domingo 29 de mayo de 2011

*JOSEPH RATZINGER: ¿QUIÉN ES?*

“Si alguien sostiene una sola de estas (herejías) no es católico"

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

“Y como quiera que lo verdadero en modo alguno puede estar en contradicción con lo verdadero, definimos como absolutamente falsa toda aserción contraria a la verdad de la fe iluminada; y con todo rigor prohibimos que sea lícito dogmatizar en otro sentido; y decretamos que todos los que se adhieren a los asertos de tal error, ya que se dedican a sembrar por todas partes las más reprobadas herejías, como detestables y abominables herejes o infieles que tratan de arruinar la fe, deben ser evitados y castigados”.

(Papa LEÓN X, Bula Apostolici Regiminis, 19 de Diciembre de 1513, V Concilio de Letrán, Sesión VIII, t. 605-606).

“Si alguien sostiene una sola de estas (herejías) no es católico”.

Papa LEÓN XIII (1878-1903) de la Encíclica Satis Cognitum)

¿Qué es herejía? = Herejía es la negación obstinada de verdades que han sido definidas y propuestas por la Iglesia como doctrinas divinamente reveladas”. (Canon 1324-1325 del Codex Iuris Canonici de 1917).

¿Qué debemos creer?

“Por FE divina y Católica, deben ser creídas todas las cosas que están contenidas en la Palabra escrita de Dios y en la tradición, y aquellas que son propuestas por la Iglesia, ya sea en un pronunciamiento solemne o en un magisterio ordinario y universal, como divinamente reveladas”. (PÍO IX, Constitución Dogmática sobre la Fe Católica Dei Filius, 24 de abril de 1870. Ch. 3. Concilio Vaticano I, Sesión III, Denz. 1792).

¿Quién no creen en todas las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia?

“Los herejes, que son bautizados que niegan pertinazmente o dudan de cualquiera de las verdades propuestas por la Iglesia como de fe católica y divina”. (Canon 1325.2, Codex Iuris Cananici, ed. Peter Cardinal Gasparri, Vatican: Vaticam Press, 1917; cf. Decretales Gregorii. Lib. V, T VII. De Haereticis found in Corpus iuris canonici, ed. E. Friedberg, vol. II (Leipzig 1879 (repr. Ed. Graz 1959) 1-928 and approved the Papal Bull, Rex Pacificus of 5 de septiembre de 1234).

¿Puede un hereje ser un Papa válido de la Iglesia Católica?

NO. La Bula Cum ex apostolatus officio del Papa PABLO VI enseña que: si alguien era hereje antes de la elección Papal, no puede ser Papa válido, aún si es elegido en forma unánime por los Cardenales. El Canon 188.4 (1917 Código de Derecho Canónico: cf. León XIII: Satis cognitum), enseña que: si un clérigo (Papa, Obispo, etc.) cae en herejía, pierde su cargo sin que sea necesario cualquier otro procedimiento de derecho o de hecho.  San Roberto Belarmino, San Antonio, San Francisco de Sales, San Alfonso Ligorio, y muchos otros teólogos, enseñan que un hereje no puede ser Papa: “Sin embargo, si Dios permitiera que un Papa se convirtiera en un hereje notorio, dejaría por tales hechos de ser Papa, y la Sede de Pedro estaría vacante”. (San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia: Verita bella Fde. Pt. III, C. VIII, 9-10).

*EL CARDENAL RATZINGER y la PSEUDO-RESTAURACIÓN*

Estudiando las doctrinas del Cardenal RATZINGER en el Concilio, y que no han sido nunca desmentidas, y que son las mismas de toda la corriente progresista-neomodernista, tiene uno la tentación de pensar que mientras la corriente progresista sigue poniendo en práctica las conclusiones lógicas y los más radicales de los principios de libertad, igualdad y fraternidad, el Cardenal RATZINGER,  con los conservadores, se ocupa de dirigir la fase conservadora de la Revolución en la Iglesia (C. IV. R. P. JULIO MARÍA TAM). Actualmente (1993), después del Papa JUAN PABLO II), el Cardenal RATZINGER, con los conservadores, se ocupa de dirigir en esta operación, porque se ven con más claridad en el Cardenal que en el Papa, los fundamentos teóricos de la Pseudo-Restauración. Durante el Concilio, era (y sigue siéndolo) uno de los representantes del Progresismo: Ratzinger…aparece como uno de los fundadores de la Revista internacional “Concilium” que reunía lo que entonces se llamaba “ala progresista” de la teología (“Jesús”, noviembre 1984. p. 69).
Su progresismo es visible en sus escritos, contra el centralismo romano y la Curia, sobre la infalibilidad del pueblo cristiano, contra el “constantinismo” en particular sobre el Syllabus y las deformaciones de las doctrinas de PÍO IX y SAN PÍO X, sobre los peligros del “fariseísmo” en la Iglesia, en los discursos sobre la colegialidad, sobre “El Papa que no es Pedro”, sobre la crítica de la teología que se limita al Magisterio que él denomina “teología de las Encíclicas” que “nacen del miedo” o de “la poca fe” o de “la teología de la conservación” y sobre los errores del “papismo”.
Aún reconociendo a cada persona el derecho a cambiar de idea, el mismo Cardenal en el libro “Entretien sur la foi”, afirma explícitamente: “No soy yo el que ha cambiado, son ellos (los de “Concilium”), (…) Siempre he querido permanecer fiel al Vaticano II, este hoy de la Iglesia, sin nostalgia por un ayer irremediablemente pasado, sin impaciencia por un futuro que no nos pertenece”. (Cardenal Joseph Ratzinger, “Entretien sur la foi”, cap. I. p. 17 : « Teologin et pasteur » Ed. Fayard, Paris 1985).
Siguiendo un paralelismo histórico podríamos decir, a riesgo de ser repetitivos, que si los demás teólogos progresistas siguen extrayendo las consecuencias lógicas de su jacobinismo, el Cardenal Ratzinger, separándose de sus compañeros de ruta, asume y se convierte en el porta-estandarte de la reacción – previsible tras la Revolución liberal del Concilio- intentando atraer hacia sí a todos los descontentos, cediendo en todo lo que puede ser cedido, pero conservando fielmente los principios de la libertad religiosa, la colegialidad y el ecumenismo, a ejemplo de los girondinos con NAPOLEÓN durante la Revolución Francesa.
 
