , que en forma precipitada y secreta mandó enterrar al Papa difunto en cuanto falleció, procediendo rápidamente, aunque en una forma un tanto irregular, a la elección de INOCENCIO.
No se han encontrado las actas y cánones del Concilio de Etampes, del cual sólo hemos podido encontrar incompletas; por lo que nos tenemos que, por motivos que es fácil comprender, se hayan perdido (sic).
La Santa Iglesia, la Cristiandad y en general la humanidad entera deben estar agradecidas y honrar la memoria de este audaz y activo Cardenal, que al iniciar con su golpe de mano la lucha por la salvación de la Santa Iglesia, CONTRIBUYÓ a la salvación de todo el mundo, pues si los judíos hubieran logrado hace ocho siglos el dominio de la Cristiandad, la catástrofe que ahora amenaza en forma aterradora el orbe entero, hubiera ocurrido quizá varios siglos antes; en una época en la cual el Islam también se encontraba seriamente amenazado por la red de organizaciones secretas revolucionarias cripto-judías, que como los BATINIS y los ASESINOS, amenazaban desintegrarlo y dominarlo.
INOCENCIO II, que había llegado a Francia recientemente, fugitivo de Italia, con el apoyo del Santo Concilio de ETAMPES vio resurgir su causa al parecer ya perdida. El reconocimiento y respaldo conciliar fue seguido por el muy valioso, en el orden temporal, del Rey de Francia, que a partir de ese momento se constituyó en uno de los principales sostenes de INOCENCIO, en contra de su rival, declarado entonces anti-papa por el citado Sínodo. Siguiendo el monarca francés la pauta observada por San Bernardo, no discutió ya cual de los Papas electos era el legítimo, sino cuál de ellos era el más digno, según lo dejó consignado el célebre SUGERIO, Abad de SAINT DENIS. Fracasó, pues, ante la arrolladora actividad de San Bernardo, la habilísima diplomacia de Anacleto, que hacía alardes de piadoso cristianismo empleando todos los medios a su alcance para ganarse el apoyo del Rey de Francia. Fingía aparatosa piedad y disfrazada sus proyectos reformistas, con la idea de pugnar por devolver a la Iglesia la pureza de sus primeros tiempos, bandera siempre muy popular por loable y noble. Había empezado por adoptar el nombre del primer sucesor de San Pedro, del Anacleto Primero.
Nos encontramos pues, al parecer, delante de una de las primeras manifestaciones de esa bestia apocalíptica, cubierta con las apariencias del Cordero, es decir, de Cristo Nuestro Señor, pero que actúa como dragón. Por algo fue común en esa época entre Santos, Obispos, clérigos y seglares, considerar a Anacleto como Anticristo, o en el más benévolo de los casos, como PRECURSOR del Anticristo.
La actitud que asumiera LOTARIO, Emperador de Alemania, iba a ser decisiva en esta lucha. Con gran acierto, indicó que este asunto era de competencia de la misma Iglesia y, al efecto, fue convocado otro Concilio en Wurzburgo, en el que intervino San NORBERTO en forma decisiva, inclinando al Episcopado Alemán a brindar todo su respaldo a INOCENCIO. Sin embargo, una batalla casi decisiva iba a realizarse en el Santo Concilio de Reims, celebrado a fines del año 1131, que fue una derrota completa para PEDRO PIERLEONI, ya que en tal Sínodo los Obispos los Obispos de Inglaterra, Castilla y León, reconocieron a INOCENCIO como Papa legítimo, uniéndose en tal sentido a los Episcopados Francés y Alemán que ya lo habían reconocido. En dicho Sínodo fue también excomulgado PIERLEONI. Justo es reconocer que en esta lucha fueron también un elemento vital las órdenes religiosas, que conscientes en esos tiempos del peligro que representaba el Judaísmo para la Iglesia, veían en Anacleto el mayor mal que había enfrentado hasta ese momento la Cristiandad; y con dinamismo y pasión volcaron la actividad de sus Conventos, empeñados en salvar a la Santa Iglesia de la amenaza mortal.
