jueves, 30 de julio de 2009

Testigos de la verdad

Arnaldo Momigliano, en The Classical Foundations of The Modern Historiography, ofrece el mejor antídoto contra la concepción posmoderna de la historia, en la que sólo se concibe su destrucción. El nihilismo en historiografía no es un monstruo que nunca llega. Y lo inconcebible ya está en las aulas y casi en las bibliotecas.

Durante el curso académico 1961-1962, el famoso historiador ARNALDO MOMIGLIANO pronunció una serie de conferencias en la Universidad de California, en Berkeley. Las llamadas Sater Classical Lectures ofrecen uno de los foros de estudio de la antigüedad clásica. El tema de las seis conferencias era “Los fundamentos clásicos de la historiografía moderna”. Había sido ya objeto intenso del estudio de MOMIGLIANO y las clases se se prepararon con esmero, pronunciadas con gran éxito con esmero, y posteriormente, revisadas uno y otra vez. El autor trabajó en ellas hasta su muerte. Ahora forman un libro de extraordinaria importancia. En treinta años, la historia de la historia ha tenido y tiene revoluciones de cuyas aventuras es imposible es imposible juzgar, aunque no resulta difícil temer los resultados. La historia, que ha sido en los últimos siglos una especie de gran reina de las ciencias, corre el riesgo de ser no sólo destronada sino abusada y exilada, con daño incalculable al espíritu humano y a la vida de los pueblos. Ya se habla de una concepción posmoderna de la historia en la historiografía (historia de la historia) no es un monstruo que nunca llega. Y lo inconcebible ya está en las aulas y casi en las bibliotecas.
No hace mucho, una brillante historiadora inglesa denunciaba en The Times Literary esta tendencia de lo que se podría llamar EL ASESINATO DE LA HISTORIA a MANOS DE SUS AMANTES. “Se podría decir – escribía GERTRUDE HIMMELFARB – que la historia posmodernista no reconoce ningún principio de realidad sino solamente el principio de PLACER – la historia según le plazca al historiador – “. Los que “de hecho ocurrió – o “el pasado tal como fue” ya han sido eliminados de los intereses profesionales del historiador posmodernista. Si en literatura o en filosofía el posmodernismo niega el texto o el leguaje como algo fijo, en la historia se niega la misma realidad del pasado en su objetividad. El “hecho histórico” desaparece y reaparece la “ficción histórica”. Los hechos del pasado no son nada más que un texto en el presente o, mejor, en el presente de quien escribe la historia y encuentra en ellos el “pretexto” para decir lo que le venga en gana.

LA HISTORIA MODERNA ES GRIEGA

De este modo, la historia se convierte en un género de la literatura de ficción o en “metahistoria” o “metaficción historiográfica”. No hay que confundir esto con la “novela o el teatro históricos”, es decir, con la recreación imaginativa de la historia. Ese trabajo literario no ha sido enemigo del quehacer propiamente histórico o historia “tradicional” o moderna (por relativista que nos la fabriquen). La concepción historiográfica marxista resulta un juego de niños en comparación con la historiografía posmodernista, que pretende la aniquilación de la historia y del pasado.
Uno puede entender cómo deploró MOMIGLIANO esta tendencia, y la lectura de The Classical Foundations of Modern Historiography es un antídoto formidable, sobre todo para estudiantes que aspiran a ser historiadores.


Las conferencias ofrecen un espléndido recorrido de las raíces de la profesión, una historia de la historia: los persas, los griegos y los hebreos; los dos grandes tradiciones según HERODOTO y TUCÍDIDES; el trabajo de FABIUS PICTOR y la historia nacional griega; TÁCITO y el tacitismo, y una última conferencia sobre el nacimiento de la historia eclesiástica. Seis clases magistrales.
A los griegos les fascinó la historia, pero nunca la hicieron el fundamento de sus vidas; mientras, el Dios de los hebreos es siempre el Dios de la verdad. Trasmitir la verdad sobre las intervenciones divinas en la tierra se convirtió en el tesoro del pueblo hebreo. Para ellos, historia y religión eran la misma cosa, la historia sagrada. El cristianismo nació de la misma raíz: es una religión histórica y nuestros tiempos lo han visto con mayor claridad que nunca. Ahora bien, en lo que se refiere a la metodología propiamente histórica, somos GRIEGOS y la historia moderna es griega. Ellos introdujeron en esa recuperación o reconstrucción del pasado – “DE NUESTRAS POSESIONES DEL PASADO”, como decía el inglés CARLYLE - , la CAPACIDAD CRÍTICA, la investigación por la VERDAD que llamamos con la palabra crítica griega “HISTORIA”. No se puede contar el pasado sin “HISTORIA”, es decir, sin el rigor de la investigación crítica.
Como concluía GERTRUDE HIMMELFARB en su artículo TELL IT AS YOU LIKE IT: POSMODERNIST history and the flight from fact, “SI HEMOS SOBREVIVIDO A LA “MUERTE DE DIOS” y a la “MUERTE DEL HOMBRE”, sobreviviremos seguramente a la “MUERTE DE LA HISTORIA” – y de la VERDAD, la razón, la moralidad, la sociedad, la realidad y todas las otras verdades que solíamos aceptar sin más y que han sido ahora “problematizadas” y “desconstruidas” -. “Sobreviviremos la misma muerte del posmodernismo”

MAGISTRATURA DE LOS ANTIGUOS:

TAN GRANDE ES EL AMOR A LA PATRIA, QUE NO PODEMOS MEDIRLO POR NUESTRO BENEFICIO, SINO POR SU PROPIA SALVACIÓN.

MARCUS TULIUS CICERO


Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
DIARIO PAMPERO Cordubensis nº 273
Instituto Eremita Urbanus

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1 comentario:

Republicana dijo...

Introduccion a la historiografìa, Perez Amuchastegui