*LAS IDEAS del CARDENAL RATZINGER*
 
A)    “Entrevista sur la foi”

En el libro Entretien sur la foi, el Cardenal RATZINGER se declara favorable a una vía intermedia, entre la posesión católica tradicional y el progresismo. “Dos errores opuestos”.
“La cuestión clave (…) no consiste en “volver hacia atrás”, sino más bien en “volver a los textos auténticos del auténtico Vaticano II”. “Defender hoy la verdadera Tradición de la Iglesia significa defender el Concilio”.
Según el Cardenal RATZINGER, no hay ninguna ruptura con la Tradición. “Es también culpa nuestra si hemos dado excusas, tanto a la “derecha” como a la “izquierda” para que puedan pensar que el Vaticano II constituye una “una ruptura”, un abandono de la Tradición. Por el contrario, hay una continuidad que no permite ni regreso al pasado ni huida hacia delante…Es el hoy de la Iglesia al que debemos permanecer fieles, no al ayer NI AL mañana”. 
El Cardenal manifiesta su intención de terminar con el caso LEFEBVRE: “Su receta para eliminar toda razón de ser al caso LEFEBVRE (…) mostrar la verdadera faz del Concilio: así se podrá privar de fundamento a estas falsas protestas”. (“Un remedio contra el anacronismo”).
“Vaticano II, tenía razón al desear una revisión de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Porque hay unos valores que, incluso si han nacido fuera de la Iglesia, pueden, una vez corregidos, encontrar su lugar dentro de la visión de la Iglesia.
En aquellas años se ha trabajado en ese sentido, pero quien piense que estas dos realidades pueden unirse o incluso identificarse sin conflicto, demostraría no conocer ni la Iglesia ni el mundo. (“Ruptura no, si no continuidad”).
He aquí la respuesta textual del Cardenal: Si por restauración se entiende una marcha atrás, entonces ninguna restauración es posible. La Iglesia camina hacia el cumplimiento de la historia, mira hacia delante, hacia el Señor que viene. No,  no se da marcha atrás, y no es posible dar la vuelta: ninguna restauración en ese sentido será posible. Pero, si por restauración se entiende la búsqueda de un nuevo equilibrio, después de las exageraciones de una apertura indiscriminada al mundo, después de las interpretaciones demasiados positivas de un mundo agnóstico y ateo, bien, entonces una restauración, entendida en ese sentido, es decir, un equilibrio renovado de las orientaciones y de los valores en el interior de la catolicidad, sería deseable e INCLUSO YA HA COMENZADO EN LA IGLESIA.  En ese sentido, se puede decir que la primera fase, después del Vaticano II ya ha concluido”. (“Restauración”).
El Cardenal RATZINGER pone sus esperanzas en los movimientos, sin mencionar al OPUS DEIque, según nosotros, es el más importante en la fase de la Pseudo-Restauración – porque ello le hubiera causado todavía más problemas y hubiese, posiblemente, puesto al desnudo el plan.  (judío bolche: jesuitas; judío nazis: opus dei = esquema del Vaticano).
“En ellos se dibuja – sin hacer ruido – lo que nos daría soñar con una aurora o un nuevo Pentecostés en la Iglesia. Me refirió, por ejemplo, al MOVIMIENTO CARISMÁTICO, o CAMINO NEOCATECUMENAL, los CURSILLOS, los FOCOLARI, COMUNIÓN y LIBERACIÓN, etc. (“La esperanza de los Movimientos”).
El Cardenal también ve a los descontentos a los que hay que recuperar para impedir que caigan en manos de los integristas: “Ante ciertas aplicaciones concretas de la reforma litúrgica, y sobre todo, ante las opiniones de ciertos liturgistas, la dimensión del descontento es más amplia que en el integrismo”. (“Riquezas a salvar”).   

*B) EL CARDENAL RATZINGER al presentar el documento “INSTRUCTIO”, manifiesta:

(1) “Este (el texto) afirma, tal vez por primera vez con tanta claridad el que existen decisiones del Magisterio, que no pueden, como tales, ser la última palabra en la materia.
(2) Pero son un enganche sustancial en el problema.
(3) Son también, ante todo, una expresión de prudencia pastoral, una especie de disposición provisional.  
(4) El núcleo permanece válido.
(5) Pero las partes, tomadas por separado, y sobre las cuales han influido las circunstancias de los tiempos, pueden tener necesidad de rectificaciones posteriores.
(6) Eso podemos pensar, ya sea en las declaraciones de los Papas sobre la liberad religiosa, ya sea en las decisiones anti- modernistas de comienzos de siglo, sobre todo en los decretos de la Comisión Bíblica de esa época. (Por lo tanto, el “NÚCLEO VÁLIDO” no se refiere a la condena de la libertad religiosa, del anti-modernismo y lo que condenan los decretos de la Comisión Bíblica).
(7) Como grito de alarma (…) permanecen plenamente justificados…
(8)…pero en determinados detalles de su contenido han sido rebasados, después de haber cumplido, en su momento, su misión pastoral” (RATZINGER, O. R. 27.6.1990)  

*C) “EL NUEVO PUEBLO DE DIOS”.