Desgraciadamente, en nuestros tiempos en que la Santa Iglesia está amenazada por el comunismo y la quinta columna judaica introducida en el clero, no se ven indicios de que la gigantesca fuerza de las Ordenes Religiosas, que podría quizá salvar la situación, se apreste a la lucha.
Después del Concilio de Reims, ya no quedaba a PIERLEONI sino el apoyo de Italia (en su mayoría) y principalmente de su cuñado, el Duque ROGERIO II de Sicilia, que prácticamente dominaba la situación en la Península. De algo había servido el matrimonio de la judía conversa PIERLEONI, hermana del Antipapa, con el citado Duque. El estratégico matrimonio estaba ya rindiendo sus frutos.
Para lograr el triunfo definitivo contra el judío que usurpaba en Roma el trono de San PEDRO era preciso una invasión militar, una especie de CRUZADA; y fueron SAN BERNARDO y SAN NORBERTO los que convencieron a LOTARIO, Emperador de Alemania, para que la realizara. Éste, con un modesto ejército, se reunió con INOCENCIO en el norte de Italia y avanzó desde ahí hasta tomar Roma sin resistencia, pues muchos nobles italianos traicionaron a ANACLETO a última hora. LOTARIO instaló en Letrán a INOCENCIO, mientras que PEDRO PIERLEONI se refugiaba en Saint Angelo controlando San Pedro, razón por la cual, el Emperador fue coronado por INOCENCIO en Letrán. Pero como ROGERIOII de Sicilia avanzase entonces al frente un poderoso ejército, LOTARIO tuvo que retirarse, por lo cual no pudo sostenerse en Roma Su
Santidad el Papa, que tuvo que volver a huir, dejando allí de nuevo al Antipapa judío dueño de la situación. Retirado INOCENCIO a Pisa, reunió en esta ciudad un magno Concilio, al que asistieron Obispos de casi toda la Catolicidad y gran cantidad de Priores de Conventos, que desempeñaron un papel muy importante en esta lucha. Entre ellos se encontraba, acaudillando siempre la pelea, SAN BERNARDO.
Al año siguiente, LOTARIO volvió a invadir Italia para instalar en Roma al Papa legítima y arrojar de allí al judío usurpador. La conducta del Emperador de Alemania es muy digna de tomarse en cuenta, ya que en esos momentos críticos para la Iglesia y para el mundo cristiano, supo hacer a un lado de sus intereses personales y los resentimientos del Imperio a causa de la dura lucha de las investiduras, para entregarse en cuerpo y alma de salvar a la Catolicidad.
¡Ojalá que en la actual crisis mundial abunden los jerarcas que imiten una tan noble conducta y sepan posponer sus interesas particulares a las necesidades generales, olvidando rencores, muchas veces justificados, en aras de la unión de todos los pueblos en la lucha de emancipación universal que debe sostenerse
en contra del Imperialismo Judaico y sus dictaduras y tiranías masónicas o comunistas!
Con muy justa razón S. S. el Papa INOCENCIO, en el fragor de la terrible lucha, escribía al Emperador LOTARIO diciéndole: “La Iglesia, con Divina inspiración, te ha escogido y elegido a ti en calidad de legislador como a un segundo Justiniano, Y COMO A UN SEGUNDO CONSTANTINO, para combatir la herética impiedad de los judíos”.
La campaña victoriosa llevó a LOTARIO hasta derrotar a ROGERIO y replegarlo hasta Sicilia, pero no pudo tomar Roma, en donde se instalado, para escándalo de toda la Cristiandad, el antipapa judía. Al retirarse de Italia LOTARIO y sus ejércitos, ROGERIO II de Sicilia la reconquistó casi por completo, con lo que la causa de PIERLEONI parecía resurgir en forma peligrosa.