En su libro “Il nuovo popolo di Dio” (El nuevo pueblo de Dios) cuyo original en alemán fue publicado en 1969, entre otras ideas, en relación con el espíritu laicista, el Cardenal RATZINGER manifiesta: “Cristo, en el plano de la ley de la religión, no fue sacerdote sino laico”. (Cf. p. 119) J. RATZINGER, “Il nuovo popolo di Dio”, Edc. Queriniana, Brescia, 1971).
El constantinismo: el profesor RATZINGER no se limita a criticar el constantinismo antiguo o medieval, sino que descubre además las desviaciones más cercanas a nosotros:
“Convendría que recordásemos, además de los hechos de la Edad Media y de la Antigüedad, los que están más próximos a nosotros en el tiempo, aquellos que podemos percibir de forma inmediata como una deformación: en particular, la reacción cristiana experimentada en el siglo XIX y comienzos del XX, en el Sylabus de PÍO IX y durante el Pontificado de PÍO XII. HARNACK ha dicho, exagerando por supuesto, pero no sin razón, que de esta forma la Iglesia ha condenado la cultura y la ciencia modernas, cerrándoles la puerta; y aquí podemos añadir: la Iglesia ha descartado la posibilidad de vivir la vocación cristiana como algo actual, por estar demasiado interesada y apegada al pasado” (cf. p. 296-197).
*RATZINGER, con su mentalidad moderna, cree ver un peligro de neo-constantinismo en una especie de “fariseísmo” y de “qumranismo”.
“¿Quién podría poner en duda que hoy también existe en la Iglesia el peligro del “fariseísmo” y del” qumraismo”? ¿En efecto, no ha intentado la Iglesia construir su pequeño mundo, perdiendo la posibilidad de ser “sal de la tierra y luz del mundo”, durante su movimiento de evasión del mundo que se vio acentuado en el reinado de PÍO IX? El aislamiento en su pequeño mundo – una clausura que ha durado demasiado tiempo…
Esta claro que ésa no es la forma ideal de renovar la Iglesia. Con el celo de PABLO VI, ya que el intento naufragó, porque quiso suspender el Concilio de TRENTO, para renovar con el  fanatismo de los zelotes” (cf. 298-299).  

*NUEVA TEOLOGÍA:

Como profesor de teología, ya lo era entonces, JOSEPH RATZINGER definía con gran lucidez la esencia y los límites de lo que deber ser una teología correcta después del Concilio Vaticano II. Para empezar critica ásperamente lo que él denomina “teología de las encíclicas”:
“Teología de las Encíclicas” significa una forma de teología en la cual la tradición parece debilitarse en cada declaración del Magisterio Papal” (Cf. p. 310).
Finalmente, la nueva teología se reconcilia plenamente con el mundo, reconociéndole su total autonomía, en armonía con la transparencia del discurso de apertura del BEATO JUAN XXIII en el Concilio:
…hasta aquí era habitual (el Cardenal RATZINGER que ama hablar de “continuidad” confiese que rompe con el pasado, n.d.l.r.) considerar a la Edad Media como la época cristiana ideal y aspirara a la plena identificación entre la Iglesia y el mundo como un único fin; y al contrario la era moderna era vista como una gran caída, comparada con el relato del hijo pródigo que sale de la casa paterna llevando consigo todos sus bienes y deseando después – en la Segunda Guerra Mundial 1939-1945 – el alimento de los cerdos; en estas comparaciones aparecía ya el deseo de un pronto regreso (…) Es en JUAN XXIII, posiblemente, en donde podemos hallar la más fuerte crítica al romanismo medieval, esta mirada hacia atrás que ve un patinazo de las cosas hacia lo peor (…) es lo que condujo al Papa del Concilio hacia una teología de la esperanza, que nos parece el límite del optimismo ingenuo. (Cf. p. 341).    
Por el contrario, el Concilio también manifestó y concretó su voluntad de desarrollar la teología a la luz de todas fuentes, en su integridad, de mirar estas fuentes no desde el filtro del Magisterio de estas últimos cien años, sino leerlos y comprenderlos a partir de ellos mismos: el Concilio ha manifestado su voluntad de escuchar no sólo a la tradición católica, sino de profundizar y asumir de forma crítica el desarrollo teológico de las demás iglesias y confesiones cristianas” (Cf. 310-311).

*SOBRE LA UNIDAD DE LA IGLESIA: “Unidad de la Iglesia no significa necesariamente iglesia unitaria…

Incluso se podría pensar, sin duda, en una forma especial de cristiandad, reformada en la unidad de la única Iglesia; en fin, habrá que reflexionar sobre la forma de dar a la Iglesia de Asia y de África, así como las de Oriente, una forma que les sea propia, como los “patriarcados” o “grandes iglesias” autónomas, o el nombre que se les quiera dar a tales iglesias en la Iglesia del futuro” (Cf. 155-156. La creación de iglesias nacionales, cismáticas, fue siempre el sueño dorado de la Francmasonería, como ejemplo, de la China Roja comunista actual).
Acerca de la crítica del Magisterio papal: …una crítica del discurso del Magisterio papal sería posible, incluso necesaria, en la medida en que faltare suficiente cobertura en la Escritura, fundamento en el Credo, en la fe de la Iglesia universal. Allí donde la unanimidad de la Iglesia universal o un testimonio claro de las fuentes no existiera, una decisión comprometida no sería posible.
Si debiese producirse formalmente, le faltarían las condiciones indispensables y había, entonces, que pasar por alto la cuestión de su legitimidad” (Cf. p. 158).

D) “Resultado y perspectivas en la Iglesia Conciliar.

En el libro “Resultado y perspectivas en la Iglesia Conciliar(RATZINGER, J., “Resultados y perspectivas en la Iglesia Conciliar”, Buenos Aires, 1965, ps. 25, 26 y 42), leemos:
“Estos últimos ciento cincuenta años, pocas cosas han causado tantos daños a la Iglesia como la defensa a ultranza de las posturas propias de “Iglesia de Estado” y superadas ya por las corrientes de la historia. (Encontramos aquí también el error del Cardenal RATZINGER que concede, a priori, crédito a la “corriente de la historia, sin tomar en consideración que el mundo moderno es el fruto del relativismo religioso y de la política masónica. Ratzinger afirma que estas proposiciones han quedado obsoletas, pero se cuida muy bien de darnos las pruebas )
El intento de defender la fe la fe – amenazada por la ciencia moderna – con medios propios de protección del Estado, produce el resultado contrario, vaciando esta misma fe de su contenido intrínseco, y al mismo tiempo, impidiendo desde diversos aspectos, la necesaria regeneración espiritual.
Este intento ha dado lugar a una visión de la Iglesia como enemiga de la libertad, temerosa de la ciencia y del progreso, productos de la libertad del espíritu humano, dando así lugar al nacimiento de unas de las raíces más profundas del anticlericalismo.
Después de CONSTANTINO  - con su apogeo en Edad Media – y en la España absolutista de comienzos de la era moderna, el hecho de que la Iglesia haya recurrido a la ayuda del Estado, constituye para Ella – en el mundo de hoy – una de las más pesadas hipotecas, es un hecho al que nadie, capaz de pensar de forma histórica, puede evadirse”. (Cf. p. 25-26).

*E) Los principios de la teología católica

“Hoy nadie niega que los Concordatos español e italiano intentan conservar demasiadas cosas de una concepción del mundo que, desde hace mucho tiempo, no se correspondan con las circunstancias reales. Casi nadie podrá negar tampoco que este apego a una concepción trasnochada – las relaciones entre la Iglesia y el Estado – corresponden a un anacronismo similar en el dominio de la educación. (J. RATZINGER, “Les príncipes de la theologie cathólique”, Ed. Tequi, Paris, 1985. 427-437).

*EL CARDENAL RATZINGER y el intento de dividir a tradicionalistas.*

El Cardenal Ratzinger quiere meter una “cuña” entre los tradicionalistas que sólo quieren la Misa tradicional, que frecuentan nuestra capillas y los tradicionalistas que quieren además, el Reinado Social de Cristo, es decir, la dependencia de la sociedad temporal de la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, y que son llamados “integristas”.
¿Lo conseguirá?
Entre los textos más importantes, están los prólogos del CARDENAL RATZINGER a los libros de Monseñor GAMBER: La Reforme liturgique en question” y “Thournés vers le Seigneur”, así como la entrevista en el seminario  “Il Sábato” del 24 de abril de 1993 donde insinúa que hay que dar la vuelta a los altares, y añade: “No es por hoy (…) ciertamente para mañana, pero hay que dejar esto a la Providencia, hemos también de prever una reforma de la reforma…
He aquí lo que aclara a la revista “Il Regno”:
“El fenómeno lefebvista está en expansión, incluso aunque no se hable mucho de ello”.
En cuanto a las perspectivas del futuro, por un lado veo un endurecimiento creciente de los responsables – pienso por ejemplo, en su crítica muy ácida al catecismo – así como otros fenómenos que dejan poco lugar a las esperanzas de un nuevo diálogo; por otro lado veo también que numerosos laicos, frecuentemente con cierta formación cultural, participan en su liturgia sin identificarse con el movimiento. Por tanto hay que distinguir entre los responsables, muy seguros de sí mismos, que dicen: esta vez no será ROMA quién ponga las condiciones, sino nosotros, que muestran una dureza sorprendente y preocupante, y por otro lado, un número de personas que participan en su liturgia, sin identificación, con la convicción de permanecer en plena comunión con el Papa y de no alejarse de la comunión de la Iglesia. Esta ambigüedad de situaciones hace difícil una acción futura. Siempre se puede intentar ayudar a aquellos que quieren ser católicos, en comunión con los obispos y con el Papa, a integrarse en la Iglesia, a hallar su hábitat en el interior de la Iglesia sin tener necesidad de recurrir a otras, y por otro lado, clarificar las condiciones reales de pertenencia a la Iglesia católica…
…Sólo construyendo puentes para favorecer el diálogo es como se podrán definir con más precisión también los límites” (Il Regno, abril 1994).  
*Nuestro reconocimiento al Reverendo Padre JULIO MARÍA TAM por sus enseñanzas.
 
“Véase. DIARIO PAMPERO nº 47 Las confesiones del Cardenal RATZINGER”. Archivos Gabriel gabrielsppautasso@yahoo.com.ar

*EDITÓ: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EMERITA URBANUS. Córdoba de la Nueva Andalucía, a 25 de mayo del Año del Señor de 2011. Fiesta grande la Patria Argentina. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Ave María Purísima sin pecado concebido! gspp. *

*CONFESIONES DEL CARDENAL RATZINGER*

En “Le Sel de la Terre” se analizaron dos libros del Cardenal RATZINGER en los cuales expone detalladamente quién es. He aquí algunos extractos:
De su libro: “Le Sel de la terre” (17)