La alarma en la Catolicidad fue cada vez mayor, ya que surgía de nuevo amenazadora la potencia del Antipapa, a quien ARNULFO Obispo de Liseaux, MANFREDO Obispo de Mantua y otros distinguidos Prelados, llamaban a secas “judío”. El Arzobispo WALTER de RAVENA denunciaba el cisma de ANACLETO como “herejía de la perfidia judía”, y el Rabino LOUIS ISRAEL NEWMAN afirma que el partido de INOCENCIO decía que ANACLETO era el “Anti-CRISTO”, opiniones que fueron confirmadas al Emperador LOTARIO por los Cardenales que apoyaron al Papa ortodoxo. El propio INOCENCIO II convirtió en grito de batalla la afirmación de que la usurpación de ANACLETO era “una insensata perfidia judía”.El estudioso Rabino citado, termina su narración de esta lucha con el siguiente comentario: “La posición del “Pontífice Judío” fue mantenida con éxito hasta su muerte en enero 25 de 1138”. Este dirigente israelita, más honrado como historiador que otros, no tiene reticencias ni temores y afirma con toda claridad que PIERLEONI (el pequeño león o leoncito) fue un hebreo, llamándolo además expresamente: “PONTÍFICE JUDÍO”; mientras llega en su osadía al grado de llamar ANTI`PAPA A INOCENCIO II.
(Rabino LOUIS ISRAEL NEWMAN. “Jewish Influence on Christian Reform Movements”. Libro II, págs. 248 a 253. “Codex Udalrici”. Nums. 240 a 261. Duchesne. “Liber Pontificalis”. Edic. París, 1955. Tomo II, J. M. WATERICH “Vitae Romanorum Pontificium ab excunte saeculo IX usque finen saeculi XIII”. Leipzig, 1862 ¿?; Volgelstein und Rieger, “Geschichte del “Juden Rom”. 1896 ¿?. Tomo I. pág. 221). Traducción libre del último cacique de los comechigones cordobeses, llamado Chapa- Nomás. (natus 1944…).
Muerto en Roma el judío usurpador con todos los honores papales, su Cuerpo Cardenalicio, que según se decía estaba inundado por purpurados que practicaban en secreto el Judaísmo, procedió a designar un nuevo PAPA, o mejor dicho Anti-Papa, nombramiento que recayó en la persona del Cardenal GREGORIO, designado con la aprobación y el apoyo de ROGERIO II de Sicilia.
El nuevo Papa tomó el nombre de VÍCTOR IV, mientras la incansable predicación de SAN BERNARDO, junto con la presión de los ejércitos alemanes, había logrado ir conquistando para el Papa legítimo la adhesión de los `principales baluartes de PIERLEONI, como Milán y otras ciudades italianas, terminado al fin con la misma de Roma, conquistada por la santidad y elocuencia de SAN BERNARDO. El Anti-Papa judío tuvo que refugiarse en la ciudad en los últimos días, otra vez en San Pedro, ocupando también el poderoso castillo de Sant Angelo. Sin embargo, el partido de los PIERLEONI decrecía y se hundía paulatinamente, hasta que el nuevo Anti-PAPA, VÍCTOR IV, se encontró ante una situación prácticamente insostenible. La elocuencia de San Bernardo acabó por convencerlo a CAPITULAR.
En este episodio, vemos de nuevo surgir la táctica que en el Judaísmo sigue desempeñando un papel decisivo a través de sus luchas políticas: consiste en que, cuando una facción judaica o dominada por el judaísmo se ve perdida, trata de impedir que la derrota inminente se convierta en destrucción y en catástrofe, fingiendo a tiempo rendirse a su enemigo, implorando misericordia o negociando el permiso para conservar las mayores posiciones posibles, a cambio de prometer sumisión y fidelidad. Al salvarse esa fuerza judaica de la destrucción, conserva a menudo algunas posiciones valiosas en el nuevo régimen del vencedor, que lejos de agradecer, utiliza en las sombras para conspirar, para ir reorganizando en secreto sus fuerzas, para irlas acrecentando con el tiempo más y más y para dar, en el momento oportuno, el golpe traidor que aniquilará al enemigo confiado y generoso, que en vez de destruir al ingrato adversario cuando pudo hacerlo, le dio la posibilidad de resurgir y dar de nuevo el zarpazo. Esta ha sido la historia de las luchas entre cristianos y judíos durante más de mil años y ha sido también una de las causas principales de los resurgimientos de la Sinagoga, tras de sus especulaciones derrotas. Desgraciadamente ya llegó el tiempo en que se cambiaron los papeles.