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

-Pregunta: ¿Qué corriente espiritual le ha interesado y fascinado particularmente?
-Respuesta: “HEIDERGGER y JASPERS me interesaron grandemente, al igual que el personalismo en su conjunto. STEINBÜCHEL  escribió un libro sobre “Die Wende des Denkens” (El Cambio del pensamiento), donde se ha representando de manera muy impresionante el paso de la dominación neokantiana a la fase personalista. Para mí constituyó una lectura-clave. Además, desde un principio me interesó mucho SAN AGUSTÍN, en contrapartida – por decirlo – a TOMÁS DE AQUINO (pág. 60).
“Cada uno presentaba por turno el resultado de sus trabajos y se discutían. Creo que todos hemos ganado. Después ampliamos este método visitando a grandes personalidades. Fuimos a ver a CONGAR  a Estrasburgo, a KARL BARTH a Basilea: en cambio invitamos a venir a KARL RAHNER” (pág. 66).
“Me esforcé por no detenerme en la Iglesia antigua sino en determinar las grandes cumbres de pensamiento e integrar al mismo tiempo el pensamiento s la discusión” (pág.66).
“HEMOS VISTO QUE EN ESTE SIGLO SE PRODUJERON DESCUBRIMIENTOS TEOLÓGICOS GRACIAS A HOMBRES COMO DE LUBAC, CONGAR, DANIELOU, RAHNAR, BALTASAR, ETC. ALLÍ SE ABRIERON PERSPECTIVAS  TOTALMENTE NUEVAS EN LA TEOLOGÍA, SIN LAS CUALES EL VATICANO NO HUBIESE SIDO POSIBLE” (pág.248).
“Es cada vez más evidente que los textos del Concilio se sitúan completamente en la continuidad de la fe (…) La gran herencia del Concilio es su contenido real, que una explicación objetiva posibilita conocer. Exactamente de esta manera han nacido nuevos movimientos en una nueva relación con el mundo, con la explicación de la libertad religiosa, etc.”. (pág. 75). 
“Es absolutamente posible que uno reciba de su religión las enseñanzas que le ayudarán a convertirse en un hombre más puro, gracias a las cuales – para retornar al término – será agradable y ganará su salvación” (pág. 24).
“¿Cuántos caminos lleva a Dios? Tantos como seres humanos hay”. (pág. 33).
“Pienso que la crisis del siglo también ha sido grave, aun cuando no afectaba tanto los fundamentos (como la crisis arriana), ya que siguió siendo una adhesión común a los principios de la fe”. (pág. 158).
“Debemos vivir de nuevo nuestra pertenencia común a la historia de ABRAHAM, en la cual de inscriben al mismo tiempo nuestra separación y nuestro parentesco, respetando el hecho de que los judíos no leen el Antiguo Testamento con los ojos puestos en Cristo”. (pág. 239)
“En el caso del Sínodo asiático,  se trataba de determinar cómo el cristianismo podía entrar en el contexto religioso asiático, cómo las fuerzas considerables de las religiones asiáticas podían unirse a las del cristianismo en el gran esfuerzo reclamado por el milenio que estaba terminándose”. (pág.254).
“El diálogo con las otras religiones está en marcha. Estamos todos persuadidos – lo creo – que tenemos algunos cosas que aprender, por ejemplo, de la mística de Asia, y que las grandes tradiciones místicas también ofrecen posibilidades de encuentros que no son incluso evidentes en la teología positiva” (pág. 254).
“De hecho el Papa (se refiere a JUAN PANLO II,  del cual fue Prefecto de la Congregación de la Defensa de la Fe) tiene grandes esperanzas de que a un milenio de separación seguirá un milenio de unificación (…) La irrupción del ecumenismo en el Vaticano II es el signo de que ya nos dirigimos hacia a una nueva unidad”. (pág. 229).
“El cristiano puede reconocer claramente en las imágines religiosas de las religiones del mundo bosquejos difusos que se orientan al cristianismo. Detrás de todo ello también encontrar una acción secreta de Dios, que toca al hombre a través de las otras religiones y las coloca en el camino”. (pág. 249). 
“La idea de la separación de la Iglesia y del Estado no ha entrado al mundo sino gracias al cristianismo (…) Esta separación es, al fin de cuentas, un legado proveniente de los orígenes del cristianismo y también un factor decisivo de libertad (…) En este sentido, el desarrollo que se ha producido después del iluminismo, el cual ha inaugurado el modelo de a separación de la Iglesia y del Estado, tiene un costado totalmente positivo (…) El cristianismo jamás quiso considerarse como religión de Estado, al menos en sus comienzos (…). Creo que en este el desarrollo de la modernidad entraña un costado negativo, que es la vuelta del subjetivismo pero el elemento positivo es la oportunidad de que exista una Iglesia libre en el Estado libre, si puede decirse así”. (pág. 263).
“El caso de los divorciados vueltos a casar no recibe tratamiento mejor. Se recuerda el principio de la indisolubilidad del matrimonio, pero: (…) “Siempre pueden problemas fácticos, cuestiones individuales. Por ejemplo, en el futuro podrá comprobarse jurídicamente que el primer matrimonio ha sido nulo. Ello podría además ser ulteriormente establecido por la  parroquia local, si es experimentada”. (pág. 202).
“Pero ¿qué es una parroquia experimentada? ¿Acaso esta reforma no significaría abrir la puerta a todos los abusos? Para el Cardenal, la situación de las personas divorciadas que viven en concubinato (se equivoca refiriéndose a “otro matrimonio”) es sobre todo un sufrimiento porque impide la comunión eucarística”:
“Deben saber que a pesar de todo son aceptados por la Iglesia, que ella sufre con ellos” (pág. 201).
“Sucede que asumiendo este renunciamiento (a la eucarística, pero no el pecado) se puede hacer algo por la Iglesia y por la humanidad, dando – por decirlo así – un testimonio de la indisolubilidad del matrimonio”. (pág. 201).
Para el Cardenal, el sufrimiento, el estado de violencia de esta situación, no es una ofensa a Dios ni supone infidelidad, sino privación de la eucarística. He allí, pues, el estado de pecado elevado a la categoría de acto meritorio. Pero de cambiar de vida y de suprimir el escándalo, de eso nada.
A la pregunta: “¿En qué consiste, según usted, lo más fascinante en el hecho de ser católico?, responde:
“Lo que es fascinante es esta gran historia viva en la cual entramos y que desde un punto de vista puramente ya es algo extraordinario” (pág. 21).
A partir de allí todo se explica en base a la “aceleración de la historia”, en particular la crisis que atraviesa la Iglesia:
“Hasta cierto punto doy la razón hasta a KARL MARX en este asunto: la constitución ideológica de una época también es reflejo de su estructura económica y social”. (pág. 174).

*+SIN COMENTARIOS

De su libro: “RECUERDOS DE MI VIDA”  

-          EL ESTUDIANTE.

La impronta viene dada desde un principio.  De sus dos años de filosofía (1945-1947) en el Seminario de Freising (Baviera) nos cuenta:
“No queríamos contentarnos con hacer teología en el sentido preciso del término sino escuchar al hombre de hoy en día. Devorábamos los escritos de GERTUDE VON LE FORT, ELISABETH LANGGÄSSER (1888-1950) y ERNEST WIECHERT. DOSTOIESKY era uno de los autores leídos por todo el mundo…” (pág. 50-51).
Es difícil pensar cómo estos jóvenes seminaristas tenían tiempo y contaban con el permiso de sus superiores para leer a semejantes autores profanos. Más aún, nos comenta su interés por los filósofos modernos como HEIDEGGER, JASPERS, NIETZSCHE y BERGSON:   
“El descubrimiento del personalismo, que hallábamos haber sido hecho con una nueva fuerza de convicción en el pensador judío MARTIN BUBER, constituyó para mí una importante experiencia intelectual (…). En cambio, me costaba entender a Santo Tomás de Aquino, cuya lógica cristalina me parecía demasiado encerrada en sí misma, muy impersonal y muy estereotipada” (pág. 52).
El autor no oculta tampoco  su entusiasmo por la obra del Padre DE LUBAC, UNO DE LOS PRINCIPALES “Padres” de la “Nueva Teología”. Su obra “Catolicismo”… “representó para mí una lectura-clave” (pág. 74).
El Cardenal RATZINGER  nos refiere también que el Concilio Vaticano II…
“en todo lo que afirma sobre la Iglesia se orienta exactamente en la línea de pensamiento del Padre DE LUBAC”.
En su época éste tenía problemas con Roma y no parece que ello preocupara mucho a los responsables de la formación de los futuros sacerdotes; en Alemania y en Francia se pavoneaban de una cierta independencia incluso de tener cierto desprecio respecto a la autoridad romana, estimada como “atravesada”.
“La teología que se nos enseña estaba profundamente marcada por el pensamiento histórico, de suerte que el estilo de las declaraciones romanas, particularmente impregnadas de tradición neoescolástica, a penas si nos afectaban. El orgullo germánico tal vez ha contribuido un poco a hacernos creer que sabíamos más que los “de allá” (pág. 69). 
Sin embargo, contrariamente a sus expectativas, su tesis será “rechazada para que se le hagan correcciones”.
MICHAEL SCHMAUS  (profesor responsable de la dirección de la tesis), que sin duda había recibido desde Freising comentarios desfavorables sobre la modernidad de mi tesis, en modo alguno juzgó que era una fiel reproposición del pensamiento de BUENAVENTURA, (de lo cual, en cambio, aún hoy en día estoy convencido) sino un peligroso modernismo en vías de transformar el concepto de Revelación rn una noción subjetiva” (pág. 88).
El Cardenal defiende su punto de vista en una pocas líneas distinguiendo la acción de Dios QUE REVELA Y EL RESULTADO DE LA ACCIÓN, EL HECHO OBJETIVO DE LA REVELACIÓN. 
Afirma que:
“el concepto de “Revelación” siempre implica al sujeto que la recibe: allí donde la persona no percibe una “revelación” no tiene lugar develamiento alguno” (pág.87).
En otras palabras, la Revelación constituye un hecho de conciencia del sujeto, se subjetiviza y sin esta participación no es Revelación. El profesor SCHMAUS tenía razón. No se puede negar el valor de la Revelación debido a que los hombres la rechacen porque no alcance su conciencia. La Revelación existe como hecho objetivo de la Revelación.

-          LA LITURGIA

La última pincelada que queremos proporcionar en este trabajo se refiere a la apreciación del Prelado sobre la reforma litúrgica. Tendremos un ejemplo significativo del conflicto interno característico de los modernistas. Recordando la…
“publicación del misal de PABLO VI  unida a la prohibición casi total del misal tradicional”, defiende enérgicamente la verdad histórica concerniente a la obra del Papa SAN PÍO X, que…
“nunca creó un misal. No hizo más que revisarlo, lo cual fue  una fase de una larga evolución” (pág. 133).
No duda en hablar de la… “autodestrucción de la liturgia” (pág. 68).
Se transparenta aquí el apego del Cardenal de su infancia; esta disgustado por “la extraña frialdad (de los liturgias racionalistas e historicistas) respecto a la importancia de los sentimientos que la Iglesia, como patria del alma, nos hace experimentar” (pág. 67).
Pero lo que agrega nos revela que no es el espíritu del Cardenal lo que resulta ser afectado. Para él, el problema no es doctrinal, realmente no se ve en el nuevo rito un peligro contra la fe católica.   
“No hay dudas que el nuevo misal trajo un notable mejoramiento y un enriquecimiento real en muchos puntos (pág. 134).
Lo que lamenta es que se haya roto con la historia, que se vaya… “presentado la liturgia no ya como un organismo sino como el producto de trabajos eruditos y de atribuciones jurídicas” (pág. 134).
En suma, el Cardenal no objeta nada a la reforma en sí misma. Critica solamente el modo en que se ha desarrollado, lo cual le da  pie para apelar a una reforma:
“Precisamos un movimiento litúrgico que descubra el verdadero legado del Concilio Vaticano II” (pág. 135).

-          CONCLUSIÓN

Estamos en presencia de un hombre con dos caras: un corazón “católico”, apegado a las tradiciones y un espíritu modernista, educado en doctrinas extrañas a la Iglesia.  
Por tanto, no nos hagamos ilusiones sobre el “conservadurismo” del Cardenal JOSEPH RATZINGER. Concluiremos recordando aquellas palabras de Monseñor WILLIAMSON dirigidas al Cardenal:
“Eminencia, si las ideas no tienen importancia, tal vez Usted sería un buen católico; pero como la virtud de la fe reside en el espíritu y no en el corazón, mientras vuestro espíritu oscile entre la Tradición y la modernidad, en su puesto de guardián de la fe usted es, a pesar de usted mismo, un  terrible enemigo de la Iglesia Católica”.
Opinión de Obispos católicos

He aquí algunas reflexiones aparecidas en “Le Se de la Terre”, hechas por Obispos de la Tradición sobre el Cardenal RATZINGER:
Monseñor MARCEL LEFEBVRE en “Le Sel de la Terre” 25, págs. 155-156.
“Monseñor, me dijeron, ¿por qué interrumpió estas conversaciones (de 1988) que parecían no obstante reportar cierto éxito? Precisamente, porque al mismo que yo firmaba el protocolo, el enviado del Cardenal RATZINGER que me traía el protocolo para que lo firmara, me entregaba una carta en la cual me solicitada que pidiese perdón por los errores que había cometido (…)

“Comprobando esta voluntad firme de las autoridades romanas actuales de reducir a la nada la Tradición y de conducir a todo el mundo al espíritu del Vaticano II y de Asís, he allí por que preferimos retiramos. Yo dije: no, no podemos, es imposible. Nos resulta imposible ponernos bajo la autoridad del Cardenal RATZINGER, presidente de esta comisión romana que debía gobernarnos. Nos ponemos en sus manos, es decir, en las manos de aquellos que quieren llevarnos al espíritu del Concilio, al espíritu de Asís. No podemos. Por ello envié una carta al Papa diciéndoselo claramente. A pesar del vivo deseo que tenemos por estar en plena unión con Vos, no podemos aceptar este espíritu que actualmente impera en Roma y que Vos queréis comunicarnos. Preferimos continuar en la Tradición, guardarla, esperando que recobre su lugar en Roma
Y en el espíritu de las autoridades romanas”.
Monseñor MARCEL LEFEBVRE en “Sel de la Terre” 31, pág. 194:   
“Lo que resumido en pocas palabras al Cardenal RATZINGER. “Eminencia, aunque se nos conceda un Obispo, aunque se nos reconozca cierta autonomía respecto a los Obispos, aunque se nos acuerde toda la liturgia de 1962, si se nos permite continuar con los seminaristas y con la Fraternidad tal como lo hacemos ahora, no podemos colaborar, es imposible, porque trabajamos en direcciones completamente opuestas: Usted trabaja por la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia y nosotros trabajamos por la cristianización. No podemos ponernos de acuerdo.