Tanto GIORDANO como los hermanos de PEDRO PIERLEONI fingieron arrepentimiento, pidieron perdón, abjuraron de toda herejía y se reconciliaron con la legítima autoridad Pontificia; con sus actitudes hipócritas conmovieron al Papa INOCENCIO II y a San Bernardo, quienes generosamente les perdonaron. En vez de destruir su fuerza, su Santidad les conservó sus grados y su posición en la Corte Pontificia; y después, hasta los honró con homenajes y cargos, con el ánimo de lograr la unificación firme y duradera de la Santa Iglesia, tratando de conquistar con bondad extrema a esos cripto-judíos, que quizá conmovidos por tanta generosidad, tendrían al fin un sincero arrepentimiento.
En el terreno eclesiástico obró INOCENCIO II con mayor energía; y habiendo reunido en 1139 un Concilio Ecuménico, que fue el Segundo de Letrán, al mismo tiempo que se condenaban las doctrinas de ARNALDO DE BRESCIA y de PEDRO DE BRUYS, fueron anulados los actos de ANACLETO y degradados todos los Sacerdotes, Obispos y Cardenales; en una palabra todos los clérigos ordenados por PIERLEONI, DECLARADAS ÍRRITAS todas sus ordenaciones, (Concilio Segundo de LETRÁN. Canon.30. Compilación de: “Acta Conciliarum, et epistolae decretales, ac Constitutiones Summorum Pontificum” Studio P. JOANNI HARDUINI, S. J. Edic. París, 1714, Tomo VI, Pare II. Págs. 1207 y sigs,), ya que se les tenía por cismáticos, y la opinión general consideraba que abundaban entre ellos los HEREJES JUDAIZANTES o sea los que practicaban ocultamente el Judaísmo, con lo cual el Santo Padre limpio el clero de judíos secretos quinta columnistas, saneando las jerarquías y destruyendo de un solo golpe todas las infiltraciones hebraicas dentro del mismo, realizadas, como lo llama el ilustre Rabino NEWMAN.
Pero la magnanimidad que en lo político había tenido el Papa con el vencido GIORDANO PIERLEONI y con sus hermanos, iba a ser trágica para la Santa Sede.
Es necesario hacer notar, que en esta política de perdón, debe haber influido SAN BERNARDO, a quien su excesiva bondad hizo concebir la idea de que hizo quizá cambiando de política hacia los hebreos, podría la Santa Sede ablandar su endurecido corazón. SAN BERNARDO, al mismo tiempo que combatía las actividades cismáticas y heréticas de los judíos, usaba con ellos de extrema indulgencia, oponiéndose a que se les persiguiera y a que se les causara perjuicio alguno. Quiso, en otras palabras, amansar lobos a base de bondad, pensando así quitarles su ferocidad.
Como siempre los israelitas abusaron de la bondad de SAN BENARDO y demostraron con hechos muy elocuentes, que es imposible convertir a los lobos en dóciles ovejas. Los acontecimientos de los siglos posteriores así lo demostraron y obligaron a la Santa Iglesia a obrar en forma enérgica y a veces implacable en su lucha contra los hebreos. Las hogueras de la Inquisición, fueron en gran parte el resultado del lamentable y triste fracaso de la generosa política del PERDÓN, tolerancia y bondad preconizada por SAN BERNARDO.

Antecedente: Capítulo vigésimo quinto: UN CARDENAL CRIPTO-JUDÍO USURPA EL PAPADO.

*MAURICE PINAY: “COMPPLOT CONTRA LA IGLESIA. Trad. Dr LUIS GONZÁLEZ. Tomo II, Editorial Organización San José, Buenos Aires, 1968, cap. XXVI, pág. 575-587. *

Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
DIARIO PAMPERO Cordubensis Nº 234
Instituto Eremita Urbanus

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