INSTITUTO EREMITA URBANUS  

*Editó: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar Diario Pampero nº 47 del 17 de mayo del Pentecostés de 2008… No tenemos yerba, no tenemos azúcar, no tenemos charqui…pero tenemos DEBERES que cumplir… (de un expedicionario al desierto).  
¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡CONVERSIO MORUM!

*Gustavo Martínez Zuviría*

Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, también conocido como Hugo Wast, alcanzó notoriedad por sus novelas y por su acción pública como diputado y ministro de instrucción pública, cargo desde el cual implantó la enseñanza ordinaria aunque no obligatoria de la religión católica en todas las escuelas del país, y por su ferviente militancia religiosa, teñida de un fuerte carácter nacionalista y antisemita.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

De Wikipedia, la enciclopedia libre
 


Contenido


Juventud y formación


Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, también conocido por su nom-de-plume Hugo Wast, (Córdoba, 23 de octubre de 1883Buenos Aires, 28 de marzo de 1962) fue un escritor y político argentino. Alcanzó notoriedad por sus novelas, algunas de las cuales fueron adaptadas al cine, por su acción pública como diputado y ministro de instrucción pública, cargo desde el cual implantó la enseñanza ordinaria aunque no obligatoria de la religión católica en todas las escuelas del país, y por su ferviente militancia religiosa, teñida de un fuerte carácter nacionalista y antisemita.[1] Fue Ministro de Educación en 1944 durante la presidencia de facto del general Pedro Pablo Ramírez.
Martínez Zuviría nació y estudió en la ciudad de Córdoba, en el seno de una rica familia de tradición militar. Recibió instrucción primaria en el colegio de Santo Tomás, bajo la dirección de la orden de los escolapios; desde su infancia mostró vocación por la literatura, y publicó alguna obra juvenil en los periódicos locales, en la que mostró ya predilección por los temas del heroísmo romántico que desarrollaría más tarde. En 1902 comenzó estudios de derecho en la Universidad de Santa Fe; mientras tanto, continuó su producción literaria, acometiendo durante las vacaciones su primera novela, Alegre, que vería la luz tres años más tarde. Con característico fervor, escribió también teatro, poesía y ensayo, defendiendo los dogmas católicos ante las teorías científicas de la evolución.
Publicaría un volumen de versos y uno de cuentos aún antes de recibirse de abogado en 1907; su tesis de doctorado en derecho, titulada "¿Adónde nos lleva nuestro panteísmo de Estado?" sería rechazada sin embargo ese mismo año, por su falta de rigor académico y su redacción "panfletaria e insolente". Comenzó a escribir artículos para el periódico conservador "La Nación" y la revista satírica "Caras y Caretas" mientras emprendía la redacción de una segunda tesis, más modesta, titulada "El salario", con la que se doctoraría a fines de ese año. Mientras tanto, publicó en Madrid otro volumen de versos y su segunda novela.

Actividad académica y política

En 1908 contrajo matrimonio con Matilde de Iriondo, y viajó a Europa para su luna de miel; fue recibido por el papa Pío X en audiencia pública para recibir la bendición a su matrimonio. A su regreso obtuvo plaza de profesor en el Colegio Nacional de Santa Fe; un año más tarde, enseñaría la asignatura de sociología, de reciente creación, en la Universidad de Santa Fe.
Fascinado por la mitología escandinava y la teoría racial de la superioridad aria, escogió para su tercera novela, Flor de Durazno el seudónimo de Hugo Wast, de neta resonancia germánica, y anagramático de su nombre de pila en la grafía sueca, "Ghustawo". La novela, un intenso melodrama al gusto de la época, gozaría de gran aceptación; su adaptación al cine por Francisco Defilippis Novoa en 1917 sería también un éxito de taquilla, y marcaría el debut de Carlos Gardel en el cine.
Durante la década de 1910 continuó una intensa actividad literaria, mientras se iniciaba en política en el Partido Demócrata Progresista, fundado por Mariano Demaría. El PDP, una inestable alianza entre tendencias socialdemócratas y conservadores, motivada por la oposición al liderazgo personalista de la Unión Cívica Radical de Hipólito Irigoyen, lo postuló a la vicegobernación de la provincia de Santa Fe, en binomio con Lisandro de la Torre, aunque fueron derrotados. Dirigiría el periódico "Nueva Época" de Santa Fe brevemente, hasta ser elegido diputado nacional en 1916; contra la política radical publicaría "Un país mal administrado" ese mismo año, además de la novela "La casa de los cuervos", considerada por muchos su mejor obra.
En 1918 publicó Valle Negro, novela que la Academia Española distinguió con su Premio Quinquenal, Diploma de Honor y Medalla de Oro. Miguel de Unamuno diría de la misma que
He leído Valle Negro con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones. Esta novela puede leerse en cualquier país y podrá leerse en cualquier tiempo, cuando se sigan leyendo Carmen y Colomba, de Merimée. Su precisión y condensación la librarán de modas del gusto. Correspondiendo a esta manera de sentir y de entender la novela, es el estilo adecuado. Limpio, claro, preciso, sin contorsiones metafóricas, sin retorcimientos estilísticos a que ahora hay alguien tan aficionado

Desavenencias con la Democracia Progresista

Combinó la literatura y la política durante su legislatura; al no lograr la reelección, regresó a Santa Fe a ocupar su cátedra en la Universidad en 1920. Poco más tarde renunciaría, junto con José Félix Uriburu, Julio Argentino Roca (hijo) y otros al PDP, tras hacerse evidente el predominio de los socialdemócratas en éste. "La Nación" publicó el virulento manifiesto en el que explicaba su renuncia a la vida política. Durante esa década se dedicó casi exclusivamente a la literatura, publicando varias novelas: Los ojos vendados, El Vengador, La que no perdonó, Pata de Zorra, Una estrella en la ventana, Desierto de Piedra (Gran Premio Nacional de Literatura y que sería traducida entre otros idiomas al inglés, francés y alemán) y varias obras de opinión en los Cursos de Cultura Católica. En 1927 abandonaría Argentina para viajar con su esposa e hijos durante un quinquenio por Europa y Estados Unidos; en 1928, durante su estancia en España, trabó relación con la Real Academia Española y fue designado miembro correspondiente de la misma.

La Década Infame

No volvería a la Argentina hasta después del golpe de 1930, en que su compañero de militancia Uriburu depuso a Yrigoyen, abriendo así la llamada Década Infame. Fue nombrado director de la Biblioteca Nacional por el gobierno militar, cargo que desempeñaría durante casi un cuarto de siglo: al asumir la Biblioteca disponía de 270.000 volúmenes, cifra que había ascendido a 700.000 al renunciar Martínez Zuviría durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Fue uno de los miembros fundadores de la recién creada Academia Argentina de Letras. Durante esos años escribiría los dos volúmenes hagiográficos de "Don Bosco y su tiempo", retitulados años más tarde "Las aventuras de Don Bosco". En 1933 presidió la comisión de prensa del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, y en 1935 recibió la Orden de San Gregorio Magno, otorgada por Pío XI, como premio al valor religioso de su obra literaria.

Antisemitismo

Ese mismo año publicaría "El Kahal", un híbrido de novela y ensayo virulentamente antisemita en que sostiene que la vida privada de los judíos está regulada en todos sus detalles por un hipotético tribunal, el Kahal, que dirige todas sus actividades e impone sanciones que alcanzan la pena de muerte a quienes no obedecen sus mandatos secretos de infiltración, enriquecimiento y control de las organizaciones gentiles. Centrado en la Argentina, el ensayo de Martínez Zuviría postulaba sin embargo un Kahal supremo, con sede en Nueva York, que dirigiría la conjura judía mundial. La obra fue un éxito entre los crecientes círculos antisemitas y nacionalistas del país;[2] aunque la comunidad judía local recurrió a medios legales para proteger su reputación, la obra gozó de numerosas reimpresiones y aumentó la popularidad de Martínez Zuviría.
Martínez Zuviría colaboró en esa época con la revista "Clarinada", un órgano subtitulado "Revista anticomunista y antijudía" publicado por Carlos M. Silveyra, que difundía informaciones sobre una supuesta conjura mundial judeocomunista; la publicación de la revista mereció elogios en "Der Stürmer", el órgano de prensa del nazismo en Alemania. Firmó también en 1937 un manifiesto de apoyo a la insurrección de Francisco Franco en España, simpatizando con la "reivindicación heroica de la nacionalidad, la religión y las glorias tradicionales de su patria". La novela "666", publicada unos años más tarde, recuperaría estos temas desde una perspectiva apocalíptica, equiparando la expansión del comunismo y el judaísmo internacional con el advenimiento del Anticristo.

Ministerio

Su buena relación con el poder político se materializó en su nombramiento en 1937 como presidente de la Comisión Nacional de Cultura por el presidente Agustín Pedro Justo. En 1941, tras la intervención de la provincia de Catamarca por el gobierno federal, fue designado interventor de la misma. En 1943, en el convulsionado clima político tras el derrocamiento de Ramón Castillo, el presidente de facto Pedro Pablo Ramírez lo designó Ministro de Justicia e Instrucción Pública. Una de sus primeras medidas fue instaurar la enseñanza obligatoria de la religión católica en todas las escuelas del país.
El prestigio de Martínez Zuviría estaba en ese momento en su apogeo; de esta época data la mayoría de sus colaboraciones con el cine, adaptaciones de sus novelas "La que no perdonó" (1938), "La casa de los cuervos" (1941), "El camino de las llamas" (1942) y "Valle negro" (1943). En 1944, sin embargo, recibió un duro golpe cuando el cónsul alemán en Argentina fue descubierto realizando tareas de espionaje para el Eje; la publicación nacionalista "El Pampero" reveló la intervención de Martínez Zuviría en el asunto, y debió renunciar a su cargo; poco más tarde renunciaría también el presidente Ramírez. Ante la evidencia de la derrota del Eje en la II Guerra Mundial, Clarinada dejó de publicarse en 1945.

Últimos años
 

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón, germanófilo y nacionalista como él, mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia Católica. Sin embargo, las medidas favorables a los judíos del gobierno de éste —que permitió por primera vez a los conscriptos judíos celebrar sus fiestas religiosas, reconoció la legitimidad del Estado de Israel y estableció relaciones diplomáticas con éste, entre otras medidas— lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.
La acomodada situación de Martínez Zuviría, que a la fortuna familiar había sumado los abultados ingresos por derechos de autor de su obra literara, le permitió dedicarse a escribir exclusivamente en estos últimos años, sobre todo en temas religiosos. En 1954 recibió la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio del gobierno franquista. Hacia fines de esa década su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. El 28 de marzo de 1962 falleció en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de la Recoleta. Al morir se habían vendido más de tres millones de ejemplares de sus libros.

Referencias

  1. Braylan, Marisa & Jmelnizky, Adrián. (2005). Report on Anti-Semitism in Argentina 2004. Buenos Aires: DAIA [1], p. 10: "Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría), infamously known for his anti-Semitic affiliation"
  2. Cozarinsky, Edgardo. (1998). Lugones, defensor de los judíos. Diario La Nación, 15/11/98: "La embajada [de la Alemania nazi], a su vez, adquirió cuarenta mil ejemplares de la trilogía antisemita de Martínez Zuviría (Oro, El Kahal, y 606) para distribuirlos en toda América Hispana"; Salgado Gordon, Maggi. (1992). Alberto Gerchunoff and the «Bridge» on the River Plate. Hispania, 75(2) [2]: "Hugo Wast [...] in a prologue to his novel, El Kahal (an alleged cabal of Jewish financiers, engaged in an international conspiracy similar to that of the «Elders of Zion»), asserted that shouting, «Down with the Jews», was actually the patriotic affirmation of «Long Live the Nation»"

*Edito: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EREMITA URBANUS. Córdoba de la Nueva Andalucía, a 29 de Mayo del Año del Señor de 2011. En el Día del EJÉRCITO ARGENTINO 1810-2011. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! gspp. *